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Calle del piso okupado del Raval en el que se ha producido el incendio / CG

El agujero negro de los pisos okupados

Un incendio en una vivienda en el Raval deja a los vecinos sin agua una semana porque nadie tiene las competencias necesarias para solucionarlo, un caso común en ‘tierra de nadie'

5 min

En la noche del 11 de septiembre ocurrió un incendio en el local 2 de los bajos de la calle San Gil, 4 bis de Barcelona que dejó sin agua a toda la finca por más de una semana. Según un comunicado publicado este lunes, 18 de septiembre, por la asociación Veïnat del Raval, se trata de un piso okupado “donde su ocupante facilita la venta de drogas, el ejercicio de la prostitución, la acumulación de objetos robados”.

La única forma de devolver el servicio de agua potable a la finca es que intervenga el dueño del piso. El problema aparece cuando ese piso no tiene dueño. Es una de tantas propiedades que han pertenecido en algún momento a una persona física, pero que hoy son de los bancos.

La problemática de las actividades ilícitas en pisos okupados se agrava cuando no hay un dueño con nombre y apellido, y son los bancos quienes deben hacerse cargo del asunto. Esto es lo que ha sucedido con la propiedad de San Gil en el Raval, como denuncian los vecinos de la zona, y sirve de ejemplo a muchos otros casos. 

Búsqueda de responsables

Piso okupado del Raval en el que se ha producido el incendio

Puerta del piso del Raval donde se produjo el incendio

“Como resultado del incendio, la finca carece del suministro de agua, porque los ramales de suministro fueron dañados por las llamas. Eso afecta a toda la comunidad de vecinos, pero el caso se agrava pues las reparaciones deben efectuarse en el local okupado, que fue el foco del incendio”, detallan los vecinos.

En el comunicado denuncian la inacción del ayuntamiento pero particularmente la del banco ante este caso: “La inmobiliaria Solvia-Banco Sabadell no se ha comprometido a reparar los daños y restablecer el servicio del agua. Envió a uno de sus peritos, que señaló que sólo se iniciarían los trabajos al despejar toda la basura y objetos acumulados por el ocupante forzoso del local”.

Los ‘dueños’

Oficina de la inmobiliaria Solvia-Banco Sabadell

Oficina de la inmobiliaria Solvia-Banco Sabadell

Consultados por el caso, desde el Banco Sabadell explican que efectivamente están al tanto del asunto: “No somos oficialmente los dueños del piso, y por eso se hace complicado actuar”.

Desde el departamento de comunicación de la entidad bancaria, Juan Valdés explica: “Cuando tuvimos conocimiento del caso tramitamos urgentemente con el industrial la visita y colaboración en el caso, aún conociendo que era un inmueble sin posesión y con ocupación ilegal. Al analizar el caso, detectamos que los daños (además del local) estaban centralizados en los contadores de agua y se tenía que acceder al inmueble para reparar. El activo se encuentra en proceso de lanzamiento, por ello solicitamos colaboración para promover el auxilio judicial del caso”.

El agujero negro de los okupas

El caso del piso del Raval solo es un ejemplo de lo que suele ocurrir cuando una propiedad pasa a ser parte de un banco, luego okupada, y, al final, un agujero negro al que es muy difícil acceder porque no hay un propietario con nombre y apellido que denuncie.

Cuantos más pisos vacíos, mayor posibilidad de que algunos espacios se destinen a actividades ilícitas que desemboquen en este tipo de problemáticas, como ocurre últimamente en el Raval. Según datos de abril, en España hay entre 85.000 y 90.000 viviendas okupadas, de las cuales un 80% pertenece a entidades financieras según publicaba Expansión. Entre las entidades más afectadas por la okupación aparecen los grandes bancos como Bankia, con unas 5.000 viviendas en esta situación.

Los mayores volúmenes de okupación están en Madrid y Barcelona. En este última, el ayuntamiento considera que en el 95% de los casos los okupas están en situación de vulnerabilidad, y que las okupaciones problemáticas --al menos hasta abril-- implicaban sólo el 4,5%.