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Cuatro jóvenes adictos al móvil / EP

La cara oculta de la adicción al móvil: conectarse para desconectar

Muchas de las personas enganchadas a este aparato arrastran carencias de la infancia o atraviesan por momentos personales complicados

06.05.2019 00:00 h.
7 min

La adicción al móvil o nomofobia es real, aunque no puede definirse así porque no está reconocida como una enfermedad. Y no es necesariamente adicta la persona que pasa muchas horas pegada a la pantalla ni la que se conecta a menudo al smartphone (miramos el teléfono entre 100 y 150 veces al día): lo es aquella que pierde el control sobre el uso del aparato, según los especialistas consultados. Suele ser alguien que arrastra otros problemas y lo que hace es “conectarse para desconectar”.

El profesor de la IE Business School Enrique Dans explicó muy bien esta dependencia en el artículo Las noticias se leen en la cama. Según él, “el móvil ha tomado el hueco de otros muchos aparatos”, como cámaras, libros, calendarios y mapas. Lo incluye todo y no ocupa apenas lugar. Por ello surgen los nervios cuando el smartphone se queda en casa olvidado. Pero la adicción es algo más, y el término debe emplearse con “rigor” (aunque suele usarse a la ligera), como recuerda el director de la clínica Viher, el psicólogo Sergi Vilardell, en conversación con Crónica Global. Y hay que tratarla.

Vilardell: “Pérdida de libertad”

Vilardell define la adicción al móvil como la “pérdida de control sobre su uso”. Esta dependencia se presenta como la “necesidad compulsiva para mantenerse conectado” en alguna de las opciones que da hoy el teléfono. “Si [el adicto] no está conectado aparece el síndrome de abstinencia”, añade. Es la total “pérdida de libertad”. Aparecen la “ansiedad” y los “pensamientos obsesivos”.

Facebook

Una vista de la aplicación de Facebook en un teléfono móvil / EFE

¿Cómo se trata? El psicólogo remarca que, ante todo, el tratamiento tiene que ser “individualizado” y guiado por profesionales. El primer paso consiste en identificar qué es lo que ha llevado al paciente a esta dependencia: “Si hay algo en la vida del adicto que no acaba de ir bien, si no se resuelve esto de fondo, dejará el móvil, pero el destino será otro”, dice, en relación al empleo de una estrategia de reducción de la exposición.

Conocer el origen de la adicción

Por lo tanto, hay que realizar un “análisis muy profundo” de la historia del paciente, que acostumbra a “conectarse para desconectar”. Vilardell reconoce que los beneficios de la terapia suelen notarse desde la primera sesión, porque el adicto va a la consulta para hablar de su relación con el móvil, pero termina exponiendo otros problemas, y “esto ya tiene efectos terapéuticos”. El “éxito”, sin embargo, “depende de cada caso”.

La psicóloga Paloma Díez, de Psicología Europa, explica que el tratamiento que emplea consta de dos partes. La primera es un “control estimular”, que consiste en dificultar el acceso al móvil. En la segunda parte, se quitan las “barreras” poco a poco y el paciente recupera la normalidad. La duración oscila entre los seis meses, en “casos optimistas”, y los tres años, según declaró hace unos meses el psicólogo Marc Masip. El 90% de los casos tiene final feliz.

El perfil del adicto

Díez afirma que tiene pacientes de “todas las edades”, de 20 años a 50 años. Personas jóvenes en las que se mezcla la adicción al juego o a los videojuegos a través del móvil (su paciente más joven, un niño de 9 años, está enganchado al Fortnite), y gente adulta con adicción a las compras. Los dependientes que acuden a la consulta lo hacen, en “porcentaje muy alto”, “medio obligados por las parejas”. Problemas para sociabilizar, con la pareja, con la familia, ansiedad y descenso del rendimiento son algunas de las consecuencias de esta adicción, según Díez.

nino movil

Un niño juega con el móvil

Vilardell diferencia entre los adolescentes (con poca conciencia del problema) de los adultos. En su caso, la mayoría de las consultas las realizan las madres de adolescentes, que observan que sus hijos se pasan el día en la habitación, enganchados a Youtube, con malas notas escolares y que se están aislando socialmente. Los dos psicólogos constatan un aumento de visitas por la simple razón de que antes no había smartphones. De hecho, hace unos meses, Masip cifró en un 300% el aumento anual de estas terapias.

Consejos para reducir el uso del móvil

Preguntado sobre la cada vez más habitual escena de niños muy pequeños pegados a la pantalla, Vilardell aconseja poner unos “límites” de uso. Educar en el consumo de las nuevas tecnologías. Masip, incluso, tiene claro que no se debería usar antes de los 16 años. En todo caso, aconseja para todo el mundo (adictos y quienes utilizan el teléfono con cierta frecuencia) una dieta digital que, según la plataforma Certideal, podría contener cinco puntos:

  1. Bajo ningún concepto uses el móvil como despertador y apágalo cuando te acuestes.
  2. Aléjate de tu smartphone, déjalo siempre en el mismo lugar, para que tengas la tranquilidad de saber dónde se encuentra, pero que no sea tu habitación.
  3. Usa el modo avión de manera habitual o desactiva las notificaciones.
  4. Controla el tiempo que pasas en las aplicaciones, elimina las que no son útiles o instala alguna de las que limitan tus minutos de uso de las redes.
  5. Cambia la pantalla a la escala de grises para que disminuya el deseo de revisar el teléfono, ya que es menos estimulante.
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