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La "tercera vía" de Jáuregui: reformar la Constitución para legalizar el Estatuto

Defiende que una reforma constitucional debería permitir la legalidad del Estatuto de Autonomía que el TC ajustó a la ley. Descarta un referéndum independentista, advierte al PSC de que el llamado derecho a decidir "esconde una grave distorsión democrática" y prefiere que la nueva Constitución delegue las competencias en "lengua" y "financiación" a la Generalidad.

30.09.2013 14:17 h.
4 min
Redacción

"Me sumo a las terceras vías". Así empieza el largo texto de Ramón Jáuregui que este lunes publica La Vanguardia, y que no niega que esta "tercera vía" -que reclama Josep Antoni Duran i Lleida- sea "ese espacio un poco ambiguo y poco conocido, [en el que] se esconden fórmulas o estrategias diferentes". El diputado del PSOE apuesta por reformar la Constitución para encajar el Estatuto de Autonomía de Cataluña, ajustado a la legalidad por el Tribunal Constitucional (TC) en 2010.

El ex ministro con José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) responde de esta manera a la petición de diálogo que días atrás formuló el portavoz de CiU en el Congreso, también desde las páginas del diario del Grupo Godó, pero cierra cualquier posibilidad a la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña porque no es legal, "porque la soberanía es de la ciudadanía española" y decidir sobre esta corresponde "a todos" y "porque ningún país serio introduce en su ordenamiento jurídico una disposición tan profundamente desestabilizadora, que le condene a su demolición".

En este sentido, y aunque no cita a sus compañeros del PSC, Jáuregui les envía un mensaje: "El llamado derecho a decidir", es decir, "si Cataluña se va o se queda", desde su punto de vista, "esconde una grave distorsión democrática porque no permite decidir -de verdad- las enormes consecuencias de una decisión apriorística"; y, añade, "rompe la comunidad en extremos identitarios y oculta al ciudadano la complejidad de las opciones en juego y de sus consecuencias".

Adaptar la Constitución al Estatuto

Una vez planteada esta base, el diputado del PSOE admite que se debe "reconocer que en Cataluña hay un conjunto de reivindicaciones ampliamente sentidas sobre su estatus económico, autonómico, cultural y político", que hay que "atender en una negociación seria y profunda" para concretar "su marco jurídico y político de relación con el Estado".

Estas reivindicaciones cabrían en la nueva Constitución -reformada en su opinión en la dirección que propone el PSOE: "Mejorar nuestro modelo territorial avanzando en claves federales, para mejorar el autogobierno y el funcionamiento del Estado"- para dar cabida, finalmente, al Estatuto que fue ajustado a la legalidad por el TC.

Una reforma, desde el punto de vista de Jáuregui, que recogería "la forma de ser y estar Cataluña en el Estado", es decir, que "aquel Estatuto que refrendó el pueblo de Cataluña en 2006, no podría ser declarado inconstitucional". Otra forma de decirlo:

"El derecho a decidir cobra así y aquí, pleno fundamento. Los catalanes votarían a sus representantes en las Cortes. Votarían después la nueva Constitución en un referéndum, junto a todos los españoles y decidirían, después, ellos solos, el marco jurídico-político estatutario, su propia Constitución, resultado de este marco singular negociado paralelamente".

El objetivo del ex ministro no es otro que el de "darnos una nueva oportunidad de seguir viviendo juntos en la solución previa de los contenciosos que ahora tenemos" y descartar un proyecto independentista que "en plena crisis económica" ha puesto el descontento de los recortes "al servicio de una campaña sectaria, maniquea y antiespañola", sin explicar "objetivamente" las consecuencias de una ruptura "tan grave", que significaría que Cataluña dejara de ser parte de España.

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Juan Pérez 01/10/2013 - 12:39h
Aquell Estatut, i això ho hauria de recordar el señyor Jauregui, fou rebutjat per una abstenció del 51 i escaig per cent, la qual cosa vol dir que potser abaixem massa els criteris per satisfer les minories, oi? És el mateix que allò de la llengua, en singular, com si la realitat no imposés que Catalunya és una comunitant bilingüe a la qual, tot i que es defensi el català, ha d'haver un escrupulós respecte per el bilingüisme ja sigui a l'administració pública, ja a les escoles, ja on hi hagi una representació de l'estat. Josep Murgades ja deia l'altre dia que ho veia molt negre, el futur d'aquest pane lucrando en qu è s'havia convertit el negoci del català, que no pas la seva defensa patriòtica, per descomptat.
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