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La independencia, un placebo dañino

Francesc Moreno
6 min

Una de las caracteristicas más curiosas del debate sobre la independencia de Cataluña ha sido precisamente la falta de aunténtico debate. Llevamos muchos años, especialmente el último, escuchando de los partidarios de la independencia las bondades que ella reportaría a los catalanes. Ante ello, destaca el silencio tanto del Gobierno central como de los partidos catalanes o de los empresarios que se declaran contrarios a la independencia pero que rara vez han entrado a explicar los motivos concretos de su oposición más allá de argumentos genéricos o meramente emocionales.

Ha sido un error fruto de minimizar el problema, de un catalanismo mal entendido, de complejos históricos o de miedo al poder. Ello ha permitido que la independencia se presentara por sus defensores como el bálsamo de fierabrás que todo lo cura. Permaneceremos en la UE, seguiremos teniendo el pasaporte español para que podamos seguir moviéndonos por Europa sin trabas, el Barça jugara la Liga, el castellano será cooficial, el paro bajará, el comercio con España apenas se resentirá o se sustituirá por exportaciones, los ingresos fiscales no bajarán y el gasto público apenas aumentará. En definitiva, un chollo.

A quien más perjudica la independencia unilateral es a los catalanes, y debemos ser nosotros quienes nos hagamos oir

Pero poco a poco la realidad va asomando la cabeza. Lo de continuar en la UE va a ser que no, a no ser, claro está, que todo se haga de mutuo acuerdo con España. Los portavoces comunitarios esta vez han sido contundentes. Hasta Lituania y Letonia aclaran, no rectifican -porque si alguien leía lo que habían dicho sus primeros ministros ya quedaba clara su postura como informó CRÓNICA GLOBAL-, que han sido manipulados por los medios.

El paraíso económico en que se convertiría Cataluña en caso de independencia es otra de las mentiras de corto alcance. La realidad es que caería el PIB, se recaudaría menos y se gastaria más. Muchas personas con sentimientos inequívocamente catalanistas se averguenzan de ver TV3 convertida en un instrumento de propaganda puro y duro. La utilización política de niños pone en guardia a todos aquellos que saben que estas prácticas nunca han traído nada bueno. Orwell ya nos alertaba de que, para los nacionalistas, el nacionalismo de los demás es repugnante pero el propio una maravilla.

Cada día son más los catalanes que no comulgan  con el ideario nacionalista que empiezan a exponer sus argumentos. Valga como ejemplo el articulo de Javier Cercas. Porque la independencia unilateral, a quien más perjudica es a los catalanes, y debemos ser nosotros quienes nos opongamos. La inviabilidad, al menos a corto plazo y sin acuerdo, de la independencia es perfectamente conocida por Mas y todo su gobierno, pero andan haciendo cálculos políticos para ver cómo salvan su permanencia en el poder. No podemos olvidar que un partido político es una empresa cuyo negocio consiste en gobernar y atesorar el maximo de poder.

Para los políticos, mejor Kosovo que Baviera. Más poder, menos control. Para los ciudadanos, justo al revés

He dicho en otras ocasiones que no soy nacionalista, ni lo seré, porque considero al nacionalismo, al igual que a los fundamentalismos religiosos, una lacra para el mundo. Pero hubiera sido independentista si en 1945 las tropas aliadas nos hubieran liberado del yugo franquista. Seguro que muchos españoles amantes de la libertad hubieran emigrado al nuevo Estado. Porque, al final, mucha parafernalia nacionalista pero las personas acabamos viviendo en aquellos lugares donde hay más libertad y posibilidades de progreso social y económico. Y, si no, pregúntenselo a los millones de emigrantes que han rehecho sus vidas fuera de sus paises de origen. Muchos probablemente eran muy nacionalistas. Si esto sigue así, nuestros hijos o nietos no serán ni españoles ni catalanes. Si pueden, serán alemanes, americanos, canadienses, australianos o brasileños.

Señores de CDC, preséntense a las elecciones con un programa inequívocamente secesionista y, si tienen mayoria independentista en el nuevo Parlamento autonómico, negocien una reforma constitucional que contemple un referéndum celebrado en igualdad de condiciones. Antes de arrogarse la representación de Cataluña, habrá que demostrarlo en un ambiente democrático y de libertad de expresión hoy inexistente. Y no me digan que los contrarios a la secesión tienen el apoyo de la prensa estatal, por cierto, algo más plural que la catalana. A mí no me representan. Yo no soy partidario de la independencia por ser catalan y europeo.

Ser partidario de la independencia no es querer que el Barça gane al Madrid, como pretenden transmitir sus defensores. Al contrario, es preconizar que el Barça acabe devaluado por la falta de competitividad de una liga catalana, como le pasaría al pais. Para los políticos, mejor Kosovo que Baviera. Más poder, menos control. Para los ciudadanos, justo al revés.

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¿Quién es... Francesc Moreno?
Francesc Moreno

Presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.

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Juan Pérez 18/09/2013 - 18:18h
Els complexos dels partits d'esquerra a ser titllats d'anticatalnistes, de botiflers, si s'oposaven al credo nacional-secesionista de l'única manera possible d'entendre Catalunya, ho ha fet tot per crear aquest estat eufòric d'ànim que punxarà quan vegin a Escòcia que continua dins del Regne Unit tot i havent gaudit de l'oportunitat de marxar cap a la zona freda que hi ha lluny del paraigües de la unió europea. Que hi ha una manca de pluralisme a Catalunya és tan evident com la fastigosa manipulació de bona part dels infants catalans, i que hi ha un excés d'afany totalitari ja ho diuen fins i tot els qui han de patir-lo, com el Director de Catalunya Ràdio, per exemple.
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