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Una foto de archivo del aeropuerto de Barcelona / AENA

El aeropuerto de El Prat crece a costa del 'low cost'

La llegada de Joon, aerolínea de bajo coste de Air France, aumenta las frecuencias semanales de operadores asequibles, aunque la oferta intercontinental crece

01.12.2017 00:00 h.
7 min

El Aeropuerto de Barcelona-El Prat está en constante crecimiento. Las aerolíneas están firmemente decididas a hacer de la capital catalana uno de los aeropuertos referentes del sur de Europa, aunque sea con sus enseñas de bajo coste.

Este viernes, el grupo Air France-KLM empieza a operar la ruta Barcelona-París con su nueva filial Joon, presentada con más de 70 rutas semanales entre la capital francesa y la catalana.

De este modo, la hermana pequeña de la aerolínea francesa pretende competir con las low cost asentadas en el aeropuerto catalán por una cuota de mercado en la que se impone el precio del servicio a la calidad.

Joon se presenta como la alternativa a Ryanair, Easyjet, Vueling y Transavia, las otras cuatro aerolíneas que ofrecen conexiones a diario a la capital gala, pero con un nuevo concepto de viaje: precios asequibles y comodidades tecnológicas a bordo para un público joven.

Barcelona como receptora y emisora

El aeropuerto de Barcelona recibe más de 40 millones de pasajeros al año y la capital catalana es la más visitada de todo el territorio español con más de nueve millones de turistas. En este tablero, El Prat experimenta la llegada masiva de compañías aéreas low cost, que a ojos de algunas esferas del sector turístico pueden laminar el turismo de calidad.  

Aun así, el problema del aeropuerto de Barcelona no pasa por una conexión de bajo coste a París como ofrece ahora Joon, sino por la excesiva presencia de compañías low cost que comercializan la ciudad catalana como un destino económico en todos sus sentidos.

Pese a esta creciente demanda, fuentes del sector aseguran que lo que ocurre en El Prat no está alejado de lo que sucede en otros aeropuertos punteros de Europa como Madrid, Londres, París, Múnich e incluso, fuera del continente, en Nueva York.

La presencia de compañías low cost, explican, no debe hacer saltar las alarmas sobre la perversión de un destino y destacan el trabajo de los aeropuertos, que “deben dar cabida a todo tipo de aerolíneas, incluso aquellas que ofrecen un servicio a un cliente que busca el precio más competitivo”.

"Sin efecto en los negocios"

La misma tesis defiende un representante del sector de los viajes MICE (reuniones, incentivos, conferencias y ferias por sus siglas en inglés).

"No es preocupante que Air France-KLM sustituya parte de sus vuelos por Joon. Es mejor una bajo coste de esta compañía que ninguna Air France", ha indicado.

Bajo su punto de vista, lo sucedido en El Prat "entronca con una tendencia en todo el mundo: las antiguas compañías de bandera se centran en el largo radio y dejan que sus filiales baratas actúen como alimentadores de sus hubs o nodos aéreos".

¿Perjudica ello a la competitividad de los destinos? "No. Lo que importa a los directivos es el horario de sus vuelos. Cuándo salen --por si llegan a la reunión a tiempo-- y cuándo regresan --llegada a casa--. El precio no es un factor esencial", ha remachado la misma fuente.

Pocas conexiones directas

A ello se le suma que la apuesta por Barcelona es constante. Compañías tradicionales como Air China han anunciado la apertura de una nueva frecuencia a Shanghái en los próximos meses, mientras Emirates, Qatar Airways y Singapore mantienen sus rutas regulares a sus aeropuertos centrales, así como Latam a Lima y Avianca a Bogotá.

Aun así, parte de las grandes conexiones con el resto de Asia y América están supeditadas a los grandes aeropuertos europeos como Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort, donde tienen sede las compañías tradicionales.

La apuesta de vuelos directos desde Barcelona se robustece durante los meses de verano con vuelos directos a Nueva York, Washington, San Francisco, Montreal y Toronto, mientras otros destinos quedan expuestos a conexiones los doce meses del año.

Crecimiento de las 'low cost'

Frente a esta tendencia de las compañías clásicas, las low cost como Norwegian, Tap Portugal y Level han apostado firmemente por el aeropuerto de Barcelona. Pese a que Norwegian y Tap Portugal tienen paradas en Lisboa y Copenhague, Level ofrece cinco destinos de larga distancia desde la capital catalana.

Este crecimiento se atribuye a una nueva forma de entender los viajes y los pasajeros del siglo XXI. Las aerolíneas están en una lucha constante por ofrecer los precios más competitivos del mercado para obtener ganancias con las variables que se cobran a bordo.

Martí Sarrate, presidente de la patronal de agencias de viajes Acave, explica que para las compañías del futuro prevalece "llenar el avión y hacer negocio dentro de éste", cobrando servicios como equipaje facturado, equipaje de mano, dietas, o servicios a bordo del avión. 

“Los beneficios se encuentran en todos aquellos servicios que son fundamentales para las compañías clásicas, pero que en las low cost tienen un coste adicional, algo que el cliente puede elegir si comprar o no, y son todos para su comodidad”, asegura Sarrate.

Más conectividad, aunque menos internacionalizada

Con la creciente llegada de nuevas rutas a El Prat, la conectividad aumenta con más compañías y más frecuencias.

Aun así, Barcelona echa de menos una mayor oferta internacional, donde sus pasajeros no tengan que recurrir a vuelos con escala para llegar a otros puntos del planeta en viajes superiores a las 10 horas.

En ese sentido, cabe destacar la pérdida del vuelo directo a Buenos Aires operado por Aerolíneas Argentinas, que anunció la retirada de la conexión semanal desde el 1 de febrero, cuando, “por optimización de recursos”, hará parada en Madrid.

Una ruta directa de la que se hará cargo desde Barcelona Level, en pugna con Norwegian, que ha anunciado la apertura de la misma conexión.

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