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Partidos políticos y 'cleavages'

Anna Clara Martínez
7 min

Autores como Rainer-Olaf Schultze afirman que los individuos votan a un partido determinado como consecuencia de la posición que ellos mismos ocupan en la estructura social de su país. Las distintas circunstancias y la posición social, en las que se hallan los individuos, son las que modifican la perspectiva con la que éstos miran la política y, su consecuencia más directa, es la condición y la modificación de su voto. Para intentar determinar este comportamiento electoral en ciencia política se emplea el concepto cleavage.

La aparición de determinados partidos u otros deriva de los conflictos que hayan existido o existan en el seno de la sociedad

Los primeros integrantes de la escuela sociológica del comportamiento electoral afirmaban que no es tan importante qué partido se vota, como qué partidos existen. Lo primordial y fundamental es conocer cuál es el catálogo y el sistema de partidos que hay en cada país para así saber cuál es el comportamiento de los votantes. En todo país democrático, el sistema de partidos existente es consecuencia directa de la historia de dicho país, pues la política ha sido tradicionalmente y es una forma de regular los conflictos existentes en una sociedad. Por tanto, la aparición de determinados partidos u otros deriva de los conflictos que hayan existido o existan en el seno de la sociedad.

A modo de ejemplo, si en un determinado país se han desencadenado tradicionalmente conflictos de clase, es harto probable que haya nacido, fruto de ello, un partido obrero de entre la clase obrera para así defender los intereses de este colectivo. En ciencia política, ello recibe el nombre de alienación, pues entre la clase obrera y ese partido obrero existirá cierta compenetración.

Así pues, una adecuada definición de cleavage es la división o fractura de la sociedad en dos bandos opuestos, determinada por la posición de los individuos en la estructura social y que acaba configurando alineamientos entre los bandos de la sociedad y los partidos políticos.

Centrándonos en España, son varios los cleavages por los que atraviesa nuestra sociedad. Me detendré para explicar unos cuantos, los que a mi juicio son más importantes.

Desde el post-franquismo, especialmente en comunidades autónomas como Cataluña o País Vasco, la sociedad está fuertemente marcada por el sesgo nacionalista o centro-periferia

En primera instancia, hallamos las rupturas clásicas de carácter religioso, ideológico y económico. El cleavage religioso tiene su origen en la reforma protestante, marcando el conflicto entre religiosidad y secularidad. Actualmente, es el que menos peso e influencia tiene, pero aun así cabe tenerlo muy en cuenta pues España sigue siendo un país bastante vinculado a la iglesia católica.

En cuanto al cleavage ideológico, éste se ha acentuado en los últimos años. Desde el post-franquismo, especialmente en comunidades autónomas como Cataluña o País Vasco, la sociedad está fuertemente marcada por el sesgo nacionalista o centro-periferia. Aquí el conflicto tiene dos vertientes: la primera está entre los partidarios de la Nación como una Unidad, frente aquellos que requieren una mayor autonomía para sus naciones, llegando incluso a reclamar la independencia. La segunda vertiente se halla entre aquéllos que se sienten tanto españoles como de su Comunidad Autónoma y aquéllos que no comparten dicho sentimiento.

Igualmente, el cleavage ideológico, en su versión clásica, se entiende también como el posicionamiento en el eje derecha-izquierda, siendo en una escala del 1 al 10, 1 la extrema izquierda y 10 la extrema derecha.

Por último, el cleavage de clase o económico alude al surgido durante la revolución industrial y el derrocamiento del antiguo régimen, entre la clase social trabajadora y la empresaria, es decir, entre empleados y empleadores. Los últimos, pretendían mantener su poder y su estatus social, mientras que los trabajadores abogaban por dirimir las diferencias entre ambos. Conflicto que, a día de hoy, perdura.

Además de estas rupturas clásicas, cabe añadir el reciente cleavage surgido entre élites y ciudadanía. Éste tiene su auge con la crisis económica y la consiguiente desafección política y la crisis institucional

Además de estas rupturas clásicas, cabe añadir el reciente cleavage surgido entre élites y ciudadanía. Éste tiene su auge con la crisis económica y la consiguiente desafección política y la crisis institucional. Partidos de reciente creación han irrumpido con discursos marcados por la supresión de esta ruptura, como es el caso de Podemos, aludiendo a la casta vs los ciudadanos; o el caso de Ciudadanos, haciendo referencia al poder de la ciudadanía para formar parte de la toma de decisiones políticas.

Para las próximas elecciones generales, por primera vez, se nos presenta un amplio abanico de partidos políticos, alejado del tradicional bipartidismo que ha venido marcando los resultados electorales durante la última década. Encontramos a los clásicos partidos --PP, PSOE e IU--, surgidos de los cleavages explicados con anterioridad y a nuevos partidos --Podemos y Ciudadanos--, aparecidos como consecuencia de las nuevas rupturas. Además, entre otros, también hallamos partidos nacionalistas --CDC, ERC, PNV, etc.-- cuya misión es responder al cleavage de identidad.

Por consiguiente, vemos cómo el estudio de los cleavages es necesario para saber enmarcar a cada uno de los partidos políticos existentes dentro de uno o varios de ellos. Por otro lado, también es imprescindible que la ciudadanía se informe de cuál es la ideología que defienden los diferentes partidos y qué es lo que proponen, para así ver cuál es el que más se ajusta a sus preferencias.

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¿Quién es... Anna-Clara Martínez?
Anna Clara Martínez

Abogada y politóloga.

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Marino 12/11/2015 - 22:44h
Es un buen análisis aunque no explica por qué existe el voto cautivo que llega a mantenerse incluso con escándalos. En el caso español, al salir de la dictadura el único partido de oposición era el comunista que no cuajó por el miedo inducido por la dictadura y lo que se sabía de la URSS. El socialista, casi desaparecido en España, recogió el testigo. La derecha franquista se proyectó en Alianza Popular y la mas aperturista en UCD. El nacionalismo, desaparecido salvo por la existencia de ETA, aprovechó bien el desconocimiento político de los españoles. Cuarenta años después, ha llegado un cleavage con Podemos que poco se diferencia de IU y está ejerciendo de quinta columna del nacionalismo. Éste sabe que no se separará de España y el peligro está, como dice Olegario, en el pacto ventajoso que espera conseguir del nuevo gobierno y de una izquierda que cree poder "enamorar" cediendo e ignorando la dignidad de todos los españoles. ¿Que cleavage es éste? El del adoctrinamiento y la crisis
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