Camino al 27s

Servicios secretos españoles

Carles Enric
6 min

Muchos tienen aún la imagen de cualquier servicio secreto en plan televisivo. Unos tipos armados, bien parecidos -eso lo hace el cine-, totalmente en forma y capaces de hacer mil virguerías en cualquier lugar del mundo. No seré yo quien diga que se equivocan, pero... lo cierto es que la mayoría de servicios secretos actuales se dedican, y siempre se han dedicado, a algo tan básico como analizar. Sus trabajadores pueden ser hasta tipos fondones con el menor apego a correr los 100 metros lisos en 10 segundos, o incluso con cero ilusiones a enfundarse un arma debajo de su americana.

En un pulso como el actual del Govern de Artur Mas al Estado su función es proponer ideas, siempre dentro de la legalidad, para minimizar -incluso podríamos decir neutralizar- al máximo el objetivo del president. El nombre de esa carpeta -operación, si quieren llamarle- aventuramos a decir que es desconocido. Aunque su fin tiene un único punto clave: ganar a Mas en las urnas. No se engañen por las películas. Hace años que los servicios secretos de España -CNI-, y en general Europa, tienen su lado oscuro, pero su funcionamiento cumple íntegramente cualquier legalidad vigente.

El independentismo tiene a sus votantes muy movilizados. A día de hoy pueden calcularse sobre 1,4 ó 1,5 de los 5,5 millones llamados a las urnas, un 27%

El fin, reiteramos, es ganar a Artur Mas en las urnas. Y para ello analizan tres actuaciones básicas. La primera: movilizar como sea el máximo de votantes. Su análisis es claro, con menos del 60% de votos las opciones independentistas aumentan al máximo. Con más del 90% son escasas. El independentismo tiene a sus votantes muy movilizados. Son menos de los 1,9 millones del “butirreferéndum” -un gran fracaso para Mas, ya que permitió poner un número real para batir-. A día de hoy pueden calcularse sobre 1,4 ó 1,5 de los 5,5 millones llamados a las urnas, un 27%.

Movilizar al electorado pasivo no es fácil. El error infantil de colocar a Inés Arrimadas no entraba en ese planteamiento inicial. En cierta manera el análisis inteligente no es el fuerte del equipo de Ciudadanos. Mantener a Alicia Sánchez Camacho hubiera sido ya ir a caballo perdedor. En ese sentido la opción de García Albiol era la única analizada que podía conseguir movilizar a cierto electorado que en general nunca vota en unas autonómicas. Así fue visto por los independentistas y equivocadamente saltaron a su yugular ese mismo día. ¿Consecuencia? El candidato era el bueno.

Pero volvamos a ese número inicial de votantes independentistas. Aún debe ser reducido más. Es un voto el catalanista -no hablamos de independentista- que se ha mantenido fiel desde 1980. Entre CiU, ERC y partidos residuales han sumado siempre un mismo número de votos. Es como un departamento estanco donde nada se mueve al exterior y todo se mueve internamente. Todo así hasta ahora, donde ha aparecido UDC como primera y única fuerza que puede conseguir votos catalanistas de ese estanco. Por eso el segundo objetivo es claro. A UDC lo que haga falta. Si saca 400.000 votos, mejor que 100.000; y si obtiene 600.000 votantes, aun mejor. La consigna es muy directa. Deben facilitarse recursos económicos a UDC ilimitados.

Una vez activadas esas dos opciones, falta neutralizar la máquina de propaganda de TV3. Ese es el tercer objetivo. Desde una “simple multa” de Hacienda -por delitos cometidos- a una constante puesta en duda de su imparcialidad -cosa que, por cierto, hace años que se debía haber hecho-. Son conscientes, y sonará feo, pero saben que mucho independentista de la propaganda son simples arrieros capaces de traicionar sus ideas por un fajo de billetes. No se sorprendan de desmarques en estas fechas de gente que parecía muy comprometida. Aquí la duda no ofende, simplemente pondrá a cada uno en su lugar.

Sólo un detalle final donde se confirma que el “equipo de Mas” no está muy sobrado de analistas serios. Ellos entienden como mucho -sus ideólogos sobre el tema no pasarían un examen de inteligencia mínimo- unos servicios secretos como un equipo de matones sueltos por las redes para aniquilar al supuesto enemigo -los fascistas nunca se han distinguido por disponer de buenos analistas-.

De esa gran habilidad social sale la lista de Romeva. Miren la “intelectualidad de su lista”. ¿Alguno es conocido fuera de Cataluña? ¿Ni tan siquiera en España? Ya no digo en Europa. Un país en el que hemos tenido gente como Dali, Gaudí o Miró, entre otros, somos representados por gente de familia bien como Isola Passola -cuya máxima obra es dirigir un documental llamado Cataluña-Espanya-, a Mikimoto -el niño subvencionado de las radios- o a otros personajes que ensucian la imagen de una Cataluña intelectual. Vamos, solo pensar que Pilar Rahola es la musa del independentismo genera arcadas. Recordemos sus vacaciones en época de Franco donde no lo pasaban mal. Todo eso ayuda a entender todo. Y como Mas y su equipo lo desconocen, hasta eso saben bien los servicios secretos. Todo es analizar. Tan fácil como eso.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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