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La gestión laboral, el punto débil de Sol Daurella

Los trabajadores de la embotelladora española siguen acampados ante la planta de Fuenlabrada para reclamar los derechos que les han reconocido los tribunales

06.08.2015 20:52 h.
4 min
La mayor accionista de la actual Coca-Cola Iberian Partners, Sol Daurella

Sol Daurella se ha convertido en una de las principales directivas de Coca-Cola en Europa. Es la presidenta de la nueva embotelladora que da servicio en la parte occidental del continente y la única accionista individual del grupo que acaba de nacer, Coca-Cola European Partners. El control en el plano empresarial de su carrera es un éxito, aunque existe un punto débil importante en su expediente: la gestión laboral que ha impulsado en España.

“Somos conscientes de que cualquier fusión tiene su impacto en el plano laboral”, reconoce uno de los trabajadores del grupo. Lo que nadie esperaba cuando la empresaria anunciaba la reestructuración que seguiría a la fusión de las siete embotelladoras que existían en el país en 2013 (el nacimiento de Coca-Cola Iberian Partners, del que controla el 55%) es que los tribunales anularan el proceso. Y lo que menos preveía el sector es que el conflicto acabaría enquistado, con una batalla jurídica viva y una solución que cada vez es más compleja.

Cambio asesores legales

El plan trazado entre los abogados Sagardoy y la mano derecha de Daurella, Victor Rufat (encargado de la integración en la embotelladora europea), hizo aguas con la primera sentencia de la Audiencia Nacional de junio de 2014. El golpe de efecto fue el cambio en la asesoría laboral, cuando se contrataron de nuevo los servicios de Garrigues, colaboradores de la empresa fundada por los Daurella, Cobega, hasta el momento de la fusión.

Pero este bufete se mantendrá al margen de cualquier tema que tenga que ver con la reestructuración abierta en la etapa anterior.

Tranquilidad en Fuenlabrada

El mismo día en que Daurella se fotografiaba junto al todopoderoso Muhtar Kent, presidente y director ejecutivo de la multinacional de refrescos, el campamento de los trabajadores de Fuenlabrada (Madrid) seguía en pie.

El portavoz de CCOO, el sindicato que lidera la movilización, asegura que los empleados españoles están tranquilos ante una nueva reestructuración porque cuentan con la salvaguarda de la sentencia del Tribunal Supremo. Esta confirma la nulidad del primer ERE y les da garantías de la continuidad de sus puestos de trabajo, según su lectura. “Es un buen momento para acatar la sentencia y poner fin a un expediente de regulación de empleo (ERE) y un conflicto que es un dolor de cabeza para todos”, afirma Juan Carlos Asensio.

Nueva denuncia

Después de la anulación ha seguido el corolario de denuncias cruzadas en las que la empresa ha sido sancionada por vulnerar el derecho de huelga y dilatar la incorporación de los trabajadores que lo solicitaban; básicamente, en la planta madrileña que se ha convertido en el epicentro de la pugna laboral. Los trabajadores se quejan de que esta actitud prosigue.

Es más, han denunciado un nuevo incumplimiento. La Audiencia, en otra sentencia, le obligaba a readmitir a la plantilla a principios de agosto. La empresa mandó las cartas y solicitó a los empleados que realizaran cursos de formación de riesgo laboral y se fueran de vacaciones para acondicionar la factoría madrileña. “Sólo intentan dilatar de nuevo la ejecución de la resolución judicial”, manifiesta el sindicalista.

Precedente en la integración europea

El campamento de Fuenlabrada denuncia que la cúpula sólo ha movilizado a “cuatro operarios y aún no ha entrado nadie del equipo de limpieza”. Por lo que los trabajos de adecuación se retrasan más de lo previsto.

La plantilla en España sigue en pie de guerra, un mal precedente cuando se tenga que abordar la integración de todo el negocio a nivel europeo.
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