Syrimiri

por Anna Grau

27.01.2015
4 min

Ganaron. Mientras media Europa se echaba a temblar sobre si con ellos llegaba la extrema izquierda, lo primero que hicieron fue pactar con la derecha a la derecha de la derecha. Antitroika, antiEuropa y antiguiris, es decir, xenófoba. Me fui a la radio hablar del tema. Me encontré a un autoproclamado antisistema que pretendía que en realidad lo que había ganado en Grecia era la socialdemocracia hipster. Cony. Desde luego hay gente inasequible al desaliento y a la caída del Muro de Berlín, que esta vez puede caer mucho más en serio que en 1990. Desde ayer hay más Grecia y menos Europa, menos euro, menos maldita UE. En cien días votan en el Reino Unido y podrían votar otra formidable pedorreta a Bruselas.

No es la izquierda, estúpido. Ni la derecha. Es el sálvese quien pueda, es hambre de que el dinero vuelva a tener patria. La UE se construyó cediendo soberanía económica pero resulta que unos la cedieron más o peor que otros. Y el balance, por políticamente incorrecto que sea decirlo, es desolador, es casi asqueroso.

Queremos Europa, sí. Pero, ¿esta?

Desde ayer hay más Grecia y menos Europa, menos euro, menos maldita UE

Atención que con lo que sigue igual me desmarco sin querer de muchas personas inteligentes a las que quiero. Pero allá va: yo creo que es peligroso arrinconar ciertas evidencias, ciertas verdades, en el cajón de los partidos antisistema. A no ser que queramos regalarles el sistema entero. Seamos sinceros. Seamos prácticos. Hay cosas que no se pueden decir pero son. La Sanidad pública está quebrada. La gente se muere en Urgencias. Lo dice hasta Soledad Becerril. Europa se hunde. Y si no se hunde, apesta. Lo de Charlie Hebdoes sólo el principio. Es cuestión de tiempo que se empiece a predicar muy en serio el tiro al inmigrante.

La Constitución norteamericana recoge el derecho de la gente a ser feliz. Pero sólo en Europa se ha intentado en serio. Hacer feliz a la gente, digo. Será porque la acumulación de desdichas históricas daba miedo. Pero seriamente se intentó. El Estado del bienestar. La clase media. Ciudades enteras planteadas como milagros. París. Venecia. Barcelona a pesar de esta maldita, reciente chusma, que todos sabemos. Etc.

Sólo en Europa había y hay un modelo social digno de defender. En el resto del mundo la riqueza, cuando la hay, corta como un látigo.

El desesperado grito griego y la cara de Francis Drake que se les empieza a poner cada vez a más británicos son avisos de que entramos en tiempo de descuento. De que hay que aprender a caminar descalzos sobre brasas. Sólo así salvaremos el alma. Mirando al demonio a la cara. ¿Marine Le Pen, fascista? Puede. Pero si es así, es que ya media Europa lo es. Dejemos de confundir el todo con la parte. Dejemos de rehuir y de infantilizar los problemas que dan miedo.

Llueve fuego sobre las alas de Ícaro. ¿A las barricadas? No. A las estrellas. No por asalto, no. Por derecho.

Artículos anteriores
Comentar
rafaestella 25/08/2015 - 11:19h
Magnifico articulo....Volvamos cada cual a nuestro pequeño mundo-cataluña,francia,españa ,grecia inglaterra escocia ,la padania- que es mucho mejor que Europa ,que tendremos todos helado de postre ,y unas uries esperandonos en el paraiso.Simplemente volver a la tribu, dejar la ciudad,..volver a la barbarie.
¿Quiere hacer un comentario?