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Josep Maria Bartomeu facturó 20 millones con sus empresas

17.11.2015 00:00 h.
3 min
El presidente del Barça y empresario de la logística Josep Maria Bartomeu
Josep Maria Bartomeu preside el FC Barcelona, pero en sus ocupaciones privadas dirige un pequeño grupo industrial dedicado a fabricar y proveer pasarelas para el acceso de pasajeros a barcos y aviones. Sus clientes son, pues, los puertos y los aeropuertos.

El grupo tiene la sede central en Barcelona, cuenta con una fábrica en Monzón (Huesca) y dispone de una oficina comercial en Miami (EEUU).

La matriz del conglomerado es Adelte Group. En su accionariado cuenta desde hace cuatro años con el fondo madrileño Baring Iberia, titular del 47,5%. Bartomeu y su familia poseen el 40%. El resto obra en manos de otros fondos de inversión y pequeños accionistas.

De Adelte Group dependen tres empresas: Adelte Ingeniería del Transporte, Adelte Airport Technologies y Adelte Ports & Maritime. Esta última es la matriz de la filial estadounidense.

El conglomerado alcanzó el año último una facturación agregada de 20,3 millones y declaró un beneficio de 1 millón, frente a 19 millones y 701.000 euros, respectivamente en 2013. Tales magnitudes son muy inferiores a las que suele pregonar Bartomeu en sus periódicas comparecencias públicas. La plantilla conjunta asciende a 63 personas. Los recursos propios agregados suman 9,4 millones.

Baring y Bartomeu también son titulares, en los mismos porcentajes que tienen en Adelte, de la compañía EFS Mantenimiento y Servicios Técnicos. Ésta ofrece un variado elenco de prestaciones a puertos, aeropuertos, aparcamientos, y estaciones de tren y de autobuses. Figuran entre ellos mantenimiento, asistencia de aeronaves, gestión de carritos, azafatas y limpieza, entre otros. EFS facturó el año pasado 7 millones de euros, con resultados equilibrados.

El germen del grupo Adelte fue la empresa Traylers Bartomeu Ochoa (Trabosa), de Parets del Vallès, constituida en 1963 por el padre y el abuelo de Bartomeu para fabricar material de transporte terrestre. Corriendo el tiempo se especializó en la construcción de pasarelas telescópicas o fingers para aeropuertos. A raíz de los fastos olímpicos de 1992 montó gran parte de las pasarelas del aeropuerto de Barcelona, así como otras unidades para el de Málaga.

En 1991, Trabosa fue declarada en quiebra con un pasivo equivalente a 28 millones de euros. El expediente se levantó en un plazo récord. Pero acto seguido, la sociedad entró en una espiral de pérdidas que le llevaron a acumular 9 millones de números rojos, hasta terminar paralizada.

Por aquellas fechas el consejo estaba integrado por varios conspicuos personajes, entre ellos José Camp Puigdomenech, ex propietario de la firma de jabones Camp, que se hizo famosa por el eslogan “Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”; el financiero Pedro Sans Doménech, que acababa de vender su emporio textil Abanderado por 100 millones de euros; y Manuel Brustenga, fundador de la empresa Bendibérica, fabricante de frenos, amortiguadores y servomecanismos.

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