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Toca hacer Historia (I): la avenida del General Batet

01.03.2014
Jordi Carrillo
7 min

Es sabido que la historia no debería ponerse al servicio de causas políticas, sino que debería ser simplemente un instrumento para entender los problemas presentes. Dicho esto, tampoco puede menospreciarse el hecho de que sólo con un relato compartido del pasado, un colectivo humano (y esto vale tanto para una pareja como para una sociedad) podrá construir un proyecto común de futuro.

La Cataluña no nacionalista o no tiene relato histórico o si lo tiene no ha sido capaz de divulgarlo, quizás pensando que tener razón le exime de propagarla. Sí se ha hecho una tarea enorme para desenmascarar mitos y falsedades, pero siempre a la defensiva

Es fundamental que en la construcción de este relato se sea honesto y se pongan todos los hechos sobre la mesa, que no quede nada en la manga. Además, será conveniente liberarse del defecto del presentismo, o sea, analizar, que no juzgar, conductas pasadas desde valores presentes, en lugar de hacerlo desde la cosmovisión imperante en la época. Igualmente habrá que ahuyentar lo que podríamos denominar ventajismo, o sea, utilizar el conocimiento de hechos posteriores a la hora de estudiar decisiones pasadas, en lugar de limitarse a hacerlo con la información conocida o, cuando menos, que los actores habrían tenido que conocer en tanto que disponible en el momento de tomarlas.

A continuación, naturalmente, vendrá el momento de ponderar y priorizar hechos, de establecer causalidades plausibles entre ellos y construir relatos verosímiles. En este punto, es cierto que es difícil aislarse completamente de la propia ideología. Y más en concreto: una determinada visión del presente y del futuro incidirá definitivamente en la construcción del relato sobre el pasado. No es este, no obstante, un fenómeno unidireccional. Hay un mecanismo de retroalimentación: este relato del pasado también se proyectará sobre la visión de presente y futuro.

La historiografía es indudablemente uno de los frentes donde se libra la batalla catalana. La parte del nacionalismo catalán que se ha aproximado honestamente a la historia ha sido capaz de construir un relato que ha logrado la hegemonía en Cataluña (en todo caso se la disputaría con el relato de la parte no honesta). Uno de los puntos más significativos de este relato es la postergación de personajes y episodios que patentizan o bien la existencia de una Cataluña española o bien hasta qué punto determinados intereses catalanes han sido plenamente asumidos y sufragados, ¡y a qué coste!, por España.

La Cataluña no nacionalista o no tiene relato histórico o si lo tiene no ha sido capaz de divulgarlo, quizás pensando que tener razón le exime de propagarla. Sí se ha hecho una tarea enorme para desenmascarar mitos y falsedades, pero siempre a la defensiva. La serie de artículos que ahora se inicia pretende establecer las bases que permitan pasar a la ofensiva. Por un lado, y a corto plazo, se sugerirán acciones propagandísticas efectivas, duraderas y de bajo coste. Por otro, y mucho más importante, tiene la ambición de diseñar los pilares sobre los que se construirá este discurso. A tal fin se recuperarán algunos episodios y se proveerán algunas ideas-fuerza. El éxito dependerá, está claro, de que la artillería mediática y política de la Cataluña no nacionalista se concentre. Como la potencia de fuego disponible es escasa (algún día tocará hablar de las fuentes de financiación de esta Cataluña), estos episodios e ideas tienen que ser pocos y selectos, o sea susceptibles de producir el mayor impacto propagandístico.

Empezamos: todos sabemos que el 6 de octubre de 1934 el presidente de la Generalidad Lluís Companys dio un golpe de Estado (dicho en el sentido más neutro de la palabra: un cambio de régimen constitucional sin pasar por los mecanismos de reforma establecidos) y el general Domènec Batet defendió la legalidad republicana, evitando además lo que podría haber sido una enorme carnicería. Años después los dos fueron fusilados por el régimen franquista.

¿Dejará C's pasar la oportunidad de encontrar un referente en el general Batet? ¿Cuántos actos hay preparados para el 6 de octubre? ¿O no se piensa preparar ninguno para, una vez más, dejar todo el terreno de juego al nacionalismo?

En la web de la Sociedad Catalana de Onomástica, Companys consta como el político a quien se le han dedicado más calles y plazas en Cataluña: 139. Que servidor haya encontrado, y le encantaría haberse equivocado, Batet tiene una calle en Barcelona y una plaza en su ciudad natal, Tarragona. En Tarragona, en medio de la Rambla, se encuentra una estatua a Companys, descalzo y con un olivo y un ciprés detrás. A Batet se le dedicó el año pasado una placa en la casa donde nació, en la calle La Unión, 8.

Aquellos fueron los hechos, así se ha elegido hoy en día interpretarlos y así influirá esta elección en la identidad catalana. 139 a 2 en Cataluña. Un monumento y una Rambla contra una placa y una plaza en Tarragona. ¡Suerte que nació allí! Este año se cumplirán 80 de aquel 6 de octubre. ¿Cuántos Aauntamientos están gobernados por PSC y PP en Cataluña? ¿Tienen estos municipios calles pendientes de recibir nombre? ¿Se les ha pasado por la cabeza el nombre de "calle del General Domènec Batet, general de la República"? ¿Y fuera de Cataluña cuántos ayuntamientos están gobernados por PSOE y PP? Sería una manera de reivindicar la Cataluña española en el resto España, ¿no? ¿Dejará C's pasar la oportunidad de encontrar un referente en el general Batet? ¿Cuántos actos hay preparados para el 6 de octubre? ¿O no se piensa preparar ninguno para, una vez más, dejar todo el terreno de juego al nacionalismo? ¿Que tal una concentración en San Jaime con el lema "Los golpes de estado no pasan de aquí"?

La propuesta es además a prueba de acomplejados. Los que hayan interiorizado según qué "mantras", que sepan que no hace falta ni poner la figura de Batet al servicio de España. Basta con ponerla al servicio de la legalidad constitucional.

¿O se volverá a permitir la santificación de los golpistas?

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¿Quién es... Jordi Carrillo?
Jordi Carrillo

Tarraconense, licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en Derecho por la Universidad Rovira Virgili. Reside en Alemania.

Comentar
Tarragonaopina 25/08/2015 - 11:31h
De acuerdo con Jordi, el relato histórico prácticamente único ha sido el nacionalista. Los no nacionalistas, que somos la mayoría en Cataluña según los % de voto en la últimas elecciones y casi todas históricamente, lo vemos con ingenuidad como "normal", como en otros casos, lo aceptamos como corrección después de la dictadura. La realidad es que desde el nombre de las calles hasta los congresos de historia y la política lingüistica tienen el objetivo de apoyar la causa nacionalista. Me parece muy bien la idea de Jordi de llevar la iniciativa y contar la historia real sin esperar a responder a las tergiversaciones nacionalistas.
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