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'La Vanguardia' se pone seria: con Roca y la Corona, poca broma

El diario de Godó encabeza el pelotón monárquico; en El Mundo, pasan de la foto al vídeo, cinco minutos de "desconozco la mecánica". Y también, la lista de Mas de adictos y refractarios.

10.02.2014 09:33 h.
13 min

Nueve de cada diez dentistas opinan que la Justicia debe ser igual para todos. Desde Eduardo Madina, aspirante a suceder a Rubalcaba, a Rosa Díez, la política mejor valorada por el CIS, la abrumadora mayoría de partidos, juristas, periodistas, artistas, filósofos, analistas y mediopensionistas tiene una consolidada opinión sobre la peripecia de la infanta Cristina, el caso Nóos, el asunto Aizoon, el bigardo Urdangarín, la cuestión Real, la caza de elefantes y el ordenamiento jurídico. Por lo demás, todo el mundo conoce a alguien que conoce a alguien, es experto en la lista de los reyes godos, desde Ataulfo a Rodrigo, pasando por Chindasvinto y Recesvinto, y maneja con soltura el Código Penal.

Lo del fin de semana en Palma ha sido histórico, convienen los diarios. Por primera vez en la historia un miembro de una casa reinante ante una corte de justicia. Ya lo han visto. Once pasos, buenos días, una sonrisa, seis horas y pico de interrogatorio, llanto, orgullo, humor, fotos y hasta un vídeo y esa infanta de España que le da la mano al guarda jurado. El vídeo habrá sobreexcitado al juez, que ya encargó una investigación sobre la foto. También en El Mundo.

Al término del acto jurídico, Miquel Roca no podía ocultar su satisfacción. A saber si la procesión va por dentro. Cristina cenó y durmió en la Zarzuela. El juez Castro cabalga sobre su scooter, lo que es un magistrado en motocicleta. Gary Cooper en Sólo ante el peligro y la justicia al oeste del Pecos. Harán "tv movies". Emilio Gutiérrez Caba se parece a Castro, pero ¿quién sería la infanta?

Que no sabía lo que hacía, que el amor es ciego y tal. El guión es inamovible. En el relato audiovisual, aquello fue un linchamiento, un auto de fe, la Santa Inquisición del periodismo y la política en plena faena, con ese punto cafre tan nuestro. La hoguera de Javier Krahe: "empalamiento, lapidamiento, inmersión, crucifixión, desuello, descuartizamiento, todas son dignas de admiración". Pero donde esté la hoguera, que se quite hasta el garrote. En las teles, lo de la infanta es de un rendimiento extraordinario, treinta segundos, exclusivas de teléfono móvil en pleno vueling y esas manifas frikis, un esperpento, puro cine español. La pera.

En los diarios, división de opiniones. El País, Abc, La Razón y La Vanguardia "avalan" la desimputación y alaban el savoir faire de Cristina. En El Mundo, El Periódico, Ara y El Punt Avui, no o no del todo. Esto es blanco y negro, entre lo predecible y lo previsible, lo de los políticos diciendo que la justicia debe ser igual para todos cuando ellos se la saltan, la torean, la condicionan, nombran a los jueces, chulean a los fiscales y atacan los tribunales. Con un par, política y justicia, música militar, física y lírica.

Los defensores de la causa monárquica parten con la desventaja del punto cainita y la consuetudinaria desconfianza hispánica. ¿Cómo no lo iba a saber? Los contrarios, tibios o distantes confirman en sus análisis un rasgo colectivo, la ausencia absoluta de piedad. El Abc editorializa:

"Una vez que ha pasado la declaración judicial de la Infanta Doña Cristina –en la que el juez Castro no le hizo pregunta alguna relacionada con las razones esgrimidas para su imputación–, conviene una reflexión sobre la forma en que se ha utilizado el principio de igualdad para exigir, a toda costa, la imputación de la hija del Rey. Probablemente, la propia Infanta hubiera deseado que se le aplicara el principio de igualdad, en toda su extensión, porque cuando no había sido aún imputada formalmente, ni menos aún acusada, ya había cargado con varias condenas no penales. (...) ha visto publicados correos electrónicos sobre aspectos nada ejemplares de la vida privada de su esposo; también ha sido apartada de la actividad oficial de la Familia del Rey; es señalada como el símbolo del abuso de privilegios; se le demanda que renuncie a sus derechos dinásticos y al título de Duquesa de Palma; es la coartada para atacar a la Corona".

En El País, el titular principal de la portada es el reflejo de un hondo suspiro, trance superado: "La Infanta rinde cuentas al Rey y alivia la tensión en la familia real". En La Razón se abre un paréntesis: "El juez no decidirá sobre la Infanta hasta abril cuando cierre el caso". La encuesta del diario de Planeta muestra la hondura de la cuestión. Dice que más de la mitad de los españoles cree que Castro declarará inocente a Doña Cristina, lo cual no es exactamente que la mitad de los españoles crea que la Infanta no es culpable. La Vanguardia opta por el entusiasmo con un silueteado de la Infanta encabezado por este titular: "La Casa Real se volcará en relanzar su imagen institucional". ¿Relanzamiento? Y orgullo y satisfacción, según la crónica de Mariángel Alcázar:

"Tras la declaración de la infanta Cristina por el caso Nóos, en la Zarzuela se vivía ayer cierto optimismo y una determinación de pasar página y relanzar la imagen de la Corona. Esta es una semana importante para la Corona. Cumplido ya el trámite, amargo pero necesario, de la declaración de doña Cristina ante el juez José Castro, la Zarzuela quiere pasar página y focalizar de nuevo las informaciones sobre la Casa Real en el trabajo y las funciones de sus miembros activos. El objetivo es dejar de estar en la diana por motivos ajenos a sus actividades institucionales. Mañana, el Rey retoma su agenda internacional con un viaje a Lisboa para asistir junto a los presidentes de Portugal e Italia a un encuentro de la Fundación Cotec para el desarrollo tecnológico, y el Príncipe, que el viernes estuvo presente en la promulgación de la nueva Constitución de Túnez, se desplazará a Valencia y Zaragoza, para inaugurar sendas ferias internacionales".

Contraparte. En El Mundo se estira el chicle de la declaración y se aportan algunos datos. El primer titular es un entrecomillado: "Sé lo que hacía mi marido, no a qué se dedicaba Nóos". Es una crónica de E. Inda, E. Urreiztieta y G. González, cuyo desenlace se desvela en las primeras líneas: "Evasivas y contradicciones. Esas dos palabras resumen la comparecencia de anteayer de la Infanta Cristina en los juzgados de Palma. El instituto, fundación o sociedad pantalla Nóos se apropió de seis millones de euros y Doña Cristina formaba parte de su patronato, consejo o sanedrín, puesto que firmó su constitución, su disolución, sus cuentas anuales y lo que hiciera falta, lo que es de una cierta 'relevancia procesal'", según los autores del texto.

De la estética se ocupa en el mismo diario Federico Jiménez Losantos: "Sonriendo como si inaugurase el Tanatorio de la Justicia Española o el Crematorio de la Dignidad Nacional, la Infanta Cristina entró en el Juzgado de Palma de Mallorca, cuyo ducado ostenta con su marido y socio como regalo nupcial de su padre, el mismo que la llevó en Rolls al altar en una ceremonia retransmitida por todos los canales de televisión. Entonces, la aborrecible «pena de telediario» era pórtico de la gloria y clave del arco de la popularidad de la Corona. Ahora, en la peor de las irregularidades de ese juzgado cuyo acertado símbolo es una cuesta abajo, el juez Castro nos ha privado de las imágenes del interrogatorio de la Infanta, y con ellas de las bases para que la ciudadanía tenga conocimiento cabal de la entidad moral de todos los actores de este juriesperpento, que retrata a la perfección el drama de la Corona y la tragedia de España".

En El Periódico nadan entre dos aguas, la razón y la financiación, y recogen el lamento de la Infanta, otro entrecomillado, apto para todos los lectores: "Por ser hija del Rey me han sometido a un mayor control". Lo que dice el Abc y lo que dice Cándido Méndez cuando lee en los periódicos lo de los eres andaluces. El principio de todas las conversaciones en Can Pujol. O lo contrario, las vergüenzas al aire, paparazzismo y papanatismo.

El Ara también recoge los ecos de la declaración y abre portada así: "El entorno de la Infanta la considera salvada". Escribe Enric Borràs: "Los abogados de la infanta Cristina salieron complacidos de la declaración hecha en los juzgados de Palma: 'Ha sido una satisfacción poder decir que la justicia funciona, que todos somos iguales ante la ley, y la infanta lo ha demostrado', dijo entonces Miquel Roca. El abogado, padre de la Constitución y amigo del Rey de España, se mostraba muy seguro y afirmaba que la duquesa de Palma había demostrado que es 'inocente'".

Palabra de Roca, la justicia "funciona". Lo dicen los preferentistas y los desahuciados. También las víctimas, todas. La justicia, un micrófono, dos micrófonos...

Hay más cosas raras en los periódicos. El cine español. Premios Goya. Cine español, fútbol americano, pensamiento navarro, sociedad civil, cocina molecular... Que dice el presidente de la "Academia", Enrique González Macho (que al menos es productor y distribuidor), que hacer cine en España es un "acto heroico". Y tiene toda la razón. No hay más que ver la gala de los Goya para darse cuenta de los bueyes con los que hay que arar. La noticia es que no fue el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, al que tampoco se le presume inocencia alguna (aquí no son inocentes ni los muertos), y del que se pide la dimisión, el bote o el extrañamiento. David Trueba mejor director, Javier Cámara, mejor actor y Messi bailando bajo la lluvia. ¿Cine español? Y comedia japonesa. Venga ya.

A todas estas, dos noticias de la política: Elena Valenciano, candidata del PSOE a las elecciones europeas, lo que según todos los diarios es señal de que Rubalcaba va a por todas; y, en El Mundo, que Mas encargó listas de periodistas afectos, adictos, contrarios, críticos, tibios o troyanos de la cosa catalana, dos informes tras el 11 de septiembre de 2012. Esto último, que pueden leer desde las cinco de la mañana en CRÓNICA GLOBAL, es una noticia no por habitual menos importante. Las listas de Mas, los informes de la Generalidad, los espías, el Cecisat y todo eso. Quince mil eurazos que pagó la Generalidad por un análisis de las tendencias de los medios. 15.000. ¿Y aquí, quién es el urdanganga?

10 de febrero, Santa Escolástica.

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