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Ojo con las lágrimas

4 min

Estos días en Madrid todo el mundo, o por lo menos mucha gente, me pregunta por las lágrimas de Oriol Junqueras en Catalunya Ràdio. Momentazo 23-F: de tanto ver las imágenes los hay convencidos de que vieron a Junqueras llorar por televisión, cuando en realidad fue por la radio. Igualito que Tejero: como acertadamente señala Javier Cercas en su libro “Anatomía de un instante”, muchos creen que le vieron tomar el Congreso en directo y por la tele, cuando los que más se acercaron a ello no pasaron de oírle por la radio. Las imágenes televisivas se emitieron mucho más tarde, ya con el golpe de Estado resuelto y los guardias civiles en él embarcados saliendo cabizbajos de la Carrera de San Jerónimo.

Me temo que la sinceridad, cualidad muy estimable, y más en un político en los tiempos que corren, no deja de ser una cualidad auxiliar

¿Paralelismo pérfido por mi parte? Puede. Y puede también que no tanto. ¿Quién dice que Antonio Tejero no era sincero cuando trató de tomar el cielo, digo, la sede de la soberanía popular, no por consenso sino por asalto? ¿Quién dice que no estaba convencido el hombre de hacer lo mejor por España?

Me temo que la sinceridad, cualidad muy estimable, y más en un político en los tiempos que corren, no deja de ser una cualidad auxiliar. Quiero decir que ser sincero te salvará de ser un mentiroso, pero no mejora necesariamente la calidad de la verdad. Si la verdad es mala, decirla no la vuelve buena.

Volviendo a Junqueras: yo me creo que llorara en serio. ¿Por qué no iba a llorar, anegados como están todo el día, y toda la noche, en este imparable caudal de emociones fuertes que es el independentismo? Si de algo vamos sobrados últimamente, es de exaltación.

Debo decir que cuando yo vi esas imágenes me recorrió el espinazo un escalofrío similar al que, en mi adolescencia política, me lo recorría ante algunas drásticas intervenciones de Jordi Pujol. Ya sé que ahora a muchos les abochornará reconocerlo, pero Pujol llegó a tener en este país una autoridad no sólo moral, sino también (o sobre todo) emocional, tremenda.

Le bastaba con cambiar el tono de voz a media frase para que mucha gente, pero mucha, mucha, se acojonara y se cuadrara.

¿Conclusión? ¿Moraleja? ¿Es Junqueras el próximo Pujol, el próximo caudillo, en virtud precisamente de su capacidad de agitar y galvanizar hasta las lágrimas cuando demasiados de sus adversarios parecen paralímpicos emocionales?

Que conste que no estoy en contra de las emociones en política. Simplemente me dan miedo

Que conste que no estoy en contra de las emociones en política. Simplemente me dan miedo. De lo sublime a lo atroz va un paso tan leve…del heroísmo a la crueldad, del idealismo a la dictadura, del dret a decidir a que aquí sólo vale lo que decido yo…etc.

Que conste también que no me opongo a que Catalunya la acabe gobernando Oriol Junqueras. A lo mejor ya lo hace. Sólo pido dos cosas: que no se le mitifique como en su día se mitificó a Pujol. Que a nadie se le vuelva a entregar el cetro de la irracionalidad. El látigo contra todo indeciso.

Y si de paso alguien más allá fuera, allá enfrente, puede ponerse, no digo yo las lágrimas, pero sí las pilas…

O aprendemos a emocionar desde la razón o cualquier día nos sientan a tiros (o a lágrimas…) y no nos dejan levantar. Coño.

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¿Quién es... Anna Grau?
Anna Grau
Periodista y escritora. Ha sido delegada de 'Avui' en Madrid, corresponsal de 'Abc' en Nueva York y ha sido o es colaboradora de TV3, Catalunya Ràdio, RAC1, COM Ràdio, RNE, TVE, Telecinco, Antena 3, 13 TV y Televisión de Castilla-La Mancha. Actualmente firma desde Madrid en 'Abc' y en el digital 'Cuarto Poder'. Es autora de tres novelas y del ensayo 'De cómo la CIA eliminó a Carrero Blanco y nos metió en Irak' (Destino, 2011).
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i.g.c 25/08/2015 - 11:22h
JoaquinM Las emociones, evidentemente, forman parte de la psicología humana. El caso es que cuando una ideología eleva determinadas emociones que más bien hay que aplacar,como son el odio, la ira, el derecho de pernada, etc, etc, etc, pues es el fin del sentido del Estado de Derecho en lugar del Estado de los sentimientos, porque si un País se basa en los sentimientos particulares y a mí me exaltan mi latente carácter violento como una forma "dichosa" de conseguir las cosas, pues ya nos encontramos en el País sin Ley. ¿Quién define el sujeto de Derecho de una fobia personal? Eso no son emociones son estados anímicos elevados a la potencia de Nación. Si eso es "nación" particularmente me apeo de ese neo/Mississipi que consideraba las inferioridades y superioridades, desde la tierna infancia, en su Biblia. El caso es que estamos en manos de algo casi peor que una dictadura oficial, por
i.g.c 25/08/2015 - 11:22h
por un autocontrol psicológico de un síndrome de Estocolmo si uno se dice libre ante la Oficialidad. La confrontación entre el derecho individual frente al nepótico , aunque no haya cárcel física, es la dictadura más avanzada de nuestros tiempos tecnológicos. ¿Por qué tiene mi familia que pasar hambre sin el "Derecho a decidir" lo que querían cubrir con sus impuestos? Es perverso, sencillamente un juego perverso.
jbm1966 25/08/2015 - 11:22h
Querida Anna: pues si en la política no gobiernan las emociones ya me dirás dónde lo hacen. Tengo la impresión de que primero decidimos (que tampoco, pues nos influye bastante nuestro entorno social) nuestra simpatía política y luego buscamos las razones. La gente se ha vuelto independentista y luego se ha puesto a buscar motivos: no nos respetan, nos roban, no nos quieren. Oriol Junqueras no deja de ser otro elemento de nuestras fantasías políticas. Yo pensaba que a un político le sentaría bien mostrar alguna emoción, pero tras ver a Junqueras (en la radio) no me acaba de gustar. Me irrita.
LARRA 25/08/2015 - 11:22h
Me encanta el final de tu artículo, pero no creo que nunca será el,Sr, Junqueras Presidente,porque con todos mis respetos el pueblo y la ciudadanía, no lo queran y Dios quiera, porque que creo que muchos renunciaríamos a la ciudadanía foral catalana.
i.g.c 25/08/2015 - 11:22h
Bravo,Anna Grau. Un niño puede llorar por hambre,mientras otro lo puede hacer por su gran capricho. Los "golpes" de las emociones son temibles.
JoaquinM 25/08/2015 - 11:22h
Las emociones son simplemente parte fundamental de la psicología humana. Querer ignorarlo, como a veces se han empeñado desde UPyD al articular su discurso, es de una ceguera suicida. Lo que hay que hacer es convencer con razones, y a veces el corazón también tiene razones mayúsculas. Sobre todo cuando se trata de tirar por el desagüe de la historia una ideología mentirosa y manipuladora, incitadora del egoismo y el odio.
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