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La inmersión es un modelo de éxito

10 min

Intentaré expresar con claridad algunas cosas que son conocidas por todos.

En primer lugar, la inmersión en la escuela catalana no tiene un objetivo pedagógico, sino político. Como consecuencia de ello las críticas que se pueden hacer al modelo son tanto pedagógicas como políticas.

El aumento de la presencia del castellano sería terrible para el auténtico propósito del modelo: la transmisión de que la única lengua sobre la que ha de articularse la sociedad catalana es el catalán

El objetivo de la inmersión no es un buen conocimiento del catalán y del castellano por parte de los alumnos sino que estos alumnos asuman que la lengua de utilización normal en Cataluña es el catalán y que cualquier otra lengua es, en cierta forma, una anomalía que ha de ser corregida. Esto afecta también –y diría que especialmente- al castellano, lengua cooficial en Cataluña y materna de más de la mitad de los catalanes.

Que la inmersión carece de justificación pedagógica es bastante claro. Si el objetivo fuera que los alumnos dominasen el catalán y el castellano al acabar sus estudios ¿cómo es posible que la receta para ello sea la inmersión en catalán tanto para aquellos que tienen como lengua materna el castellano y se mueven en un entorno fundamentalmente castellanohablante como para quienes tienen como lengua materna el catalán y se mueven fundamentalmente en un entorno catalanohablante? Es incoherente que la inmersión en catalán sea el método adecuado para casos tan diferentes. Como digo, las razones que justifiquen la inmersión no hay que buscarlas en la pedagogía, sino en la política, y eso tiene que ser expresado de forma directa y clara. Lo que se pretende no es el conocimiento de ambas lenguas, y ni siquiera su uso, sino la asunción de la idea que la lengua que ha de ser utilizada en Cataluña es el catalán (y de ahí el expreso propósito de potenciar su utilización también fuera de las horas de clase).

Esto explica también las desmesuradas reacciones a cualquier intento de aumentar la presencia de la lengua castellana en la enseñanza. No creo que nadie sensatamente pueda pensar que el hecho de que alguna asignatura se imparta en castellano (conocimiento del medio, por ejemplo) pueda afectar al conocimiento del catalán que el alumno obtendrá al final de sus estudios; pero tal aumento de la presencia del castellano sería terrible para el auténtico propósito del modelo: la transmisión de que la única lengua sobre la que ha de articularse la sociedad catalana es el catalán.

El que en un sistema de inmersión obligatoria en catalán los resultados sean mejores en los alumnos que tienen el catalán como lengua materna no debería, sin embargo, sorprender a nadie: el estudio en la lengua materna favorece el aprendizaje

Lo anterior explica el sentido profundo de las otras dos ideas sobre las que se apoya la defensa de la inmersión: que es un modelo que favorece la cohesión social y se trata de un modelo de éxito. Sobre lo primero nada que objetar si la cohesión social es interpretada en el sentido que se deriva del planteamiento político que justifica la inmersión; esto es, cohesión social como asunción por todos los alumnos de una concepción de Cataluña como comunidad articulada sobre la base de un idioma común, el catalán, identificada con otras comunidades que tengan el mismo idioma común y separada de aquellas que no sean de lengua catalana. En este sentido la inmersión contribuye a la cohesión social de una forma determinante, porque facilita la construcción de un imaginario colectivo que se nutre también de una muy particular presentación de la historia y de una política cultural que acentúa las divergencias entre Cataluña y el resto de España.

Si consideramos, en cambio, la relación entre inmersión y cohesión social en el sentido de que favorezca la igualdad de oportunidades con independencia del origen social o de la lengua materna del niño observaremos que la inmersión en nada favorece estos objetivos. Ningún indicador o estudio avala que la inmersión favorezca una sociedad más cohesionada [tal como ha mostrado Mercè Vilarrubias] y, sin embargo, se encuentra el dato preocupante de que los resultados de los alumnos que tienen como lengua materna el castellano son peores que los de aquellos estudiantes que tienen como lengua materna el catalán [véase el artículo de Sonia Sierra sobre el tema]. Así, en el caso de la competencia en matemáticas las diferencias entre catalanohablantes y castellanohablantes era de 34 puntos, y si se "neutralizaban" las diferencias socieconómicas esa diferencia era de 13 puntos [Equitat, excel·lència i eficència educativa a Catalunya, p. 48] ¿Se puede hablar de cohesión cuando hay una diferencia de resultados tan significativa derivada de la lengua materna del alumno?

El que en un sistema de inmersión obligatoria en catalán los resultados sean mejores en los alumnos que tienen el catalán como lengua materna no debería, sin embargo, sorprender a nadie, ya que existe un amplio acuerdo en que el estudio en la lengua materna favorece el aprendizaje [así lo declara sin problemas la UNESCO]. En Cataluña, sin embargo, se prefiere renunciar a esta ventaja (la de que los alumnos utilicen en su aprendizaje la lengua materna) a fin de conseguir esa "cohesión social" que, como digo, solamente puede entenderse en una clave puramente política: asunción generalizada de la idea de que Cataluña es una comunidad articulada en torno a la utilización del catalán. A este fin se sacrifica lo que podría ser una mejor formación de los alumnos que tienen como lengua habitual el castellano.

La asunción de la inevitabilidad de un pretendido derecho a decidir colectivamente el futuro político de Cataluña no sería posible si no se hubiera interiorizado el carácter diferente y separado de la comunidad catalana identificada a partir de la lengua

Evidentemente, en esta clave ha de interpretarse también la otra idea sobre la que se asienta el argumentario favorable a la inmersión: se trata de un sistema de éxito. Bien, ¿qué hemos de entender por éxito? De nuevo el éxito tiene que interpretarse en clave política, y no es otro que el que una parte importante de la población asuma precisamente esa idea de Cataluña como entidad diferenciada y articulada sobre la base de un idioma diferente. Desde esta perspectiva el éxito es evidente –y de nuevo aquí hay que tener en cuenta también la actuación de una cierta presentación de la historia y la utilización de una determinada política cultural. Y el éxito se mide no tanto por el número de jóvenes que se declaran independentistas (aunque es elevado, sin duda) como por la naturalidad con la que se ha asumido en el último año la inevitabilidad de un pretendido derecho a decidir colectivamente el futuro político de Cataluña; asunción que no sería posible si no se hubiera interiorizado el carácter diferente y separado de la comunidad catalana identificada a partir de la lengua. Aquí, de nuevo, el papel de la inmersión es fundamental.

Este es el único éxito de la inmersión, ya que en cuanto a fracaso escolar Cataluña y en lo que se refiere a las competencias que alcanzan los estudiantes catalanes los resultados no son excesivamente halagüeños. Con datos de 2013, el abandono escolar en Cataluña se situaba en el 24%, muy por encima del 8,8% del País Vasco, el 11,8% de Cantabria, el 12,8% de Navarra o, incluso, el 20,2% de Madrid. ¿Es esto un éxito para el sistema de inmersión? En cuanto a los resultados del Informe Pisa, Cataluña se sitúa hacia la mitad en la tabla de Comunidades Autónomas españolas, por detrás de varias que tienen una renta per cápita inferior a la de Cataluña, y por detrás de otras Comunidades Autónomas con también lengua cooficial (País Vasco y Navarra) ¿Es esto, de nuevo, prueba del éxito del sistema de inmersión?

Como digo, nada de esto afectará a los apóstoles de la inmersión porque ellos saben que el éxito del sistema no se encuentra en datos como los que acabo de aportar, sino en la tarea que cumple dentro de la construcción nacional catalana y aquí, como digo, el éxito es indiscutible.

Así pues, la inmersión encuentra su fundamento en un claro propósito político al servicio del cual se sitúan consideraciones pedagógicas y docentes. Creo que es conveniente hacerlo explícito para que quienes defienden la inmersión sean conscientes de que las consecuencias de ese instrumento trascienden el ámbito puramente educativo.

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¿Quién es... Rafael Arenas García?
Rafael Arenas García
Es catedrático de Derecho internacional privado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Miembro del colectivo Puerta de Brandemburgo.
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VictorFrancisco 25/08/2015 - 11:26h
Excelente artículo. He leído muchos articulos sobre la inmersión, incluso he escrito, y creo que este articulo es el que mejor desnuda el punto de vista catalanista que la sostiene. Aunque creo también que muchos catalanistas o ciudadanos con las ideas poco claras creen honestamente que es un modelo de éxito y que garantiza la convivencia, sobre todo porque nunca han pensado seriamente en ello y porque desconocen la magnitud del desastre educativo en Cataluña.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:26h
Como he comentado ya en alguna ocasión, la inmersión se fundamenta en un mecanismo muy simple que conduce a la construcción de un arquetipo mental. El mecanismo es el “extrañamiento” del castellano y, en consecuencia, de “lo castellano” o “lo español” y el arquetipo conseguido es la implantación en la mente infantil de la intuición y el posterior convencimiento de por vida de que, si el castellano es algo “extraño” (igual aquí a extranjero) en la escuela de Cataluña, España como país (donde todo el mundo habla en castellano siempre) también es una realidad “extraña” o “extranjera” a Cataluña. Nada más fácil que otorgar al castellano el mismo estatus (por horas de clase a la semana) que a “la otra” lengua extranjera, el inglés. Esta equiparación resulta quedando muy clara en la mente y el subconsciente de los niños: el castellano es como el inglés, una lengua extranjera que aprendemos durante dos horas a la semana.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:26h
(2)Si, además, esto se acompaña de otras formas de inculcación nacionalista (a través de hábitos semánticos, geografía, historia, etc.) el resultado es bastante exitoso, como se ha venido comprobando, sobretodo últimamente. Por supuesto, como dice el autor, es un éxito político para un objetivo político: la construcción de la identidad nacional catalana en el pensamiento colectivo y por ello se muestran tan feroces a la hora de rechazar un estatus de lengua vehicular para el castellano, por mínimo que sea, que lo coloque por encima de la lengua extranjera, pues ese cambio de estatus sí es un serio riesgo, no para el conocimiento del catalán sino para la construcción nacional.
Tarragonaopina 25/08/2015 - 11:26h
Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, da en el clavo, aunque el mérito está sobre todo en decirlo y defenderlo, porque lo que dice es más que evidente para cualquiera que conozca el tema y no sea nacionalista, incluso supongo que para los nacionalistas. La Generalitat que engaña a la gente diciendo que los resultados de conocimiento del castellano son parecidos a los del resto de comunidades. No sé como se puede ser tan mentiroso tantas veces y que haya tanta gente que se lo crea, debe ser que son unos maestros de la demagogia, y han sido capaces de crear ilusiones y una realidad paralela en mucha gente, supongo que el dinero que se gastan en demagogia y los enormes medios que ponen en su campaña, mientras marginan a los no nacionalistas tienen su efecto.
Aleph 25/08/2015 - 11:26h
Así es. Bien explicado
RS 25/08/2015 - 11:26h
La inmersión es, como lo indica el título, un gran éxito de Cataluña. Contribuye, poco a poco y a largo plazo, a normalizar la situación de la lengua catalana que sufrió varios intentos de aniquilación por parte del Estado durante siglos, desde la Nueva Planta al franquismo. Intentos que han funcionado bastante bien, haciendo pasar la población de lengua materna catalana de una gran mayoría a una ligera minoría. Así las cosas, y visto la experiencia nefasta de Irlanda (no ha habido inmersión y el gaélico está desapareciendo frente al inglés), no hemos tenido más remedio que imponer a todos los alumnos el catalán. No es una cuestión de nacionalismo ya que partidos españoles y/o no nacionalistas (PSOE, Podemos, IU, etc.) entienden y aceptan esto. Los únicos a disgusto son los españolistas de siempre (PP, C's, UPyD, Vox, ultras...), que afortunadamente en Cataluña pesan poco.
Tarragonaopina 25/08/2015 - 11:26h
Es cierto que el catalán fue discriminado y marginado, eso era una situación injusta, con objetivo político, no educativo, aunque segúramente no se intentó aniquilar sinó hubiese pasado como en Francia donde ha desaparecido. Tan injusto como la discriminación actual del castellano. Es demagogia pretender que cualquiera que se oponga al monolingüismo es un facha y es una falacia que sirva para cohesionar, no hay otro ejemplo de sociedad bilingüe en que se obligue a una eduación monolingüe, el caso más similar probablemente sea el de Quebec, pero hay otros como el de la minoria sueca en Finlandia y el resto de comunidades autónomas bilngües en España. Si lo apoyaron en el PSC, fue porque estuvo dominado por nacionalistas y ahora se encuentran las consecuencias. Tanto que les gusta a los nacionalistas hablar de referendums y derecho a decicir, ¿porqué no someten a votación la inmersión y modelos alternativos? en un referendum que sería legal puesto que es una competencia autonómica.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:26h
Querer defender hoy en día la inmersión con argumentos pedagógicos o lingüísticos es, como demuestra este artículo y otros publicados por Sonia Sierra o Mercè Vilarrubias, una falacia que no se sostiene por ningún lado o, en el mejor de los casos, una miopia persistente y voluntaria. Que lo defienda el PSC no demuestra nada, dado el carácter pronacionalista de este partido durante décadas y, en cuanto al PSOE, es obvio que nunca pretendió hacer de esta cuestión un “casus belli” con su aliado catalán. ¿Alguien cree que el PSOE se opondría a un modelo bilingüe o trilingüe en Cataluña si el PSC le diera el visto bueno? No hay caso lingüístico (la normalización está más que conseguida como demuestran los informes de la propia Generalidad sobre usos lingüísticos) ni pedagógico ni ningún estudio serio que defienda las bondades pedagógicas de la inmersión, más bien al contrario, defendiendo la educación en lengua materna al menos en las primeras etapas educativas.
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:26h
(2)El modelo educativo finés, el de más éxito escolar, no la aplica, como ningún otro país de nuestro entorno europeo.
leborgne 25/08/2015 - 11:26h
Lo que RS llama la "experiencia nefasta de Irlanda, donde "el gaélico está desapareciendo frente al inglés", no preocupa gran cosa a los irlandeses realmente existentes, que por nada querrían renunciar al inglés, la lingua franca de los negocios, la cultura y las relaciones internacionales en todo el planeta. Una lengua que, además, tan pingües beneficios les reporta todos los veranos, con sus proliferantes academias de inglés donde acuden tantos españolitos en "vacation courses"...
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