Tercera vía, ¿solución o tregua?

Francesc Moreno
4 min

Tras el no del Congreso, y de la mayoría de diputados catalanes, a traspasar a la Generalidad la competencia para celebrar referendos, son numerosas las voces que piden una tercera vía acordada para solventar la situación que se vive en Cataluña. Las soluciones propuestas son diversas, disposición adicional específica en la Constitución, blindaje de competencias, etc.

Por eso los catalanes no independentistas no hemos de bajar los brazos cuando se calmen las aguas. Debemos mantener la batalla de las ideas. Treinta y cinco años de inacción nos han traído hasta aquí. Después de la tregua hay que luchar por la hegemonia ideológica

El problema no es, a mi entender, de competencias. Es de lealtad. Y ahora sabemos algo que se había olvidado: que para el nacionalismo todos los acuerdos son pagos a cuenta.

El proceso soberanista tiene tres vías de agua que lo hacen inviable: la falta de una mayoría amplia entre los catalanes, la falta de apoyos internacionales y la falta de una Hacienda propia que garantice las finanzas del nuevo estado. La transformación soberanista de Mas se ha hecho deprisa y corriendo. Se ha hecho para tapar su desgobierno, para tratar de blindarse del desgaste de la crisis. Sin que el proyecto secesionista esté maduro. Los independentistas inteligentes son conscientes de ello.

Por ello, al final, una parte del independentismo de nuevo cuño será proclive a un acuerdo, para evitar una derrota traumática. Lo venderán entre los suyos diciendo que la guerra es larga y que se ha ganado una batalla. Que la lucha continúa, con mejor armamento. Otra generación adoctrinada en las escuelas y más estructuras de estado permitirán, piensan, dar la batalla final más adelante. Paciencia, paciencia, hasta la independencia, volverán a repetir.

Desde el resto de España se acabará aceptando una solución negociada. Nadie sensato quiere una confrontación que sería perjudicial, en mayor o menor medida, para todos. Pero como ya he dicho, que nadie se lleve a engaño: para los nacionalistas será sólo una tregua. Por ello, los catalanes que no estamos por romper España y Europa, aislarnos, empobrecernos, vivir en un país caciquil cuya oligarquía asienta su poder en el autoritarismo justificado en el enemigo exterior e interior, no podemos bajar la guardia. La tendencia de los partidos políticos es preocuparse por el corto plazo.

Por eso los catalanes no independentistas no hemos de bajar los brazos cuando se calmen las aguas. Debemos mantener la batalla de las ideas. Treinta y cinco años de inacción nos han traído hasta aquí. Después de la tregua hay que luchar por la hegemonía ideológica. La historia no está escrita. Los jóvenes se hartarán del adoctrinamiento en las escuelas; los demás ciudadanos, del discurso vacío y de las apelaciones al "pueblo", coartada de quienes quieren usufructuar el poder de forma vitalicia en beneficio propio. La batalla entre dos concepciones enfrentadas de lo que debe ser Cataluña será larga. Pero lo mejor de la historia está del lado de los que no estamos con los nacionalismos, los populismos o los fundamentalismos de cualquier signo.

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¿Quién es... Francesc Moreno?
Francesc Moreno

Presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.

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pitbcn 25/08/2015 - 11:29h
Como no existe el tercer sexo, no existe la tercera vía, es un cuento.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:29h
Discrepo fundamentalmente en lo del adoctrinamiento. El problema del adoctrinamiento es que se produce a unas edades (primaria y ESO) en que el niño o adolescente no es capaz de discernir y absorbe acríticamente como una esponja. Cuando el joven llega a la universidad, donde por edad y formación podría enjuiciar, cuestionar o, al menos, investigar si lo que se le dice y enseña es cierto o no, ya llega adoctrinado.
JRamon 25/08/2015 - 11:29h
D'acord amb el seu anàlisi.
CharoBCN 25/08/2015 - 11:29h
Molt bona reflexió Francesc. Clarificadora de la linea editorial de Cronica global. Al procés se li acostuma a anomenar "guerra de trincheras". Lamentablement l'expectacle es podria veure despres de les eleccions europeas. La tercera via hauria de ser encapcelada des de Madrid pel PSOE i el PP.....Ara que els catalans que NO volem la independència hem de continuar amb l'activisme. Diria que per molts ciutadans de Catalunya, la mirada contemplativa dels nacionalistes i la seva obra s'acavat.
Olegario 25/08/2015 - 11:29h
Comparto bastante las ideas y el análisis del autor. En efecto, el riesgo es que "Desde el resto de España se acabará aceptando una solución negociada". Es como si para combatir a los violadores, se acabe aceptando que la mayoría de edad de las mujeres se deba fijar en los OCHO años. El nacionalismo tiene como objetivo implícito la destrucción del Estado, luego el Estado tiene la obligación de generar los anticuerpos necesarios para extinguirlo o dejarlo en la intimidad residual. Así que no a las componendas y sí a la transparencia democrática y a la claridad conceptual.
RS 25/08/2015 - 11:29h
Siempre me parece significativo que el españolismo, que gozó de décadas de dictadura, imposición de su lengua y cultura, prohibición de las otras, y silenciación discreta y brutal de cualquier discrepancia, ahora esté denunciando el catalanismo, elegido con mayorías incuestionables desde la vuelta de la democracia. Que se pronuncie a favor de la "pluralidad" mientras proyecta la "hegemonía". Que esté favorable a un estricto bilingüismo en las escuelas, pero no en los comercios y en el etiquetaje de productos. Que siempre denuncie la corrupción en algunos partidos catalanistas mientras tolera la de los españolistas. Que exija transparencia fiscal a la Generalidad sin pedir lo mismo al Estado. Que vea a cualquier persona no españolista como "adoctrinada" por "populistas", "caciques", "aisladores", "empobrecedores", "chorizos", "nazionalistas", "fundamentalistas", etc. mientras el españolismo es irreprochable, angélico, democrático, puro, ideal, etc.
RS 25/08/2015 - 11:29h
Que sea bien claro: soy de origen catalán, de corte catalanista e independentista, y sin embargo, nunca he estudiado ni vivido en Cataluña (pero sí 3 años en Madrid), casi no hablo catalán (así que sólo leo diarios en castellano, que generalmente no son muy favorables al soberanismo), y mi apellido es castellano. Entonces que no vengan a decirme que soy adoctrinado, que soy anti-lengua castellana, o qué sé más. Es ridículo. Nadie me ha impuesto las ideas que tengo. Sea con Cataluña o cualquier otra región del mundo, creo que cada pueblo con lengua propia es una nación, y que cada nación (que lo desee) debería tener su propio Estado soberano.
Felipe 25/08/2015 - 11:29h
RS, no sé lo que entiendes por “españolismo”, pero bastantes ciudadanos españoles como yo 1) ni gozamos de la dictadura, 2) ni impusimos nuestra lengua y cultura a nadie, ni denunciamos al catalanismo “per se”, que nos parece una opción igual de legítima que otras. De hecho “padecimos” la dictadura y la “silenciación” de nuestras ideas políticas durante la misma. Por cierto, otra mayoría incuestionable y escrupulosamente democrática que tiene la misma legitimidad que “la tuya” se pronunció el día 8 de abril en el parlamento en contra de la cesión a Cataluña de la competencia de convocar referéndums… ¿o es que esa decisión no fue democrática? Y sí, me pronuncio a favor de la “pluralidad” y en contra de la “hegemonía” en mi comunidad, en mi país y en el mundo entero, lo cual no significa que un grupo más o menos grande de personas se salte la ley cuando le interese… ¿O es que en ese nuevo estado catalán que pretendes esto podrá hacerse sin ninguna consecuencia?
Felipe 25/08/2015 - 11:29h
Obviamente los que estamos de acuerdo con el bilingüismo en las escuelas, tenemos que estarlo también con que se use en los comercios y en el etiquetaje de los productos; pero en esto no creo que encuentres muchos detractores. Otra cuestión… ¿de verdad crees que toleramos mejor la corrupción “españolista” que la catalana? No creo que encuentres muchos “españoles” que afirmen tal incoherencia. La misma que expones en cuanto a la falta de transparencia fiscal… ¡pero si todas estas lacras nos perjudican a todos por igual! Lo del españolismo “irreprochable”, “angélico”, “puro” o “ideal” no merece la pena comentarlo… Muchos nos consideramos simplemente ciudadanos, y queremos ser iguales en derechos y deberes al resto de ciudadanos (madrileños, catalanes, españoles, europeos…). Y me parece muy respetable tu idea de que cada pueblo con una lengua propia sea una nación (siendo consecuentes con esa idea habría que dividir Cataluña en dos naciones)...
Felipe 25/08/2015 - 11:29h
... así que te animo a que la defiendas como intentamos hacer los demás; respetando las demás opciones, y tratando de convencer, no de imponer, dentro de los cauces de la ley, la democracia y el estado de derecho.
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