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Perspectivas de éxito de participación para el 9N

El día siguiente al 9N puede representar un empeoramiento más, falsamente amparado por invocaciones paradisíacas. Será más difícil abandonar una nube ilusoria para aterrizar en la realidad. Hablando de independentismo se ha liquidado el Estado del Bienestar.

05.11.2014 18:22 h.
6 min
La presidenta de la ANC, Carme Forcadell, y el presidente de la Generalidad, Artur Mas
Alfons Quintà

Todo indica que esto del 9N será un éxito de participación o de intento de participación. Pero se alejará de su imposible objetivo oficial, la independencia de Cataluña. Mostrará que, por parte de Mas, la finalidad real del lío es poder ser reelegido presidente de la Generalitat.

Las relaciones entre Mas y Junqueras no mejoran ni pueden mejorar. Se pueden hacer fotos juntos y aun. Hay buenas razones. En las encuestas sobre las autonómicas, CiU ha perdido la expectativa de 18 escaños más, el mismo número que ha cogido ERC.

Votar o no poder hacer nada

La participación en el 9N puede ser espectacular, sobre todo en ciudades de comarcas. Lo escribo en base a datos que he averiguado. En muchos lugares el día 9 no habrá nada que hacer, excepto ir a votar. La incógnita más complicada afecta a cómo actuarán la Guardia Civil y los Mossos. Ambos cuerpos reclaman instrucciones claras y basadas en el orden jurídico existente.

Se han suspendido actos tradicionales y encuentros de todo tipo, tanto en el campo cultural y folclórico como en el deportivo y meramente cívico, incluso la Feria del Caballo de Puigcerdá. Es probable que muchas personas voten como irían a una celebración banal. Otros sectores están ya movilizados como quizás nunca. Destacan personas mayores, más que jóvenes, que también los hay. El clima detectado es de fervor.

Mas, haciendo hervir la olla

El día 10, Mas escribirá a Rajoy para ver como puede continuar haciendo pasar el tiempo, es decir hervir la olla. Su único objetivo es y será evitar lo que, dentro de la locura general, sería lo más sensato: convocar elecciones. No lo quiere en ningún grado, de manera ya descarada, porque sabe que sería el fin de su carrera política.

Junqueras quiere y desea las elecciones. Tanto si son autonómicas como municipales, ERC ganará y CDC perderá. Su objetivo es conseguir la Generalitat. Si primero son las autonómicas, llegará antes. Si antes hay las municipales, lograr la presidencia de la Generalitat se atrasará, pero la victoria de ERC será más clara y afectará a todos los niveles políticos.

Independentismo sin profundización

Una cuestión más incierta será si los dos grupos independentistas consiguen, o no, una mayoría parlamentaria. Quizás no, pero se acercarán bastante. Les puede hacer falta pactar con Iniciativa.

Lo que no habrá el día 9N es un acercamiento entre los antiindependentistes ni tampoco ningún inicio de profundización crítica respecto al independentismo. Este no tiene ningún cuerpo conceptual, ningún líder transversal ni tampoco cuadros para constituir un gobierno presentable.

Por lo tanto, y aunque parezca imposible, incrementará la presión de la ANC (es decir, de ERC) que continuará radicalizando y arrastrando todo lo que encuentre delante suyo, empezando por Mas.

Dónde están los antiindependentistas?

Al margen de este enfrentamiento interno al independentismo, hay poca cosa más. El conglomerado constitucionalista ha empezado a existir, después de meses de silencios, pero no se le ve unido. Por lo tanto, es urgente que se agrupen los que quieren salir del lodazal en el que nos encontramos.

De momento, sólo hay incrementos de tensión. Cuánto más sube esta, más difícil resultará aterrizar en la realidad. La tensión sube alimentada sólo por una ilusión sentimental que no aparece basada en ninguna realidad fáctica.

¿Qué quiere decir políticamente elegir por la independencia? Se entiende que no se hable de sanidad, ni de enseñanza, ni de ajustes a desvalidos. ¿Por qué los que han destrozado el Estado del Bienestar -CiU, con el espaldarazo de ERC - tendrían que restablecerlo con la independencia?

Cataluña no es Escocia, ni Mas es Salmond

En Escocia no había sólo retórica. Alex Salmond había tomado opciones concretas y sobre todo había demostrado que era un buen gestor. Pero perdió. Ahora bien, si hubiera optado por la vía de la ruptura ( la de Mas) no hubiera podido ser nada, ya de entrada.

Allí el posindependentismo será fácil de gestionar. En cambio, ahora y aquí toda canalización del caos actual resulta imposible.

La vieja costumbre de CiU de obrar al margen de los procedimientos administrativos habrá quedado fortalecida. La vía de hecho será considerada, una vez más, la propia y (cínicamente) la efectiva. En realidad, al día siguiente del 9N todo continuará igual, dado que en las democracias sólo se puede ir de ley a ley. Aquí no habrá pasado nada que nos pueda llevar a vías racionales

Pasión brutal que arrastra

Ahora estamos dominados por las vías de hecho. Sufrimos una pasión brutal que arrastra a muchas personas que hasta ahora había que situar en el campo de la moderación, del diálogo y del tipo de catalanismo pactista que ahora Mas condena constantemente, sin ninguna vergüenza.

Una novedad por parte de Mas ha sido incrementar aun más la invocación retórica de grandes principios, sin concretar nada. Ahora ha introducido la exigencia de "libertad de expresión", la "libertad de opinión", el "derecho de expresión", como si nada. A ver si los instaura al nefasto conglomerado mediático de la Generalidad, a empezar por una TV3 que ya se ha instalado en el delirio. Seguro que no será así.

Cuando aquellos maravillosos principios son sacados a pasear por un personaje con el historial de Mas, hay que temerlo todo. En esto estamos.

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