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Sobre Cercas, la democracia y lo demás

por Ferran Caballero

01.10.2013
7 min

Vuelvo al artículo de Cercas, porque a estas alturas y viendo las muchas respuestas que ha recibido, ya no sé si me sorprenden más las críticas o los elogios. Y confieso que, en su mayor parte, el artículo me parece incomprensible. O, para ser más exactos, me parece que el artículo parte de lo falso para ir avanzando a tientas entre lo obvio y lo falaz y vuelta a empezar.

Cercas parte del tópico del totalitarismo soft o el unanimismo, basado en la evidente falsedad de que la única información que recibimos los catalanes es la propaganda gubernamental que nos llega a través de medios públicos y subvencionados (aunque querrían decir sobornados), controlados todos por la Generalidad. Imagina Cercas que en algún pueblecillo asturiano deben estar mejor informados de lo que pasa en Cataluña de lo que estamos en Cataluña, y alguien habrá porque hay gente pá tó, pero no.

Aquí también se leen El Mundo, Abc, El País (como bien sabe Cercas) y también se ven Antena 3 y Telecinco y tantos más, aunque entiendo que menos de lo que querrían los interesados. Como entiendo e incluso comparto cierta incomodidad para con el discurso mayoritario, la política del Gobierno autonómico, algunas ilusiones del independentismo y el triste y para muchos novedoso hecho de sentirse parte de una creciente e incomprendida minoría, que encima y como debe ser está segura de tener razón.

Hay mucho de obvio en lo que dice Cercas sobre el derecho a decidir y algo de falaz en su conclusión

Pero a pesar de todo eso, y a pesar de lo que se piense sobre los medios públicos y sobre la política de subvenciones a los medios de comunicación y sobre el rigor o la política (in)formativa de los medios públicos y subvencionados, es una evidente y malévola absurdidad (así de fino soy yo) llamar totalitarismo a algo de lo que se escapa cambiando de canal o de periódico. Pero, en realidad, lo problemático sería precisamente que en Cataluña muy poca gente cambiase de canal, y los catalanes se dividiesen entre aquellos que se informan en catalán y los que se informan en castellano, con todo lo que ello supone, pero que no supone nada digno de ser llamado totalitarismo.

Hay mucho de obvio en lo que dice Cercas sobre el derecho a decidir y algo de falaz en su conclusión. Lo obvio es que la Constitución española dice lo que dice y dice que la soberanía recae en el pueblo español. Y, que, por lo tanto, Cataluña será lo que sea pero no es, ni puede ser dentro del marco de esta Constitución, una nación soberana con el consiguiente derecho a la autodeterminación (que vendría a ser la versión para adultos del llamado "derecho a decidir"). Y obvio es también que uno no tiene ningún derecho a saltarse la ley cuando le venga en gana.

Lo incomprensible es que, dicho esto, pueda afirmar que los catalanes tenemos derecho a decidir sobre nuestra independencia. Porque esto no es así. Y, parecería evidente, pero ya nunca se sabe así que insisto: no tenemos derecho a decidir sobre nuestra independencia porque no somos soberanos, aunque precisamente porque no vivimos en un Estado totalitario podemos pronunciarnos y nos pronunciamos sobre la independencia, las mujeres, el fútbol y lo demás. Como es evidente, también Cercas puede y suele hacerlo.

Evidentemente, esto no afecta ni resuelve la cuestión, muy otra, de dar salida a la situación actual, para la que yo no tengo solución alguna y para la que tampoco me parece que haya solución buena. Siendo ese el caso, seguramente la solución Cercas no sea de las peores. Tiene al menos la virtud de aquel rey del Principito, que sólo ordena lo que ya sucede para no cagarla, siendo en este caso que lo razonable pasa por ser la política del gobierno, que debe seguir sin hacer lo que no hace esperando a que CiU se la pegue solita y que será una buena política o no lo será según sople el viento.

Ya cierra en círculo y en falso al afirmar que "se puede ser demócrata y estar a favor de la independencia, pero no se puede ser demócrata y estar a favor del derecho a decidir, porque el derecho a decidir no es más que una argucia conceptual, un engaño urdido por una minoría para imponer su voluntad a la mayoría". Cierra en falso, decía, porque perfectamente puede ser uno demócrata y estar a favor del derecho a decidir. Porque uno puede ser demócrata y estar equivocado sobre lo que implica y significa el llamado "derecho a decidir" o sobre tantas otras cosas, como el propio Cercas, y eso no lo convierte en un fascista totalitario sino en un demócrata de tantos, un demócrata equivocado, que es precisamente el modo más habitual de ser demócrata.

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Juan Pérez 02/10/2013 - 17:58h
Deixant de banda que la discrepància amb Cercas sembla més aviat circumstancial que no pas essencial, estic d'acord amb el senyor Caballero en què des de la nostra democràcia no s'hi pot arribar, a la secessió. He dit moltes vegades que el que tocaria seria sortir dels càrrecs de representació política legitimats pel Regne d'Espana i iniciar una suposada Lluita d'Alliberament Nacional -etiquetatge azanarià- que ataqui frontalment el també suposat estat opressor. Sembla poc estètic i fins i tot un xic patètic i, a sobre, ruinós. Segurament deuen de pensar que qui dis passa, any empeny, cobrant sous envejables i molt injustos socialment en aquests temps.
Olegario 02/10/2013 - 17:58h
Si se reconociera a Cantabria, Castilla-León, País Vasco,Navarra, Rioja y Aragón, el derecho a decidir, podrían dejar a Cataluña sin el agua del Ebro. El Levante sediento la pagaría mejor.
cmbg 02/10/2013 - 17:58h
Si és possiblel'existència de partits secesionistes el sistema hauria de donar-los sortida encara que no ens agradi. El que cal és que el debat sigui en igualtat de condicions.Hem d'aprendre de Canada!
Juan Pérez 02/10/2013 - 17:58h
Què vol dir "donar-los sortida"? És tan críptica l'expressió que em reconec orfe d'arguments per poder contestar. Els mínims per poder mantenir un diàleg constructiu és fer-ne un ús comú del llenguatge, no un ús exsclusivament particular, a l'estil d'això tan aberrante del "dret a decidir", que només té sentit -això diuen ells, al menys- pels seus partidaris, però no pel comú dels mortals subjectes a les lleis vigents aprovades per les Corts. Perquè no vui ni pensar que "donar-los sortida" vulgui dir treure'ls del sistema, oi?
ramon_ibero 02/10/2013 - 17:58h
Entiendo que las realidades sociales asentadas sobre falsedades son realidades sociales, pero sólo mientras duran, y la historia nos dice y enseña que no duran eternamente. Entiendo asimismo que en Cataluña hay una sociedad --la sociedad de los ciudadanos de Cataluña-- formada básicamente por dos comunidades lingüísticas; una comunidad minoritaria y opresora de lengua catalana y una comunidad mayoritaria y oprimida de lengua española. Entiendo igualmente que Cataluña está sometida hoy a una dictadura burguesa que prima y premia lo que considera catalán y castiga y estigmatiza lo que considera español. Entiendo que, para un separatista, catalán es él y el que él dice y decide que es catalán.
cmbg 02/10/2013 - 17:58h
Sr Pérez: Donar sortida vol dir que d'alguna manera s'ha de preveure la secesió si finalment aquests partits guanyen, com va fer Canada respecte el Quebec
cmbg 02/10/2013 - 17:58h
Ramon ibero: buff, vaya paja mental..
ramon_ibero 02/10/2013 - 17:58h
A cmbg Si quieres, recuerda: objetivo visto, objetivo destruido.
Juan Pérez 02/10/2013 - 17:58h
cmbg, si una democràcia ha de "preveure" l'objectiu final de qualsevol associació o partit o entitats que es manifesten públicament amb un fi determinat -i hauria d'explicar-me, i perdoni la meva curtedat intel·lectual, que vol dir exactament "preveure", perquè entenc que no vol dir posar-hi catifa vermella per sobre les lleis, fent com si no existissin, oi?-, de la mateixa manera s'ha de preveure una societat comunista, la República, un estat centralista que trenqui amb l'estat autonòmic, com se'n fan ressó les enquestes que indiquen un continu creixement d'aquesta previsió com a opció per un bon nombre de depositaris de la sobirania nacional... Les regles de joc són gairebé l'única cosa "sagrada" de la demcràcia. Trencar-les és sortir del joc, renunciar a compartir els mínims de la convivència política. Ara bé, ni tan sols condeno que això es faci, però el primer de tot és la honestedat de renunciar als privilegis que ens donen aqueixes regles i començar l'edifici del nou estat
Juan Pérez 02/10/2013 - 17:58h
i II des de fora del sistema que es rebutja. Només des de fora del sistema és posible la congruència. I això no ho veurem ni vsté ni jo. L'objectiu final dels polítics secessionistes és passar d'una legalitat compartida, dntre de la qual són minoria, a una legalitat dictada per ells, i hi poso l'èmfasi a "dictada", per descomptat, i on serien majoria. Tots preveiem escenaris futurs, però no tots aquest escenaris semblen assolibles mitjançant el joc de les nostres institucions. Només des d'un atac frontal a aquesta legalitat des de fora d'ella es podria forjar una alternativa seriosa i fins i tot creïble. Quants hi ha disposats a la lluita? Paga la pena? Aconseguiríem un estat millor, més social, democràtic i progressita? Ho dubto molt.
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