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La solución final

12.11.2014
6 min

Václav Havel, previamente a la invasión rusa de Checoslovaquia en 1968, escribió una carta de rechazo a Alexander Dubcek, el secretario del Partido Comunista checo, el cual justificaba la inminente invasión, advirtiéndole: “Aunque un acto puramente moral no aparente tener siquiera un efecto político inmediato y visible, gradual e indirectamente, con el paso del tiempo, tendrá significancia política”. Y esto es lo que le ha pasado a Poncio Rajoy, el prefecto español que el 9N se lavó las manos. Dejó organizar una votación a los enemigos declarados de la justicia, de la ley y del Estado, en una pantomima antidemocrática de urnas de cartón con votantes menores de edad e inmigrantes que no estaban en posesión de los derechos civiles que conlleva la ciudadanía y que otorgan el derecho a voto. Un Grand Guignol electivo donde los votos fueron recontados a puerta cerrada por el ‘¿líder de la oposición?’ Oriol Junqueras y donde no había garantías legales de ningún tipo. Ese acto puramente moral de la indiferencia de Rajoy, ha provocado que esa paródica votación, aun siendo un fracaso, haya tenido dos días después una ominosa significancia política. El Sr. Mas, el President de los catalanes secesionistas, ha instrumentalizado ese fracaso donde sólo 1 de cada 3 catalanes (entre los que han votado no y los que no han votado, que son la mayoría) se ha manifestado a favor de la secesión en este ‘butifarrèndum’dominical que parece extraído de un sainete de Pitarra. La consulta ilegal ha sido, pues, una vergonzosa derrota para ese nacionalismo que no ha obtenido el rédito esperado del adoctrinamiento de niños durante tres décadas y de la manipulación mediática de los ciudadanos mediante una maniquea propaganda a través de unos medios de comunicación (tanto públicos como subvencionados) en cuyo libro de estilo la palabra ‘pluralidad’ ha sido sustituida por el oxímoron ‘pensamiento único’. Pero Mas ha convertido ese fracaso en una victoria por la no aplicación de la ley y por la no ejecución de las decisiones de los altos tribunales por parte de los organismos del Estado, que suponemos a priori garantes de nuestra democracia.

Ese acto puramente moral de la indiferencia de Rajoy, ha provocado que esa paródica votación, aun siendo un fracaso, haya tenido dos días después una ominosa significancia política

Este martes 11 de noviembre ha comparecido el ‘insigne’ President para hablar del ‘estado de la cuestión’, haciendo gala de una de las muchas imposturas del nacionalismo catalán, que es mostrarse como un movimiento pacífico y democrático. Pero la verdad es otra: es una ideología que rezuma odio por los cuatro costados. Y en el centro de su pensamiento siempre tiene que existir un enemigo exterior al cual poder culpar de sus carencias y de sus errores, y al cual dirigir su odio al tiempo que camufla con ello sus propias miserias. Mas ha empezado el último de sus discursos (con los cuales me empieza a recordar preocupantemente a los del Comandante Castro, tanto en longitud como en demagogia) afirmando que el 9N, los sistemas informáticos de la Generalitat habían sido objeto de ataques cibernéticos organizados para boicotear su ‘proceso participativo’ y ha afirmado que no podían provenir de hackers amateurs por su magnitud, insinuando perniciosamente la culpabilidad de su cruel archienemigo, el Estado español, ¡que encima ha cometido la osadía de dejar votar! Seguidamente, el pitarresco Mas ha planteado el siguiente paso, la solución final: esperar a que Poncio Rajoy se lave una vez más las manos y no le responda a la carta que le acaba de enviar pidiendo una consulta pactada como en Escocia y en el Quebec. Ante la negativa (seguramente por el previsible silencio del Sr. Rajoy), piensa entonces plantear unas elecciones ‘plebiscitarias’ de lista única, a la espera de una gran victoria y una consiguiente declaración unilateral de independencia, si es que sus socios, tan desleales como él, bailan al son de sus melodías de sirena. Pero si éstos no le dan su apoyo, veo al Sr. Mas en futuro cercano lamentándose, en una oscura soledad, de su muerte política, cual Felipe II en la verdiana ópera ‘Don Carlo’:

¡Pasar veo mis días, lentamente!
El sueño, ¡Dios mío!,
desapareció de mis ojos languidecientes.
Dormiré solo en mi manto real
cuando a mis días les llegue la noche.
Dormiré solo bajo la bóveda negra,
allí, en el sepulcro de El Escorial.

Aunque en el caso del President supongo que preferiría un sepulcro en Montserrat al lado de La Moreneta. La inacción de los supuestos garantes de nuestros derechos fundamentales es la ganancia en el río revuelto de aquellos que creen poderse situar por encima de las leyes. Cicerón ya nos advirtió que “el buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes”. Y la mayoría de los catalanes hemos demostrado, con ‘seny’, este 9N, que somos buenos ciudadanos, y que el nacionalismo secesionista del Sr. Mas ni lo queremos ni nos conviene. Lo que nos preocupa es la tenebrosa sensación de orfandad que el gobierno y las instituciones de nuestro país, España, nos ha hecho sentir. Y es que al final, el señor Rajoy va a sufrir soriasis de tanto lavarse las manos.

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¿Quién es... Pau Guix?
Pau Guix
Autor, productor y director de escena, especializado en el mundo de la ópera aunque también trabaja en el mundo del teatro y del audiovisual.
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Ruetrousseau 25/08/2015 - 11:21h
Los problemas políticos tienen que ser tratados con medidas políticas, no con la policia. No tengo la menor simpatia ni al PP ni a Rajoy, pero hubiera sido una locura intentar cerras los centros de votación. Cuando dos millones de ciudadanos salen a la calle, lo que hay que hacer es canalizarnos por la sencilla razón que otra cosa no es posible. Por otro lado, la ley no se respeta en Cataluña desde hace décadas, banderas ausentes y sobretodo, el no cumplimiento de la inmersión lingüistica y nadie hizo nada, ni el PP ni el PSOE. El drama de este país es que nuestros políticos lo que desean es gobernar, es decir acercarse al poder y, para ello están dispuestos a todo, digo bien a todo. Este país es corrupto y sus dirigentes también. Por todo ello, lo de hacer respetar la ley con cuatro guardias civiles me parece pura enteléquia. Habrá que negociar, lo único que espero es que se negócie en favor de los ciudadanos de acá y de acullá y no para que los políticastros puedan seguir en el poder
Anibal 25/08/2015 - 11:21h
No me cabe duda de que Rajoy y Mas negociaran con el objetivo prioritario de salvar sus culos y el de sus amigos (y de paso su dinero). Se legalizará lo ilegal y se intentará mantener la misma estafa actual durante unos años más o al menos hasta que la situación explote y ellos hayan tenido tiempo de ponerse a salvo.
RS 25/08/2015 - 11:21h
El título del artículo y su referencia a Artur Mas merecería diligencias por difamación.
ofo 25/08/2015 - 11:21h
RS, acostumbráis a tener la piel muy fina cuando se refieren a cuestiones que os atañen. No acostumbráis a poneros tan dignos en otros momentos. En todo caso, añádeme a las diligencias por difamación: la solución final.
Ruetrousseau 25/08/2015 - 11:21h
RS es un provocador a sueldo de los na.ionalistas y solo merece mi desprécio
LARRA 25/08/2015 - 11:21h
Venden bien el producto de un fracaso lo convierten en éxito, después de quemar diez millones de euros, con la falltica que le hacen a muchos catalanes.
Olegario 25/08/2015 - 11:21h
(1) Seguro que la conducta de Rajoy y la diligencia no van muy en paralelo; ahora bien, de este proceder, en el caso que nos atañe, se derivan DOS consecuencias de valioso alcance, todavía no bien valoradas: la primera es que no ha caído en provocaciones; el nacionalismo se nutre de la dinámica provocación-respuesta, muy específicamente el Sr Mas y su inefable conducta. Al fallarle la respuesta ha dado suficientes muestras de impaciencia rayanas en el ridículo y denunciadoras de su "valía" como estadista. Se ha semejado al adolescente caprichoso que no ha superado los berrinches de mocoso malcriado, al que se le toma la medida simplemente ignorándolo. La otra consideración con componente positivo es que, por su inacción, finalmente ha habido la oportunidad de contar. De la amenaza constante teñida de determinismo telúrico materializado por "la demanda imperiosa del 70 % de Cataluña"
Olegario 25/08/2015 - 11:21h
(2) o el "respaldo sin fisuras del 80 % de catalanes" se ha pasado a menos de un tercio. Llamarle bocazas al "President" sería injusto, ya que el argumento es compartido por la pléyade de prohombres que componen esa amalgama de criaturas con proximidad al micrófono, con carguillos variopintos y con el denominador común de componer la nueva burguesía de carácter parasitario que compone la administración más grande, compleja e inútil que hemos dejado crecer. Han acudido todos, lo han controlado todo, han movilizado todos nuestros recursos... y al final, si no el parto de los montes, la evidencia, la gran MENTIRA, desnuda, sin paliativos. Sería sarcástico que estos usurpadores de la legitimidad social obtuvieran el más mínimo rédito, no ya por su deslealtad miserable, proyectada muy en primer lugar hacia los dos tercios de catalanes indiferentes a su "epopeya", sino por su apostolado de la falsedad.
MCL 25/08/2015 - 11:21h
Una de las cualidades de todo gobernante ha de ser la capacidad de adelantarse a las situaciones, especialmente de las que entrañan situaciones límite como la que ahora nos ocupa. La independencia de Cataluña tantas veces cacareada por el Gobierno autonómico deberia haber tenido una respuesta anticipada a estos últimos hechos. ¿por qué se ha dejado llegar hasts aquí ? Pues porque se ha minimizado el "problema catalán". Se ha minimizado la presión a los hablantes de la lengua española, no se ha puesto coto a la inmersión lingúística en las escuelas y menos en la ideologizacion a traves de la escuela a pesar de las advertencias de profesores y Asociaciones serias que hace mas de 30 años vienen advirtiendo a los distintos Gobiernos de España de las consecuencias. Ahi tenemos los resultados. Hemos tenido gobernantes- a cual peor en este sentido- y no estadistas que antepusieran a su sillón y el de su partido el bien común, la igualdad de derechos y la libertad de todos los españoles.
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