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Tres tristes tópicos nacionalistas

11 min

Sigue el tópico. En las declaraciones de los políticos nacionalistas, en las proclamas de los partidos y movimientos nacionalistas, en las manifestaciones de esa fiel infantería nacionalista que es la denominada sociedad civil catalana, así como en la prensa amiga y en los comentarios amigos, continúan los tópicos que afirman que Cataluña es una nación –esa "antigua nación europea", insiste y persiste Artur Mas-, que toda nación tiene derecho a la autodeterminación por ser lo que es, que un referéndum para decidir el futuro de Cataluña es posible en el marco constitucional vigente. Tres tristes tópicos nacionalistas, parafraseando a Guillermo Cabrera Infante. Unos tópicos que el reciente Manifiesto de jueces por el Derecho a Decidir ha sintetizado en los siguientes términos: 1) "Cataluña es una nación", 2) Cataluña es una "indiscutible realidad nacional", cosa que "comporta indefectiblemente, el reconocimiento de su derecho a decidir", y 3) el referéndum independentista cabe "dentro del actual marco constitucional" siempre que exista la voluntad de interpretar la Constitución desde "una perspectiva dinámica y viva, no sacramental" y "a la luz de la normativa internacional". Vayamos por partes.

En Cataluña no hay una lengua propia, sino dos lenguas comunes. La consciencia de ser y pertenecer, así como la voluntad de construir o reconstruir una nación, es dual. Así las cosas, alguien podría preguntar: y bien, ¿qué es Cataluña? Quizá una binación, quizá un mixed salad o quizá una pintura de Kokoschka

Cataluña (no) es una nación. ¿Estamos seguros de que Cataluña es una nación? Veamos. ¿Qué es una nación? Tradicionalmente, la nación se ha definido, entre otros criterios, en función del origen, el linaje, la historia, el territorio, el mercado, la cultura, la lengua o la religión. En cualquier caso, hay una definición –formulada por Stalin en El marxismo y la cuestión nacional, 1913- que afirma que la nación es "una comunidad humana, estable, históricamente constituida, nacida sobre la base de una comunidad de lengua, de territorio, de vida económica y de formación psíquica que se traduce en una comunidad de cultura". Esta definición ha hecho fortuna en Cataluña. El nacionalismo catalán ha comulgado siempre con la definición estalinista de nación. Y no solo eso, sino que la ha enriquecido. Para el nacionalismo catalán, la nación es una combinación de rasgos objetivos y subjetivos compartidos. Los rasgos objetivos: la historia, la identidad, la lengua, la cultura o el carácter propio. Los rasgos subjetivos: la consciencia de ser y pertenecer y la voluntad de construir –reconstruir, en versión catalana postmoderna- una nación.

Si aceptamos esta definición –propia del nacionalismo catalán-, la conclusión es obvia: Cataluña no es una nación. Brevemente: la historia es compartida, la identidad es múltiple, la cultura es plural y el carácter es individual. ¿La lengua? En Cataluña no hay una lengua propia, sino dos lenguas –oficiales- comunes. De los rasgos objetivos a los subjetivos: en Cataluña la consciencia de ser y pertenecer, así como la voluntad de construir o reconstruir una nación, es dual. Así las cosas, alguien podría preguntar: y bien, ¿qué es Cataluña? Quizá una binación, quizá un mixed salad o quizá una pintura de Kokoschka en la que, felizmente, conviven diversos puntos de color y un cúmulo de formas con una aceptable armonía. Pero, no se calienten los cascos más de la cuenta: Cataluña es una Comunidad Autónoma del Reino de España.

Cataluña (no) tiene derecho a decidir. Quienes reivindican y reclaman el llamado derecho a decidir de Cataluña, suelen apelar –una correlación mecánica: la "nación" catalana tendría derecho a decidir por ser lo que es (?)- al derecho que asiste a los pueblos –a las naciones, dicen- para decidir libremente su futuro a través del ejercicio del derecho de autodeterminación en los términos establecidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobados por la ONU. Veamos. Los mencionados Pactos tienen una vertiente interna y otra externa. La vertiente interna alude a los sucesivos procesos electorales –propios de los Estados democráticos- a través de los cuales el pueblo –la ciudadanía- elige a sus representantes. La vertiente externa alude al derecho a la estatalidad. Y ahí –en la vertiente externa- toma cuerpo la ficción del nacionalismo catalán. En el Derecho Internacional no existe el derecho general a la estatalidad, el derecho general a convertirse –a convertir un pueblo o nación: el Derecho Internacional no habla de naciones, sino de pueblos- en un nuevo Estado. Con dos excepciones: los territorios coloniales y los territorios ocupados. Y ya que el nacionalismo catalán habla de la ONU, escuchemos lo que dice la ONU. Tres resoluciones y una declaración. En las resoluciones 1514 (XV) y 1541 (XV) de 1960, así como en la resolución 2625 (XXV) de 1970, la ONU no contempla 1) la posibilidad de "romper totalmente o parcialmente la unidad territorial y la integridad territorial de un país" ni 2) la posibilidad de "romper o menoscabar, totalmente o parcialmente, la integridad territorial de los Estados soberanos e independientes". A ello, hay que añadir la resolución 50/6 de 24 de octubre de 1995 –cincuenta aniversario de la ONU- que ratifica los principios de las Naciones Unidas en los siguientes términos:

"Seguir reafirmando el derecho de todos los pueblos a la libre determinación, teniendo en cuenta la situación particular de los pueblos sometidos a dominación colonial o a otras formas de dominación u ocupación extranjeras, y reconociendo el derecho de los pueblos a tomar medidas legítimas, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, encaminadas a realizar su derecho inalienable a la libre determinación. Nada de lo anterior se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial o la unidad política de Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos y estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción alguna".

¿El dictamen del Tribunal Supremo de Canadá de 1998 sobre la secesión unilateral de Quebec? Fundamento 103: "Cualquier tentativa de efectuar la secesión de una provincia de Canadá se deberá llevar a cabo de conformidad con la Constitución de Canadá, en caso contrario se violará el orden jurídico canadiense". Fundamento 149: "Las personas de las provincias y los territorios [de Canadá] han establecido vínculos de interdependencia entre sí –económicos, sociales, políticos y culturales- basados en valores compartidos. La Constitución concede orden y estabilidad y, por tanto, la secesión de una provincia 'según la Constitución' no podría lograrse unilateralmente".

El nacionalismo catalán incurre en un sofisma al sostener que la declaración unilateral de independencia no viola el Derecho Internacional por el hecho de no estar expresamente prohibida. Pero, una decisión no prohibida, no significa que se ajuste a la legalidad

Por lo demás, cabe añadir, como ha clarificado CRÓNICA GLOBAL, que la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo, señala que "un grupo diferenciado racialmente o étnicamente [esto es, culturalmente] dentro de un Estado, incluso si se califica como pueblo para los fines de la autodeterminación, no tiene derecho a la secesión unilateral simplemente porque desee crear su propio Estado separado, ni aunque fuese el deseo de todo el grupo". Y señala, también, que "el derecho internacional positivo no reconoce ni consagra el derecho de los grupos étnicos, lingüísticos o religiosos de separarse del territorio de un Estado del que forman parte, sin el consentimiento de dicho Estado, simplemente expresando su deseo de hacerlo". Al respecto de la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, el nacionalismo catalán incurre en un sofisma al sostener que la declaración unilateral de independencia no viola el Derecho Internacional por el hecho de no estar expresamente prohibida. Pero, una decisión no prohibida, no significa que se ajuste a la legalidad: cosa que afirma tajantemente el Derecho Internacional al garantizar la integridad territorial de los Estados legalmente constituidos.

El referéndum independentista (no) cabe en la Constitución. En CRÓNICA GLOBAL ya señalé que ni el artículo 1.2, ni el 2, ni el 92.1, ni el 149.1.32, ni el 150.2 de la Constitución admiten un referéndum de semejante índole. Además, el artículo 122 del Estatuto de Autonomía de Cataluña tampoco posibilita dicha convocatoria. Finalmente, la resolución del Tribunal Constitucional sobre el llamado "Plan Ibarretxe" (103/2008) se pronunció en igual sentido al no encontrar "fundamento en el orden constitucional vigente" para dicha consulta, porque una Comunidad Autónoma "no es titular de un poder soberano".

Tres tristes tópicos nacionalistas. Tópico: Perteneciente o relativo a determinado lugar. Perteneciente o relativo a la expresión trivial o muy empleada. Dicho de un medicamento o de su modo de aplicación. Expresión vulgar o trivial (del diccionario) Sinónimos: trivial, vulgar, gastado.

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¿Quién es... Miquel Porta Perales?
Miquel Porta Perales

Ingeniero técnico químico y licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Colabora o lo ha hecho en 'Abc', 'El País', 'La Vanguardia', 'El Punt Avui', TV3 y Catalunya Ràdio. Ha publicado los ensayos 'Adéu al nacionalisme', 'Malalts de passat' o 'Si un persa viatgés a Catalunya'.

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cmbg 25/08/2015 - 11:31h
Sr Porta,si con estos argumentos pretende desmontar al independentismo va dado. Repasando hechos históricos y definiciones legales no se va a ninguna parte. Cataluña es nación porque así lo sienten muchos de sus ciudadanos, el derecho ha decidir de una forma u otra también existe, qué haría el Sr Porta si en unas hipotéticas elecciones al Parlament con altísima participación, pongamos que un 80% de votos apoya a partidos secesionistas? prohibir el los partidos? eliminar el parlament? Referente a la constitución el Ser de Carreras, catedrático de derecho constitucional, defendía que el referendum cabría dentro del artículo 92. Con esas pajas mentales uno se queda muy satisfecho pero no se va a ninguna parte.
Fraterno 25/08/2015 - 11:31h
Muy correcto, siempre acertado en sus razones, incisivo el artículo del Sr.Porta. La prueba más clara de su acierto es precisamente el desacuerdo mostrado por la 'lumbrera' cmbg, tan rica en 'argumentos'...Una cosa muy sencilla: ¡NO SE PUEDE 'DECIDIR' SOBRE LO QUE NO ES DE UNO! ASÍ DE CLARITO AMIGO. MÁS QUE EL FALAZ 'DERECHO A DECIDIR' LO QUE SE QUIERE ES EL 'DERECHO A EXCLUIR'
Bruno 25/08/2015 - 11:31h
Impecable razonamiento que pone cada cosa en su lugar. Por cierto, cmbg, lo de Porta no son pajas mentales, sino argumentos contrastables. Pajas mentales es hablar del derecho a decidir y pretender que los catalanes decidamos lo que los nacionalistas quieren que decidamos. Hasta donde yo sé el Parlament no ha logrado ni 2/3 del respaldo necesario para llevar al Congreso su propuesta secesionista, así que yo no veo muy claro quién está decidiendo qué.
pitbcn 25/08/2015 - 11:31h
Cuando estan los sentimientos de por medio la lógica se hace a un lado, el cancér del nacionalismo ya esta profundamente arraigado y si se sigue adoctrinando a los niños desde el parvulario tiene el camino allanado. Es hora que el estado vuelva a hacerse cargo de las competencias en educación tanto en el país vasco como en Cataluña, al costo que sea necesario.
leborgne 25/08/2015 - 11:31h
El artículo de Porta Perales es un ordenado y loable intento de razonar serenamente sobre la "cuestión catalana", con consideraciones similares a las reflexiones clásicas de autores como el gran historiador Eric Hobsbawm. Despacharlo tan groseramente como hace cmbg a base de peticiones de principio no ayuda mucho... ¿Habría pues, que renunciar p.ej. a debatir e incluso impugnar otras creencias de los nacionalistas catalanes como el famoso y falso expolio de los 16.000 millones, sólo porque "así lo sienten" muchos ciudadanos de Cataluña. ¿Propone acaso cmbg renunciar a los valores de la Ilustración, los de la razón y la ciencia?.
cmbg 25/08/2015 - 11:31h
Evidentemente lo que dice Porta está muy bien razonado etc y abre el debate. Todo eso está muy bien pero no nos son argumentos que ya no sirven. Evidentemente unas elecciones de altísima participación son una hipotesis pero puede ocurrir y si es así lo tenemos claro: ya podemos apelar a la historia u la carta de la ONU.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:31h
¿Que son argumentos que ya no sirven, cmbg?. Y ¿por qué no sirven?. ¿Qué argumentos aportaría usted? A mí y creo que a muchos más, el argumento que no nos sirve es ese de que "así lo sienten". Si se ha engañado a la sociedad a base de mentiras publicitadas ad infinitum, creo yo que es lo más juicioso rebatir esas falsedades y tratar de sacar de su engaño a mucha gente. La realidad es la que es y será la que será, los hechos reales son tozudos e incontestables. Ni la realidad ni sus hechos tienen por qué amoldarse a los deseos y los sentimientos. Y, sobretodo, gobernar responsablemente conlleva de forma ineludible hacerlo a partir de la realidad y no de los sentimientos: está en juego en ello el bien común de "todos" los ciudadanos, que debería ser el fin supremo de toda política responsable.
Curioso 25/08/2015 - 11:31h
Los argumentos del Sr Porta son rigurosos y están perfectamente expuestos...pero es cierto que no son suficientes. Y esto es así porque el nacionalismo llega a las masas no mediante argumentos (que no tiene) sino mediante la emoción. Lleva mucho tiempo haciéndolo (recordemos cuando el Caso Banca Catalana) y lo hace con mucha eficacia. Se necesita un discurso capaz de atravesar esa densa niebla de victimismo, vanidad y engaños levantada durante muchos años por el nacionalismo. Y no puede ser un discurso meramente racional: ha de contener emociones para poder convencer. Un saludo.
joseec 25/08/2015 - 11:31h
cmbg, como le indicaba ayer en los comentarios relativos al articulo del Sr. Fernández Enguita El Parlament no representa a la sociedad catalana y aunque legalmente amparado por la legislación vigente, está deslegitimado de origen por qué la política en Cataluña no está abierta a la sociedad y en consecuencia las instituciones públicas que emergen de unas elecciones están contaminadas por el pecado original, cometido hace más de 30 años y reiterado, sin ánimo de enmienda desde entonces hasta la actualidad, consistente en incluir, principalmente, en las listas electorales individuos pertenecientes, básicamente, a la casta nacionalista o filonacionalista catalana, como bien se expresa http://www.puertadebrandemburgo.com/2013/12/los-duenos-de-la-tierra.html, que solo defienden los intereses de una parte de la sociedad.
joseec 25/08/2015 - 11:31h
(2)cmbg. Si a esto añadimos los individuos sin pedigree que han sido abducidos por la fuerza oscura del nacionalismo, por ejemplo Celestino Corbacho i Chaves, Joan Herrera Torres, David Fernández i Ramos alias “Sandalio”, etc. ¿Quién representa a los no nacionalistas?
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