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La defensa de Juan Francisco L. (i), durante la exposición de su informe definitivo ante el Tribunal del Jurado en la Audiencia de Barcelona / CG

La defensa niega la agresión sexual a Laia

La abogada de Juan Francisco L. alega que este consumía "pornografía con transexuales" para descartar el abuso a la menor de 13 años, que el acusado mató en su piso de Vilanova

6 min

No hubo agresión sexual porque el cadáver de la menor "llevaba las bragas puestas y tenía el himen intacto". Ese ha sido el argumento de la defensa de Juan Francsico L., autor confeso del crimen de Laia, una niña de 13 años, para tratar de desmontar el móvil sexual que alegan la fiscalía y la acusación particular por el asesinato --para estos-- cometido en en Vilanova i la Geltrú en 2018.

En la Audiencia de Barcelona, la letrada ha explicado al Tribunal del Jurado que la lesión que los forenses detectaron en la zona vaginal de la menor se produjo "por un golpe", y que no se puede aducir una agresión sexual por un "hematoma", como sí infieren las acusaciones. "No hay desgarros, ni ADN, ni semen de mi representando en la niña, ni en su ropa", ha señalado.

Porno con transexuales

Los forenses sí encontraron semen en los calzoncillos del hombre, de 46 años, junto a sangre de la víctima. Para la abogada este resto es "algo normal" en "la mayor parte de la población masculina que sea sexualmente activa". Ha expuesto así que el día del crimen, el 4 de junio de aquel año, su cliente consumió pornografía, pero no con menores. "Se masturbó viendo imágenes de transexuales", ha detallado.

Todo ello para tratar de desmontar la motivación sexual del crimen, después de que la fiscal haya detallado que en el teléfono del acusado se hicieron búsquedas de "niños follando con adultos" --hasta 13 descargas de 2017--, así como de pornografía "con chinas" --país de origen de la víctima--. Para la abogada, todo contenido que hay en internet "es legal", y las páginas consultadas no podrían incluir contenido de menores "porque sería un delito". Sobre la segunda consulta en la red, como Juan Francisco residió en el país asiático, respondería, "no a una tendencia sexual hacia mujeres asiáticas", sino a "querer tener una relación sexual con personas del lugar donde vivía".

La defensa niega la agresión sexual

La defensa también ha abordado el tiempo que tardó en fallecer la menor para descartar una agresión o abuso a la víctima. "La muerte se produjo en cinco minutos. A las 18:53 --Laia-- debía estar bajando por la escalera, y a las 19.00 horas ya estaba fallecida. Si fuese por su envergadura --del acusado-- y por motivación sexual, ¿no podría haberla reducido y abusar de ella? Pero eso no sucedió", ha sostenido.

Según los informes forenses, la muerte se produjo por asfixia. Un asfixia combinada entre la presión de dos manos y una correa de perro en el cuello de la víctima. El acusado sostiene que, bajo los efectos del alcohol y la cocaína que había consumido, pensó que había un intruso en su casa. Por ello acudió a la cocina a por dos cuchillos y se "peleó" contra una "sombra" en su habitación. Aquella "sombra" era una niña de 37 kilos --Juan Francisco pesa ahora 95 y mide 1,79 metros--, contra la que se defendió "con todas sus fuerzas".

Cadáver bajo el colchón

El suceso se produjo cuando la menor salió de casa de sus abuelos, en el 26 de la avenida Cubelles del municipio. Su padre la esperaba con el coche aparcado en la calle, pero la niña no llegó a salir del portal. Fue uno de sus tíos quien encontró el cuerpo bajo el colchón de la habitación del acusado, en el 1º 1ª del mismo edificio.

Decenas de vecinos se habían desplegado por el barrio para tratar de localizar a Laia. Como nadie la había visto salir del inmueble, el familiar timbró a la puerta del acusado, que dijo no saber nada, y cerró de nuevo. El tío, ante la falta de reacción, decidió volver a llamar, y fue así como localizó el cadáver en su interior. El acusado no permaneció allí todo el rato tras el crimen. Primero limpió los restos de sangre con lejía, y después salió a deshacerse de dos bolsas de basura con contenido presuntamente incriminatorio. 

Prisión permanente

Su intención, según este, era "acudir a la policía", algo que nunca hizo. Sí tiró las bolsas en contenedores alejados del domicilio. Según la tesis de la fiscalía, su objetivo era "deshacerse del cuerpo" antes de que regresase su padre, pero no tuvo tiempo. Por todo ello, ministerio público y acusación particular reclaman prisión permanente revisable para Juan Francisco L., mientras que su defensa alega homicidio imprudente.

Con la exposición de los informes definitivos esta mañana, el juicio queda pendiente de que el jurado popular emita su veredicto.