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Sanidad: todo igual o peor en toda Cataluña

El brutal sistema concebido por Josep Prat, por orden de Artur Mas continúa intocado, a pesar de que ahora ya se ven los efectos malignos. CiU no tiene ningún sentimiento de mínima humanidad. Se ha opuesto a que los "grandes inválidos" cobren prioritariamente. Una auditoría muestra irregularidades sanitarias importantes.

06.02.2015 02:44 h.
11 min
Sede central de Caixabank y La Caixa
Alfons Quintà

La singular política de gestión sanitaria concebida y después impuesta por el hoy pluriimputado Josep Prat, a las órdenes de Artur Mas, parece seguir perdurando y quizás empeorando. Ahora acaban de detectar adjudicaciones irregulares por importe de más de cuatro millones de euros en el Hospital Comarcal de Amposta, de la XHUP (Red Hospitalaria de Utilización Pública).

Aparecen figuras clave de CDC. En sanidad pública nada habría mejorado, sino empeorado. También se aprecia una manera de obrar altamente esclarecedora y bien propia de la sanidad catalana.

Descubierto en 2011

En un mi artículo 'La sanidad catalana, privatizada furtivamente', del 25 de octubre de 2011 en el Diari de Girona, expliqué un montaje que apenas podía creer. Después he escrito más de un centenar de largas informaciones. No ha mejorado nada. Tenemos lo que teníamos y parecería que otras maldades. Todo se va precisando.

Lo más chocante es el poco interés de los partidos por la destrucción de la sanidad pública catalana. No hay un debate continuado ni articulado, a pesar de la abundancia de tema o temas. Cuesta creer que una cuestión tan grave -realmente de vida o muerte- pueda pasar desapercibida en las tres campañas electorales que se avecinan. Lo que será se verá. Ahora bien, en todo caso, si en aquellos comicios apareciera el tema, Mas los perdería.

Singular auditoría

En el drama hay nuevas "perlas". Destacan los datos de una auditoría efectuada por la empresa Faura Casas, que curiosamente ha trabajado mucho para la Generalidad. A veces pasaba de puntillas por encima de cuestiones delicadas, como cuando efectuó una auditoría del Consorcio Sanitario del Maresme y del Hospital Municipal de Badalona, lugares donde está la sombra del inefable Ramon Bagó, figura destacada de "la CDC los negocios sanitarios". Ahora la auditora ha sido más clara. Felicidades y ánimos.

Según ha descubierto la periodista Mercè Pérez Pons, la citada auditoría revela que en 2013 el Hospital Comarcal de Amposta habría adjudicado dieciséis contratos que vulnerarían el procedimiento establecido por el Derecho Administrativo, obligado cuando se maneja dinero público, como es el caso. Las adjudicaciones serían por un total de 4,1 millones de euros, es decir 680 millones de las antiguas pesetas.

Manuel Ferré, hombre fuerte de CDC

Encontramos a viejos conocidos, de entrada el importante dirigente de CDC Manuel Ferré, alcalde de Amposta, presidente del Consejo de Administración y sobre todo del Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSSC) y antes Consorcio Hospitalario de Cataluña (pero con el mote de "conxorxi") creado por el gran padre de la peculiar sanidad en esa zona, Josep Abelló, antiguo alcalde socialista de Reus.

Este fue quien contrató por primera vez al hoy pluriimputado Josep Prat. Además, el citado hospital de Amposta está gestionado por Sagessa, que nació como la rama sanitaria de Innova, el antiguo holding municipal de Reus, con proyección en las Tierras del Ebro. Fue creado por Abelló i Prat. Añado una pequeña pregunta: ¿CDC presentará a Manuel Ferré a la reelección como alcalde? Personalmente, creo que es muy probable. No tienen problemas de conciencia.

Múltiples acciones judiciales contra Innova

En mi artículo antes mencionado, de 2011, revelé inefables singularidades de Innova, que hoy está en el centro de un inmenso procedimiento penal, con ocho o más piezas separadas, así como un procedimiento del Tribunal de Cuentas y una investigación de la OLAF, la oficina antifraude de la Unión Europea. Hay una cuarentena de imputados.

Ahora bien, una denuncia contra Mas, acusándole de haber designado a José Prat presidente del Instituto Catalán de la Salud sabiendo que estaba afectado por incompatibilidades, no ha sido impulsada por los denunciantes. Por lo tanto, permanece parada.

Hombres fuertes de CDC

Hay que añadir que en aquellas tierras hay fuertes restos de lo que recibió el nombre de caciquismo. Llamémoslo ahora hombres políticamente fuertes. En Amposta el hombre fuerte de CDC fue Juan Roig, que cedió la alcaldía al citado Manuel Ferré. Joan Roig fue también senador, diputado en el Parlamento autonómico en cuatro legislaturas y en 2012 fue designado director gerente de las Empresas Públicas y Consorcios (EPIC) adscritas a la Consejería de Salud. De origen muy modesto, no se ha empobrecido ni tiene ningún conocimiento profesional de la sanidad. La conoce a su manera, como Ramon Bagó y tantos otros.

Las irregularidades que destaca la auditoría son variadas. Hay contratos de mantenimiento, de restauración, pruebas analíticas, servicios a domicilio, de transporte en ambulancia y posibles casos de doble facturación. Aparece la empresa Ambulancias Baix Ebre con una adjudicación, sin publicidad, por 141.500 euros. Su propietario, muy relacionado con Prat, ya está imputado en el caso Innova.

Adjudicaciones directas y un valiente auto judicial

Habría adjudicaciones directas, lo que permite suponer sobreprecios y carecerían contratos. Por eso no está de más recordar un valiente auto judicial del magistrado de Reus competente en el tema Innova. Lo reproduzco literalmente:

"Los razonamientos anteriores no sólo introducen indicios, como ya se ha dicho, de una falta grosera de control del dinero público por parte de los responsables del Ayuntamiento de Reus (Innova), sino que confirman, indiciariamente, que el modelo de gestión de Innova (Ayuntamiento de Reus) estaba diseñado para que no hubiese ningún tipo de control. Como se ve en esta pieza separada, de la misma manera que en la pieza principal de la causa, estamos ante un fallo sistémico que propiciaba, con evidente intención, que se contratase sin seguir ningún procedimiento y que se pagasen los trabajos sin fiscalizar su realización. En definitiva, se actuaba con evidente perjuicio de esos intereses públicos que se supone deben defender y respetar aquellos a quienes se les ha confiado la tarea de dirigir una administración pública".

Respecto a Innova, hay que recordar que generó en el Ayuntamiento de Reus una deuda de 300 millones, haciendo que llegara a ser el más endeudado por habitante de España, tras el de Marbella.

El Consorcio Sanitario Integral

Este nuevo tema no llega solo. Hace poco la Sindicatura de Cuentas presentó un su informe sobre el Consorcio Sanitario Integral (que reúne servicios sanitarios del Baix Llobregat) donde había sueldos e indemnizaciones escandalosas a directivos. Un consejero delegado cesó y cobró 30.000 euros. Pero a los cuatro días volvió a ser designado adjunto al consejero delegado. La anomalía fue manifiesta.

El Parlamento autonómico decidió que los sueldos de los directivos sanitarios no puedan ser superiores al del consejero. Pero esto es papel mojado. Se ponen unos sueldos que efectivamente cumplen esa norma pero discretamente añaden complementos variables que permiten superar en mucho la norma.

Quitar controles sobre el dinero público

Todo ello es de gran interés al tener que ver con la máxima obsesión sanitaria de la Generalidad, de Artur Mas, de Boi Ruiz y sobre todo de Mas-Colell. Consiste en sustraer su gestión sanitaria del Derecho Administrativo para someterla al derecho Mercantil y Civil. Como sabe cualquier estudiante de Derecho, el control del dinero público a que obliga el Derecho Administrativo es mucho más severo, tanto en la atribución del gasto como en su control posterior. Es lógico: se trata de dinero de todos, no de gestores privados, como en el Derecho Mercantil. Si estos gestionan mal su dinero, y lo pierden, es su problema.

Precisamente la creación consorcios sanitarios provinciales, integrando el Instituto Catalán de la Salud (ente público por antonomasia) permitiría situar la sanidad pública en el marco en que sueñan los miembros del "sector de negocios sanitarios de CDC". Un mundo también atento a las necesidades económicas de su partido predilecto. Todo acaba encajando.

Silencios de los partidos

Lo que no se entiende en absoluto es que los demás partidos y sobre todo la sociedad en su conjunto (tan desarmada, ay) permitan que el tema no aflore, pese a su importancia. Algunos lo tienen claro. Por ejemplo los médicos y personal de enfermería que inicialmente se manifestaron al grito de "Los recortes matan" o los que salieron en Lérida gritando "No queremos el modelo Ruiz, sino Ruiz en la Modelo".

Pero todo esto se debería articular, con conferencias, debates, monografías serias y expresiones ciudadanas. Ciertamente, hay muchos medios serviles, pero no estamos en una dictadura. Debería haber un consenso general sobre sanidad, dado que la maldad de la Generalidad salta a la vista. ¿Alguien lo duda?

CiU, contra todos los partidos

Lo que supera toda capacidad de comprensión es que CiU acabe de votar (y perder) contra todos los grupos parlamentarios, que requerían sólo que las personas afectadas por una "gran invalidez" cobraran sus bien modestas ayudas de forma "prioritaria". Nada más. Pero ni eso, a pesar de ser (y es, al estar aprobado sólo con los votos en contra de CiU) un acto de mínima humanidad. Afecta a personas que requieren una ayuda constante.

Realmente, Mas y los suyos tienen un gran hígado. Si no fuera así, la multiforme e interesada destrucción de la sanidad pública no habría sido posible. Los autores de esta destrucción deben ser expulsados de la vida política y también de la social.

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