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Una mujer manda una postal de Navidad

Adiós a la postal de Navidad

Siete de cada diez españoles no reciben ninguna carta particular y solo un 30% envía alguna en los 26.740 buzones que aún quedan en el territorio

31.12.2018 21:00 h.
6 min

Los christmas o postales navideñas, escritas a mano con felicitaciones personalizadas y enviadas por correo postal, parecen ya algo del neolítico. Las cartas entre particulares llevan el mismo camino. De rebote, cada día es más difícil encontrar el clásico buzón amarillo y que el cartero llame a la puerta dos veces como en la famosa película estadounidense. 

Numerosos empleados de Correos aseguran que llevan años sin ver un sobre manuscrito y se ríen ante la pregunta de si todavía reparten cartas de amor. “Hasta hace 20 años era muy normal. Había novios que se escribían una a diario y, si fallaba un día, al siguiente dos cartas. Uno de los últimos andaba de Erasmus por Italia”, asegura Demetrio Bueno, cartero zaragozano recién jubilado tras 36 años de servicio.

Paquetes y correo ordinario

Hoy prima la entrega de paquetes de compras realizas por internet. La sociedad estatal ha hecho el correspondiente giro. El año pasado los ingresos por el envío de misivas cayeron un 7% mientras aumentaron un 19% los de paquetería. Los carteros también notan un descenso del correo ordinario (y burocrático) --cartas y tarjetas postales de empresas y bancos, así como la publicidad y notificaciones de la Administración--, aunque siguen llenando buzones particulares. Parte de esta correspondencia, sin embargo, ni tan siquiera atraviesa la puerta de entrada al domicilio. Va directamente a la papelera o cajonera en el portal donde se acumulan folletos de publicidad que, en muchas ocasiones, no coge nadie.

Una mujer recibe una postal

Una mujer recibe una postal

El declive, fruto de la expansión de internet y de la digitalización, tiene datos oficiales. El organismo, que acaba de cumplir tres siglos, tramitó en su punto más álgido unos 5.400 millones de envíos postales en un año. Hoy no llegan a la mitad.

El último Panel de Hogares del Sector Postal resume: siete de cada diez españoles no recibieron ninguna carta de particulares en el primer semestre de 2017, solo un 30% envió alguna y más de la mitad de la población no visitó una oficina postal en los primeros seis meses del año.

Dos buzones menos al día 

Si el correo ya no es lo que era, algo similar ocurre con los tradicionales buzones. Cada día es más difícil encontrar uno. Han sobrevivido en toda España 26.740 para 46 millones de habitantes. Hace diez años había 6.900 más. Han ido muriendo, ante la indiferencia general, a un ritmo de dos diarios. La sociedad estatal admite que su supervivencia depende del uso, pero no tiene fijado un umbral que evite su muerte, sobre todo en zonas rurales.

Una carta pende de un buzón

Una carta pende de un buzón

A mucha gente, incluso de Madrid y Barcelona, le cuesta encontrar un buzón. Optan por dar su carta en mano al profesional cuando va a su edificio, casi siempre a depositar otra de la compañía telefónica o del banco. La entrega de cartas por debajo de la puerta o escondidas bajo el felpudo, también ha pasado a la historia. Desde hace 10 años la vivienda más recóndita debe estar dotada de un buzón en lugares accesibles desde el vial público,  y se deben colocar casilleros comunes para las urbanizaciones aisladas.

Menos carteros

La empresa pública anda soltando lastre. En los últimos cinco años ha externalizado servicios, ha reducido su plantilla en 9.8123 miembros (15,5%) y ha cerrado una de cada cuatro oficinas auxiliares (311 de 1.240). En esta ‘renovación’ el Gobierno ha vendido en seis años  57 edificios (algunos históricos), que le han generado unos ingresos de casi 22 millones de euros.

Apoyado en estos datos, el diputado malagueño del PSOE, Miguel Ángel Heredia, calificó de “nefasta” su gestión y lanzó un dardo contra el “desmantelamiento” que estaba llevando a cabo el ejecutivo de Rajoy. Para paliarlo y evitar una huelga el ejecutivo de Sánchez ha anunciado la creación de 11.000 empleos.

Peor en el mundo rural

Defensores de las zonas despobladas de seis comunidades del interior, reunidos hace dos semanas en Sigüenza (Guadalajara), denuncian el abandono de éste y otros servicios públicos. “Así es imposible frenar la despoblación”, claman al Gobierno. Los carteros rurales están en peligro de extinción, lo que obliga a los vecinos de las comarcas con menos población a desplazarse a municipios más grandes. 

En el barrio abulense de San Roque han lanzado una campaña de recogida de firmas para que Raúl, su cartero, vuelva allí a repartir cartas, como lo hacía hasta hace escasas fechas. “Era un ejemplo, un cartero en toda su extensión, cercano, amable, conocedor de la vida y milagros, puntual, y sobre todo discreto”, aseguran en un cartel distribuido por portales y establecimientos. Da pena.

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