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La banda del 3%: manual de estilo sobre corrupción de Convergència

30.08.2015
Pablo Planas
7 min

El manual de estilo convergente frente a la corrupción es simple pero eficaz, así como una grotesca muestra de populismo, demagogia y desvergüenza. Desvío y despiste de fondos públicos, blanqueo de capitales, sobornos, cohechos, comisiones, mordidas, estafas, toda clase delitos contra la administración, desde el fraude fiscal al expolio institucional... Todo cabe en la gestión del nacionalismo y todo está en último término justificado por el bien del país. La patria y la pela, la avaricia como eje transversal del catalanismo, una obsesión enfermiza por el dinero y por ocultarlo.

La patria y la pela, la avaricia como eje transversal del catalanismo, una obsesión enfermiza por el dinero y por ocultarlo

La base del personaje que interpretó en su vida pública Jordi Pujol era la austeridad monacal, una templanza, moderación y desapego que alcanzaban las proporciones de la santidad. Pujol era tan desprendido y le importaban tan poco las cosas materiales que era argumentalmente imposible que fuera como los demás políticos. Y resultó ser de los peores a pesar de que rezumaba honradez, compromiso, dedicación, pasión y capacidad para el sacrificio. Pura impostura, genial interpretación de virtud pública, una coartada casi indestructible. Aún hay gente que cree que Pujol es inocente a pesar de su confesión. Un jurado bien seleccionado le declararía inocente de todos los cargos, fueran los que fueran, y aún pediría el resarcimiento de su honor y una indemnización para el venerable exhonorable.

Con la cortina de humo del ascetismo y la bandera a modo de capa y espada, la ley es papel mojado, un enojoso trámite que hay que eludir o del que hay que aprovecharse, un factor circunstancial que en modo alguno puede frenar la voluntad del gerente, el secretario, el diputado, el alcalde, el manguta y en último término, el "one", también llamado "president, president". Si algo sale mal, la consigna es atribuir lo que sea al Estado opresor, a las cloacas de Interior, a los poderes fácticos de Madrid, a la maquinaria totalitaria de España, al tenebroso sistema judicial heredado del franquismo y tal y cual. La España negra frente a la luminosa, cálida y avanzada Cataluña de las ensoñaciones nacionalistas, la California del sur de Europa. Suiza con playa.

Las circunstancias ambientales, el sistema mediático y la coherencia del relato favorecen la mezcla de prepotencia y victimismo con la que CDC se blinda frente a la corrupción

La segunda providencia del manual de estilo es criticar el despliegue de agentes policiales, secretarios judiciales, fiscales, peritos y perros policía adiestrados en oler billetes de quinientos euros (cosa de no creer). Ocurre siempre. Desde las detenciones de Prenafeta y Alavedra, los operativos contra la corrupción siempre son, a decir de los prebostes de Convergència, puestas en escena exageradas, desproporcionadas, ridículas y relacionadas con los vaivenes del "procés". Es previsible, resulta patético, pero les funciona. Sus bases repiten las consignas como mantras. Van contra Cataluña, es la España del tricornio, etcétera, etcétera.

Mientras los corruptos de Andalucía, Madrid o Valencia quedan a la intemperie, sin bandera en la que envolverse ni milongas patrióticas que invocar cuando aparecen al lado de la Guardia Civil, el jeta nacionalista encuentra el acomodo y la complicidad de sus compañeros de partido, que se rompen la caja torácica proclamando su compromiso contra la corrupción y absoluta transparencia mientras procuran el sustento y consuelo del colega caído en desgracia y en las redes de la justicia. Las circunstancias ambientales, el sistema mediático y la coherencia del relato favorecen la mezcla de prepotencia y victimismo con la que CDC se blinda frente a la corrupción. Con eso, con las trituradoras de papel y con el papelón de Junqueras espera llegar Mas a la siguiente estación sin grandes dificultades. A ratos se intercambian los papeles de rana y escorpión, pero ahí van los dos ligados a la misma suerte, rumbo a lo desconocido con Romeva de piloto timonel en "Motín a bordo".

Depende de ERC salvar a Mas de la descomposición de Convergència. De momento, TV3 calienta motores por si a Junqueras le tiemblan las piernas y accede a convertirse en cómplice de la banda del 3%

Cuando estalló el caso Banca Catalana, zona cero de la corrupción catalanista, Pujol, Prenafeta y Marta Ferrusola recurrieron a las lecturas bíblicas para presentar al primero como un mártir de Cataluña, un Sant Jordi acorralado por los dragones, incluso Cristo Crucificado. Les salió bien. Las masas bramaban en las calles contra el Gobierno de Madrid, contra Felipe González, contra el PSC y contra las dos Castillas. Ni muerto Franco había cambiado, decían, la envidia extractiva de Madrid y el consustancial centralismo de la capital. González hizo entonces un Pilatos y no pasó más.

Muchos años después, nadie salió a la calle para defender a Pujol por dos razones: no fueron convocados y Pujol había confesado por escrito, cosa que dificultaba sobremanera su defensa. El caso actual es diferente, pero se presta a la misma reacción que en los ochenta. Depende de ERC salvar a Mas de la descomposición de Convergència. De momento, TV3 calienta motores por si a Junqueras le tiemblan las piernas y accede a convertirse en cómplice de la banda del 3%.

Entre tanto, la Guardia Civil trata de recomponer los documentos y papeles del gerente de CDC pasados por la trituradora. Cuentan que el artefacto echaba humo. Convergència... Sedes embargadas, alcaldes bajo la lupa judicial, gerentes en la cuerda floja, fundaciones en cuestión, adjudicaciones irregulares, comisiones ilegales. Convergència, el octavo pasajero de "Junts pel Sí".

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¿Quién es... Pablo Planas?
Pablo Planas

Periodista y colaborador de Crónica Global.

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Olegario 31/08/2015 - 09:04h
Magistral. Gracias Pablo.
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