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"Mas está ya en zona desconocida, solo que unos años antes de lo que pensaba y en muy malas condiciones: dependiente de ERC en el Parlamento [autonómico], con poco margen de maniobra dentro de CiU, presionado en la calle por la Assemblea Nacional Catalana. Rajoy tiene un problema, pero Artur Mas tiene otro"

14.09.2013 11:15 h.
3 min
Redacción

Francesc de Carreras, catedrático de Derecho constitucional y miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL, en un artículo publicado este sábado en La Vanguardia:

"Hace más o menos un año y medio, cuando la estrategia política de CiU consistía en obtener para Cataluña el concierto económico al modo vasco y, si esto no era posible, demandar un Estado propio, Artur Mas, que ya era presidente de la Generalidad, dijo que esta última fase suponía entrar en una zona desconocida.

[...] Esperaba que las negociaciones con el Estado durarían, al menos, dos años, aun sabiendo perfectamente que acabarían en fracaso. Entonces, a finales del 2014 o principios del 2015, sería el momento de convocar elecciones.

Pero los acontecimientos se precipitaron. Mas equivocó la lectura de la manifestación del Once de Septiembre, se entrevistó con Rajoy para acordar el concierto con el resultado que ya sabía de antemano e, inmediatamente, disolvió el Parlamento [autonómico] y convocó elecciones en las que su partido, en lugar de obtener la mayoría absoluta, necesaria para conducir en solitario el difícil proceso político que se avecinaba, perdió doce diputados.

A la vista del panorama, empujado por el sector independentista dominante en la dirección de su partido, se vio obligado a pactar con ERC y aceptar un programa de gobierno intervencionista en el campo económico, muy contrario a su ideología liberal, y enfilar el camino hacia una consulta sobre la independencia para el 2014. La cadena humana del pasado miércoles le fuerza a seguir por esta senda. Mas está ya en zona desconocida, solo que unos años antes de lo que pensaba y en muy malas condiciones: dependiente de ERC en el Parlamento [autonómico], con poco margen de maniobra dentro de CiU, presionado en la calle por la Assemblea Nacional Catalana. Rajoy tiene un problema, pero Artur Mas tiene otro.

¿Sobre qué pueden negociar Rajoy y Mas? Sobre muy poco. [...] Tanto el concierto económico como un nuevo encaje de Cataluña dentro de España ya no son las aspiraciones de quienes se manifestaron el pasado Once de Septiembre. La bandera oficial catalana casi ha desaparecido de las manifestaciones -sólo la enarbolan los unionistas-, la estelada independentista es el emblema de los nacionalistas. Si nos atenemos a esta realidad, la negociación sólo puede centrarse en un punto: quién debe celebrar la consulta, cómo y cuándo.

El triunfo de los nacionalistas extremos en Cataluña y la apatía del Gobierno de Madrid nos han conducido a este punto. Hoy todo es más complicado que hace un año, tanto para Mas como para Rajoy. De momento, ambos parecen estar sobrepasados por las circunstancias, ninguno parece capaz de sobreponerse a ellas. Están en zona desconocida".

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Juan Pérez 14/09/2013 - 13:38h
"Zona desconeguda" és l'equivalent de la dita tradicional castellana: "A río revuelto...". El que succeix és que en aigües tèrboles res queda clar i tot és i no és alhora, es diu i un es desdiu com si no res. Al si de l'obscuritat totes les llums de la raó són petits llampecs que duren ben poc. Aquest és l'escenari en el qual ens movem. I res de bo pot sortir d'aquí, tret de la reixent confussió que porti cap a un més gran enfrontament entre els monopolistes del poder i els favorables a la lliure competència, entre els qui volen donar "carnets de català autèntic", amb suposats drets inclosos, tot i que d'això no se'n parla res, i els qui s'emparen a la Constitució que els defensa, de moment... NO és que Rajoy i Mas tinguin problemes. Els problemes els tenim tots, i hem de deixar de banda aquesta perversa personalització de l'anàlisi política per exigir que ens donin tota la informació que ens permetrà fer les nostres pròpies anàlisis, i després obrar en conseqüència.
polites 14/09/2013 - 13:38h
En cambio, los ciudadanos catalanes que no somos nacionalistas nos encontramos en una zona desgraciadamente muy conocida y cada vez más asfixiante. Por un lado los unos, con su propaganda totalitaria, voceada por fanáticos y dementes cada vez más envalentonados. Y allá lejos, muy lejos, los otros que miran hacia otro lado, que dejan hacer y solo parecen anhelar no se qué componendas o diálogos imposibles. Mientras, La división está llegando a la calle, muchas veces en forma de odio tribal irreconciliable. Familias y amigos ya se están enfrentando por este asunto en las plazas, hogares y centros de trabajo de Cataluña. Se está elaborando un cóctel explosivo que unos fomentan y otros toleran, y que al final sufriremos todos.
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