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Que Rajoy y Mas hablen…¿de qué?

5 min

Hay cosas que tienen solución y cosas que no la tienen. Las cosas que no tienen solución, o que no parece que la tengan, dan más miedo. Cuestan más de aceptar. Entonces es muy humano, no sólo muy político, empezar a rezar lo que se sabe y lo que no se sabe. Empezar a administrar irracionalmente el día a día. Contar con milagros.

¿Alguien cree seriamente que el conflicto entre israelíes o palestinos se resolverá algún día? ¿O que se acabará con el hambre en África? ¿O que cerrarán Guantánamo? ¿O que es posible realizar las tareas mínimamente elementales de un Estado sin espiar indecentemente a tus ciudadanos y a los del Estado del enfrente? No, no se puede. Nadie ha encontrado ni encontrará nunca la manera. Sólo se finge que es así.

¿Cuánta gente no se habrá dado cuenta ya de que eso es así? ¿De que Rajoy y Mas no van a hablar, no pueden hablar, porque no tienen nada qué decirse?

Se ha dicho que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud. Con un dedal de optimismo se podría pensar que la corrección política es eso, una educada capa hipócrita de las cosas. Pero es que es infinitamente peor que eso. Porque el hipócrita clásico, al fin y al cabo, sabe que lo es. Sabe que miente. Que está falseando la realidad, trastocando los hechos. El políticamente correcto hace tiempo que olvidó –si es que lo ha sabido alguna vez- que anda sobre tablones bellamente barnizados pero en esencia podridos. Que no hay nada firme bajo sus pies. Que es todo humo.

Pretender a estas alturas que Mariano Rajoy y Artur Mas van a sentarse a hablar, o que si lo hicieran iban a arreglar algo, es de una simpleza tan fantástica, tan catatónica, que sólo se explica desde la imperiosa necesidad de todo un establishment carcomido hasta el nervio (el actual establishment político-mediático-intelectualoide catalán…) de justificar el mantenerse tal cual, el que aquí nadie quiera admitir que han metido la pata hasta el fondo. Que se han equivocado.

La idea es que desde la Moncloa les echen una mano y les digan, bueno, pero nosotros también, ni tú ni yo, pelillos constitucionales a la mar…¿en serio creen que va a ocurrir eso? ¿Tanto gilipollas hay? No es humanamente posible, ni siquiera en la Cataluña actual. O les han drogado con algo, o se pinchan cada día antes de salir de casa con una especie de insulina autocegadora, de autoopio. Y así se convencen de tener razón y de tener razones veinticuatro horitas más.

En menos de veinticuatro horas entrevisto en Madrid a Albert Boadella para ABC y me siento a hablar con un abogado muy inteligente, que se llama Raúl Ochoa. Me llama mucho la atención que dos personas que no tienen nada que ver, que no se conocen de nada, me vengan a decir en esencia lo mismo: que ellos no se creen que aquí tenga ninguna viabilidad ni ningún sentido sentarse a hablar de más o menos federalismos o más o menos ganas de reformar la Constitución. Que todo eso puede estar la mar de bien en sí mismo (como la abdicación de Juan Carlos I, como el 15-M…) pero no va a modificar ningún elemento central del paisaje. Que en Cataluña hace mucho tiempo que ciertas cosas entran por una oreja y salen por la otra (de los de siempre).

Boadella y Ochoa, insisto en que sin conocerse de nada, coinciden en que aquí la única solución, o por lo menos amenguamiento del problema, pasa porque el Estado se cuadre. Porque se deje sentir. Porque no tenga miedo de aplicar la ley. ¿Sacar los tanques? No, quién propone eso, a no ser que los saquen del otro lado…(pero como en el otro lado no hay, no parece probable el órdago). Simplemente no tener complejos de ser Estado, no tener complejos de ser. No tener miedo a existir.

¿Cuánta gente no se habrá dado cuenta ya de que eso es así? ¿De que Rajoy y Mas no van a hablar, no pueden hablar, porque no tienen nada qué decirse?

Hace tiempo que el problema no tiene solución. Sólo tiene, y cuán a duras penas, remedio.

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¿Quién es... Anna Grau?
Anna Grau
Periodista y escritora. Ha sido delegada de 'Avui' en Madrid, corresponsal de 'Abc' en Nueva York y ha sido o es colaboradora de TV3, Catalunya Ràdio, RAC1, COM Ràdio, RNE, TVE, Telecinco, Antena 3, 13 TV y Televisión de Castilla-La Mancha. Actualmente firma desde Madrid en 'Abc' y en el digital 'Cuarto Poder'. Es autora de tres novelas y del ensayo 'De cómo la CIA eliminó a Carrero Blanco y nos metió en Irak' (Destino, 2011).
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AARON 25/08/2015 - 11:26h
Totalmente de acuerdo. ¿Cuando nos curaremos del complejo por dejar que D. Paquito se muriera en la cama? Esperemos que Rajoy y el resto sean capaces de plantarse en ese dialogo entre acomplejados por un lado y paranoicos seguros de si mismos por la pelicula mental que se montan. Yo y muchos queremos un estado fuerte de una vez, maduro, Democratico y al servicio de todos y cada uno de los ciudadanos que lo componemos. La democracia es un concepto que crearon los Griegos y que se define como "El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" y hace referencia a gente a ciudadanos, a todos y a cada uno de los que formamos el estado. Y no tiene absolutamente nada que ver con pleviscitos para configurar "el gobierno de la patria, por la patria y para la patria". Tenemos la razon de las ideas, del sentido comun, del fin: los ciudadanos. Ya esta bien de complejos. Toca plantarse.
JoaquinM 25/08/2015 - 11:26h
Muy buen artículo. Discrepo solo al final. El remedio de momento es, desde luego, que los encargados de los poderes del Estado ejerzan su autoridad para que se respete la Constitución. La solución... la solución es la Bicha, es decir, la solución siempre ha estado ahí y se llama España. Se llama poner en valor y dignificar, desde el Estado (incluyendos sus niveles regional y municipal) y desde la intelectualidad, los valores de fraternidad e igualdad, de amor por el conjunto del país, de pertenencia a una comunidad humana con una historia amplísima con sus luces y sombras. Sacudirnos tantas telarañas provincianas y nacionalismos lingüístico-etnicistas-reduccionistas de impronta germánica que nos han traído a este infierno. Evidenciar que son tan compatriotas nuestros Felipe Pedrell como Falla, Pla como Lorca, Rosalía como Cervantes, Valle-Inclán como Unamuno, Victoria de los Ángeles como Teresa Berganza, Dalí como Picasso, Gaudí como Velázquez, Vives como Jovellanos.
sebasth 25/08/2015 - 11:26h
CUANTA RAZON TIENEN LOS TRES. Ahora no es la hora de los matices. Es la hora de Unidad.
Olegario 25/08/2015 - 11:26h
Rajoy debe recordar que le pagan para gobernar, para cumplir la ley y para hacerla cumplir. Para hacer cumplir la ley y las sentencias. También le pagan para utilizar los mecanismos constitucionales existentes para que se cumplan las leyes y las sentencias. Eso son asuntos graves y molestos, pero van en el cargo.
Jotaeme 25/08/2015 - 11:26h
Al Sr. Mas també el paguem per a que governi. I per a que faci servir els diners adeqüadament. No per a que desde el poder intenti fer escac i mat al poder central. Aquesta competència no la té.
MonnerSans 25/08/2015 - 11:26h
Estoy totalmente de acuerdo con la articulista. El gobierno central debe imponer con firmeza la ley emanada de los representantes de la totalidad del pueblo español. Esa es, justamente, su misión y obligación (si no, para qué les pagamos). Pero las cosas han llegado ya a tal punto, después de 35 años de abandono de sus obligaciones por parte de los sucesivos gobiernos centrales (secundados en ello por la Corona) que ahora ya va a ser muy difícil conseguir que el gobierno autonómico respete la ley sin tener que usar para ello algún tipo de medida coercitiva...Y cuanto más tiempo pase, más coercitiva tendrá que ser dicha medida. Por desgracia, no veo yo que Mariano Rajoy esté tampoco muy por la labor de hacer restablecer, de verdad, el imperio de la ley en Cataluña. Ley que, cabe recordar, se viene quebrando ya en muchos aspectos y desde hace mucho tiempo, sin necesidad de llegar a la famosa consulta del 9N.
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