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Venezuela: capital, Barcelona

26.06.2015
4 min

Venezuela es un gran país que hace unos años tuve ocasión de visitar. No, no me alojé en un lujoso hotel como podrían pensar algunas de las nuevas incorporaciones a nuestras instituciones políticas. Estuve conviviendo en una casa de acogida regentada por misioneras españolas del Sagrado Corazón, en uno de los barrios más populares de Caracas. He de decir que la situación de desigualdades que pude vivir en un país con grandes recursos naturales no tiene nada que ver con lo que podemos encontrarnos en el día a día de ciudades como Barcelona.

España empieza a importar contenidos y formas de actuar propias de los populismos radicales de izquierdas como los de la actual Venezuela

Sin embargo, la situación política en España sí empieza a importar contenidos y formas de actuar propias de los populismos radicales de izquierdas como los de la actual Venezuela.

El pasado sábado, día 13 de junio, los concejales de Barcelona tuvimos ocasión de experimentar estas “nuevas” maneras de hacer política. Asistí, junto al Presidente del Grupo Municipal del PP en Barcelona, Alberto Fernández, al acto institucional de toma de posesión de los nuevos concejales electos. Un acto institucional que se convirtió en un “escrache” oficial contra aquellos concejales que no pensamos como Ada Colau, nueva Alcaldesa de Barcelona gracias al voto favorable del PSC-PSOE, socio y compañero de viaje en el Ayuntamiento de Barcelona del independentismo populista de la propia Ada Colau, ERC y las CUP.

Se instalaron pantallas gigantes, sillas y una enorme tarima para que la “lideresa” arengase a las masas, profanando la neutralidad de la Institución desde el minuto cero. Ada Colau convirtió esa jornada en un acto de partido, dedicado únicamente a ensalzar su propia figura, pagado por todos los barceloneses.

Parece que algunos quieran una Barcelona que deje de ser gran capital de España y metrópoli del mundo, para pasar a ser capital del populismo y la demagogia, una Barcelona más parecida políticamente a la Barcelona de Venezuela que a la capital de Cataluña.

Ada Colau debe empezar a ser la Alcaldesa de todos los barceloneses y dejar de ser la activista de unos cuantos. Una Alcaldesa no puede utilizar el pódium de la Alcaldía en el Saló de Cent para hacer que los partidarios que ella misma ha convocado en la Plaça Sant Jaume insulten y silben a los legítimos representantes electos de los partidos políticos que no piensan como ella. En definitiva, la Alcaldesa de Barcelona no puede convertir una gran capital del mundo libre como Barcelona en un gran escenario de “escraches” populistas contra los que no piensan como ella, paraíso de los “okupas”, el top-manta y los incívicos, provocando un efecto llamada que a la larga puede traer consecuencias muy negativas para la convivencia y la imagen de Barcelona.

Los concejales del Partido Popular en Barcelona no lo vamos a permitir, ya estamos dando batalla desde el primer día, con toda la legitimidad que nos dan los miles de votantes que nos han apoyado en las urnas. Algunos quieren sustituir las urnas por las manifestaciones, y el debate político por la fuerza de los gritos y los insultos, maquillándolos como “nueva política”. Nosotros creemos en la democracia y seguiremos trabajando por una mejor Barcelona, porque, frente a razón de la fuerza, siempre nos quedará la fuerza de la razón.

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Portavoz adjunto del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona.
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Marino 25/08/2015 - 11:12h
Villacís dijo en la sexta que salió por la puerta principal, y recibió insultos de los allí reunidos con ese objetivo, aun sabiendo que por la trasera no la iban a insultar. Bescansa contestó que a ella también la insultan en el metro o en la calle, dando a entender que los ciudadanos somos así y que eso va en el sueldo. Dos cosas: 1) No es lo mismo el insulto individual de un ciudadano indignado que el colectivo de un grupo organizado y soliviantado previamente. 2) Ni uno ni otro deben ser permitidos y son denunciables. Los representantes públicos pueden y deben ser criticados pero no insultados. No denuncian a ciudadanos aislados porque sería, salvo insultos graves, contraproducente, y hay personas realmente desesperadas que hacen responsables a determinadas ideologías de su situación. Cuando se rodeó el Congreso y los insultos fueron para todos los políticos, por ser la corrupción trasversal, estamos en una combinación de ambos casos. Un gobernante no puede ser juez y parte.
Alquife 25/08/2015 - 11:12h
Enternecedor artículo con notas de libelo, preñado de lugares comunes y mantras (Alcaldesa de todos los... ¡que falta de rigor democrático¡)¿Sabe el autor el significado de la palabra populismo? y ¿ demagogia? o es que acaso Maricomplejines ha cumplido algunas de las promesas-programa con las que obtuvo la mayoría absoluta con una financiación ilegal obtenida a cambio de cariño a los donantes (Barcenas dixit). Tila, queridos, mucha tila que se aproximan tiempos agitados.
libertad 25/08/2015 - 11:12h
Tila, mucha tila, dice Alquife, pero también educación, respeto a las personas y a la Constitución y menos odio, y así los tiempos serán menos agitados
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