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Camino al 27s

Tanques en la Avenida Diagonal

Carles Enric
3 min

Admito que mi experiencia militar es muy reducida. Por no hacer, no he hecho ni el Servicio Militar --aquello que se llamaba 'mili', desconocido por los más jóvenes--. Prórroga tras prorroga, acabé haciendo la Prestación Social Sustitutoria (PSS) como vigilante de la playa en Barcelona durante un intenso verano. Ciertamente, corrieron más paellas, más lecturas de diarios en un chiringuito, más bromas o más conversaciones que experiencias a lo Mitch Buchannon ('Vigilantes de la playa') salvando chicas atractivas.

El último tanque lo vi hace unos meses en el Museo de Historia Militar de Bruselas. Creo que ha sido el único museo al que mi hijo volvería a diario. Ya saben, la acción, la imaginación están siempre más presentes en las mentes creativas de los niños que en las cabezas del razonamiento puro de los mayores.

Si algo hay cierto en la Cataluña de hoy, es que las familias de los protagonistas de hoy eran en muchos casos los que vitoreaban los tanques en la Diagonal

Curiosamente, allí recordé que había visto un tanque una vez en Barcelona. Debía ser hacia principios de los años 80, en un desfile de las fuerzas armadas. Con apenas una docena de años recuerdo un gran estruendo en mi habitación, daba a la calle Aribau. Todo vibraba, parecía un gran terremoto. Miré por el balcón y vi pasar un par de tanques. En mi imaginación debían ir desorientados. O quizás simplemente les apetecía pasear por el centro de la ciudad. Aunque creo que era más simple. Volvían del desfile hacía su base en la Plaça de l'Excorxador. La verdad, el ruido y la vibración era ensordecedor, incluso aterrador. Pero eran tanques en Barcelona.

Pero yo, que no tengo tantos años como otros, no recuerdo los más famosos tanques de la Diagonal de Barcelona, a finales de la Guerra Civil. Aunque sí que es cierto que, leyendo sobre la historia y viendo fotos, entiendo que más de uno prefiera no recordarlo más que en soflamas anónimas. No tanto por el ruido de los tanques, sino por el atronador alboroto de la multitud que salió a la calle a recibirlos. Porque si algo hay cierto en la Cataluña de hoy, es que las familias de los protagonistas de hoy eran en muchos casos los que vitoreaban los tanques en la Diagonal. Curiosa transformación de una parte de la sociedad catalana. Ya saben, y si dudan, pregúntenle a Lluís Llach, otrora vicepresidente de Cruzados de Cristo Rey en Figueres, ahora independentista hasta la médula. ¡Triste, pero más poderoso es el dinero que los tanques!

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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LARRA 11/09/2015 - 14:51h
Si entrarán los tanques más de uno tendría un orgasmo y más de dos comerían la pasta y para Andorra
Marino 11/09/2015 - 14:51h
Ha dicho Gregorio Morán en El cura y los mandarines los "rojos" de la Transición, actuales dirigentes, amnistiaron a sus padres. Son todos aquellos que conocimos diciendo: "Mi padre es del búnker..." para explicarnos las desavenencias que el veinteañero rojo de los setenta tenía con su progenitor que era militar, guardia civil famoso por cómo aplicaba los códigos en el cuartelillo, funcionario o burgués simpatizante con los vencedores. Es decir, el sostén de la dictadura. Los que entraron con los tanques o los aplaudieron y financiaron. Los que tenían economato. Lo que no se le ocurría decir y han tardado treinta y cinco años en hacerlo es: "LLevo veintiocho años aguantando la dictadura". Porque todos le habríamos dicho: ¿Tú? ¿De qué te quejas? Porque en su casa trabajaba la madre de un pobre como asistenta, hacía astillas un soldado, en sus fábricas trabajaba un obrero. Además de soportar a la dictadura aguantaban a los que la sostenían, padres y abuelos de "oprimidos" actuales.
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