Toca hacer Historia (III): La prisión del rey de Francia

20.03.2014
Jordi Carrillo
5 min

Continuamos con la serie comenzada aquí y aquí. Dejábamos la serie constatando la asunción, gracias a Fernando II, de la tradicional política exterior catalana por parte de la Corona de Castilla: intervención en Italia y rivalidad con Francia. Una rivalidad, esta francocatalana, secular, como bien demostrará esta no exhaustiva lista de conflictos:

  • Lucha por la influencia sobre Occitania. Cruzada albigense.
  • Guerras por el dominio de Sicilia y del sur de Italia. Cruzada contra Cataluña.
  • Guerras por el Rosselló.

Pocos años después de la muerte de Fernando II, esta rivalidad, ya asumida por la Corona de España, vivió uno de sus puntos álgidos, cuando las tropas al servicio de Carlos I derrotaron a los franceses a Pavia, en 1525, y tomaron preso al rey de Francia, Francisco I. Se dice que fue un catalán, el tortosino Joan de Aldana, quien lo detuvo. Francisco I pasó un par de años encarcelado en España hasta que se liberó pagando un fuerte rescate. De aquel hecho de armas español con participación catalana contra la archienemiga de Cataluña ha quedado una canción popular, con el título La prisión del rey de Francia. La letra empieza así:

Ya partió el rey de Francia
un lunes por la mañana.

Partió para tomar España
y los españoles bien lo han preso.

Poniéndolo en prisión muy oscura
donde no se conoce día y noche.

Saca la cabeza por la ventana
y un pasajero ve venir.

Decidle a mi esposa
que me venga a sacar de aquí

Si no hay bastante dinero en Francia
que vayan a San Denís.

Quizás al lector no le vendrán a la cabeza ni el título ni la letra, pero a buen seguro la música sí, gracias a la muy famosa versión instrumental de la Compañía Eléctrica Dharma, siempre presente en cualquier patum independentista. Una canción capaz de poner de pie al Sr. Homs (vídeo a partir del minuto 4:40) pero no al Sr. Junqueras, persona de gran bagaje y que seguramente conoce la letra. Pueden oírla en la versión de Serrat.

He aquí La prisión del rey de Francia, cuya versión instrumental ha devenido un himno independentista. ¡Menuda al·legoría grandiosa de la Cataluña nacionalista! Convierten en himno una canción a la que le tienen que esconder la letra porque alaba un pasado que se tiene que ocultar. La realidad superando una vez más a la ficción. No seremos tan temerarios como para decir que la Compañía Eléctrica Dharma ocultó la letra, básicamente porque es un grupo principalmente instrumental y además tampoco podía controlar la recepción de la canción entre el público. Pero sí diremos que si la letra hubiera dicho que los catalanes tomaron al rey de España cada niño catalán la habría aprendido en la escuela.

¿Queremos construir una Cataluña alternativa hegemónica en Cataluña y líder en España? ¡Entonces nos hacen falta símbolos! ¡La Cataluña española ya tiene bandera, la señera, ahora hace falta que tenga un himno, un himno que condense y haga accesible su discurso historiográfico, el discurso que la hermana con España!

Bien cierto que los amigos de la racionalidad extrema nos dirán que una bandera es un trapo por el que se muere y mata, mientras que las letras de los himnos huelen a patrioterismo barato. Pero aquí estamos para hablar de lo que es, no de lo que a algunos les gustaría que tuviera que ser. Es más, pensamos que irracional, completamente irracional, sería dejar pasar esta oportunidad: Una canción tradicional catalana, en catalán, que como pocas condensa nuestro ideario, donde se habla de España y los españoles, que se encomienda y hace vibrar a la gente, y que es testigo enmudecido de las manipulaciones históricas del nacionalismo catalán. ¿A qué puñetas esperamos? ¡Este es nuestro himno! ¿O queremos cantar el Virolai, que tan apropiado para aburrir las ovejas?

Ahora bien, tenemos que tratar este artefacto propagandístico con cuidado. Nos hace falta una nueva versión. Una versión hecha por músicos conocidos, tipo Estopa, con objeto de asegurar su difusión masiva, en Cataluña y España, y que sobre todo sea pegadiza y vibrante (vuelvan a ver el vídeo). Una versión que acabará así:

Que vendan la concha de oro
Que se vendan la flor de lis.

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¿Quién es... Jordi Carrillo?
Jordi Carrillo

Tarraconense, licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en Derecho por la Universidad Rovira Virgili. Reside en Alemania.

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