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Jordi Pujol: "La independencia de Cataluña es inviable"

por Roberto Giménez

14.09.2015
Roberto Giménez
14 min

En la Semana Santa de 2012 publiqué un escrito, y se lo envié directamente al entonces Molt Honorable Jordi Pujol para que me contestara. Este fue mi decálogo de preguntas:

I. A 31 de marzo, en Cataluña ha bajado el número de parados en 3.701, pero lo que hay no es poco: 638.247 personas sin trabajo. En caso de independencia, ¿quién les pagará el paro?

II. La misma pregunta me hago respecto a las pensiones: tenemos cerca de 1.600.000 pensionistas ¿De dónde saldrá el dinero para pagarles? Aún recuerdo el dolor de muelas de la paga de Navidad a los funcionarios. Usted lo sabe, pero en este país hay muchos despistados, y demasiados somiatruites apaniguados de claca, que se olvidan de que las misas (la caja) están en Madrid.

III. Hablando de misas: en el Banco de España hay actualmente 9,05 millones de onzas de oro depositadas en cámaras acorazadas y en otras de Londres y Nueva York. Al menos, el 20% de esa fortuna nos pertenece. ¿Bruselas reclamaría nuestras onzas de oro al Gobierno de España con una declaración de independencia no aceptada?

IV. El Fondo Monetario Internacional tiene depositados 2.960 millones de DEG (Derechos Especiales de Giro) procedentes de España. Son reservas que garantizan los intercambios comerciales en las transacciones económicas en el comercio mundial. Un 20% de estos fondos nos corresponden, pero se perderían irremediablemente, porque la UE no reconocería al Estat propi.

V. La razón por la que no se reconocería no es porque nos tengan manía --yo no milito en el ejército de la Paranoia-- sino para salvaguardar la integridad de los miembros de la UE. Los Estados integrantes deben aceptar el ingreso de un nuevo Estado por unanimidad. Es la norma establecida. Y no solamente España tiene el problema de la secesión. Gran Bretaña (Escocia), Francia (Iparralde y Bretaña), Bélgica (Flandes), Italia (Padania) tienen los suyos. Hace seis años que Macedonia pidió el ingreso en la UE y viven congelados por el veto de una potencia europea de primera: ¡Grecia!

VI. El único sector económico que resiste la crisis es el turístico. Cataluña es una potencia de primer orden. ¿Sabe cuántos españoles nos visitaron de vacaciones en 2010, según la Encuesta de Movimientos Turísticos Españoles?: 23 millones. El 92,8% del turismo español no sale al extranjero y tiene a Cataluña como el segundo destino nacional. ¿Alguien puede creer que dando el portazo a España iban a volver? Quien tenga familia, probablemente, pero no son suficientes para mantener la potencia de nuestra industria turística.

VII. Hace veinte años Cataluña vendía a España el 40% de su producción. Ahora esa dependencia es mucho menor, 'sólo' es del 33%. En términos económicos esto significa, según el informe de la Cambra de Comerç, 55.000 millones de euros al año. Una parte de esta facturación se podría mantener, pero ¿cuánto? ¿Un 25, un 40, o un 50%? ¿Estamos tan sobrados de ventas que podemos prescindir de este mercado? Como usted bien sabe, Cataluña no es un país rico en materias primas naturales, sino que nuestra riqueza viene dada por el sector servicios y la industria, pero ya sin nuestro mercado natural...

VIII. Ni siquiera acabaríamos con este debate identitario que tanto nos agota. Simplemente el debate cambiaría de idioma. En lugar de 'dret a decidir', pasaríamos al 'derecho a decidir' porque (y no debemos olvidarlo), más de la mitad de los catalanes tienen el castellano como lengua materna y según el IDESCAT un 42% dice sentirse tan español como catalán y otro 10% se siente sólo español o más español que catalán. ¿Cómo les explicaríamos que si votan en las elecciones para un Parlament independent no tendrán derecho a votar en las elecciones del Congreso de los Diputados? Hoy, al menos, quien no se siente español tiene derecho a no ir a votar en las generales. ¿Por qué nos van a quitar ese derecho? ¿Cómo van a reaccionar a esa pérdida de derechos? ¿O es que haremos como en Letonia, en que un 30% de la población no tiene derechos políticos porque son rusos? ¡No quiero ser letón!

IX. Todo Estado soberano tiene que tener un Ejército propio que lo defienda de los enemigos externos (o de la legión). El problema es que el pasado año no llegaron a treinta mil varones los que nacieron. Treinta mil es el número que tienen países como el nuestro (Holanda). Es decir, que para tener un Ejército propio habría que reinstaurar el servicio militar obligatorio. No sé si hay muchos jóvenes que estén por la labor, pero desde el punto de vista económico, organizar un Ejército de nueva planta con su armada, aviación, infantería y artillería sería una ruina.

X ¿Qué Liga jugaría el Barça? Contra el Nàstic, el Girona, el Lleida y el Espanyol como máximo rival. Con un mercado tan exiguo la liga catalana se encogería como la escocesa. ¿Cuántos años hace que Escocia no va a un Campeonato Mundial de Futbol? Es decir, que acabaríamos con la proyección del actual Barça y tampoco tendríamos selección que nos represente en mejor escaparate del mundo.

He acabado con el fútbol como anécdota, aunque tengo para mí que para los locos de Messi esta anécdota puesta como punto número uno es la definitiva.

 

Un mes después de enviarle la carta me contestó:

Distingit senyor,

Dispensi que hagi trigat tant a contestar el seu e-mail del 12 d’abril. No ha estat per desinterès.

Li adjunto uns quants escrits meus. Li’n podria trametre més, però amb aquests crec que n’hi haurà prou per a veure que jo no he estat independentista. I també veurà que sóc consciente que seria molt difícil aconseguir la independència. Si no fos que del tot impossible no hi ha res --i la Història ho demostra--, podríem dir que és inviable. El mal és que les condicions que s’imposen a Catalunya d’uns anys ençà també la fan inviable. Entenem-nos: inviable com a identitat, com a societat cohesionada, com a país consistent i capaç d’integrar la seva població, com a economia moderna i capaç de crear un bon Estat del Benestar. En la situació actual sense això Catalunya no s’aguanta.

O sia que vostè té raó. Pero és una raó que avui porta a allò que ens diu gent molt responsable de Madrid: "Dentro de dos generaciones habréis desaparecido". I a això alguns ens hi oposem. Jo personalmente per primer cop des de fa més de seixanta anys. El resultat serà el que sigui. I del tot impossible no hi ha res. I haurem mantingut viva la nostra creativitat, la nostra ambició, el nostre sentiment col·lectiu i la nostra esperança. Ja li he dit que entenc els seus arguments. Però als seus arguments, i als d’altres com els seus, hi trobo a faltar una cosa. Vostès què proposen? Simplement acceptar el tracte que ara ens imposen? Comprenc la crítica de vostès, però la crítica i només la crítica, és tan fàcil... O és que ja els està bé allò de "dentro de dos generaciones..."?

M’agradaria que en aquesta resposta meva vostè hi veiés l’expressió d’un esperit dialogant. Altrament no hauria contestat. O li hauria fet una carta de circunstàncies. Atentament

Jordi Pujol

 

Mi respuesta fue la siguiente:

Le agradezco su sincera respuesta y le he de confesar que no esperaba que me dijera "O sia que vostè te raó". No es uso frecuente que un político, siquiera en la reserva activa, dé la razón a quien no piensa como él, y eso, ex President, le honora por encima del título vitalicio que ostenta. Como mi carta, y ahora la suya, se publicó en esta Revista y por lo tanto son muchos miles de vallesanos los que leyeron aquella y con mayor interés leerán la suya, debo responder como director de la misma a esa pregunta que deja flotando en el aire, y que no deja de ser una insidia aventar que tal vez yo sea como uno de esos madrileños que, según usted comenta, quieren acabar en dos generaciones con Cataluña. Y esa malicia me ofende y debo contestarla porque en este sentido me importa la opinión de los lectores más que la suya, por razones obvias y porque al no conocerme es fácil equivocarse.

Mire, le voy a hablar con la misma franqueza con la que usted se expresa y seguro que me entenderá perfectamente porque hablaré en su misma longitud de onda, es decir la del sentimiento que es la forma más directa que tienen las personas que quieren entenderse.

Mis abuelos están enterrados en tierra catalana, los abuelos de mis hijos, también. Es decir, mis hijos son catalanes de tercera generación, por parte de padre, y de madre... se pierde en la historia. Entenderá, pues, que yo soy y me siento catalán. Mis tradiciones, usos y costumbres, en lo bueno y en lo malo, son catalanas. Yo soy de esta tierra y, cuando Dios quiera, aquí me enterrarán. Ahora bien, también le tengo que decir que soy consciente de que no soy un bolet de tercera generación nacido de la nada por generación espontánea, sino que mi sangre y las raíces de mis antepasados se hunden en el Pirineo del Alto Aragón oscense. De allí proceden originariamente mis ancestros, y en mi casa mamé esa doble condición familiar catalana, de origen aragonés. Es la cadena de mi adn genético, y ni quiero liberarme ni puedo renunciar a lo que soy, por eso no entiendo ese discurso de Catalunya y España como binomio enemigo, de que España quiere acabar con Catalunya. No entiendo esta dialéctica de los separatistas ni la de los separadores. No la entiendo porque yo me siento español... porque he nacido en Cataluña, y catalán porque lo soy y amo a mi tierra. Aragón es la entrañable tierra de mis antepasados, pero ésta es la mía. Si no se me entiende es porque no he sabido explicarme mejor.

No quisiera molestarle con esta afirmación: no estoy de acuerdo en su tesis principal y mayor y que, desgraciadamente, orienta su discurso actual y que, en mi opinión, le desnorta. A saber, no creo que exista en España ninguna persona con dos dedos de frente que quiera que Cataluña desaparezca. Como nadie en su sano juicio quiere que desaparezca Galicia o el País Vasco. No tiene ningún sentido. La realidad es la que es. A unos les podrá gustar más y a otros menos. Como a nivel particular a nosotros nos puede gustar más o menos las dos comunidades, también históricas, que he citado. Sí que hay quienes piensan como Ortega y Gasset que España y Cataluña si no amarse, están condenadas a conllevarse... Que es una cosa bien distinta a la de desaparecer. Y que, por cierto, me desagrada profundamente, porque es mucho mejor amar a conllevarse...

Usted lo sabe tan bien como yo, y acabo ya: dejando a un lado la demagogia al uso, la inviabilidad de la independencia no sólo es por razones de política internacional o de economía doméstica sino que el gran problema es la ruptura afectiva en Cataluña. Y en parte esta herencia le atañe directamente, ¡y ésta sí que es de mal gobierno!

Roberto Giménez

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Olegario 16/09/2015 - 01:11h
Gracias Roberto, por este testimonio aleccionador y sumamente oportuno. Con humildad, apunto una reflexión: "Dentro de dos generaciones habréis desaparecido". Dos generaciones, en sociología, son SESENTA años. Nuestro fracaso no será que Cataluña desaparezca como idea existencial, la que mantiene mucha gente con más afectividad que raciocinio, sino no haber dado el paso vital, intelectual, político y mínimamente afectivo de ser europeos; ese es el verdadero horizonte.
EduardoPinzolas 16/09/2015 - 01:11h
Precisamente por esas fechas, Pujol se declaró públicamente independentista y, al hacerlo, como quien dice “abrió las puertas” para que sus herederos políticos tiraran para adelante. La carta de Pujol expresa nítidamente un maximalismo sentimental identitario, por otro lado coherente con la construcción de un régimen nacionalista basado en la infiltración social y mediática y en el control educativo que él como nadie impulsó durante sus mandatos, que antepone la identidad a cualquier otra consideración política, social o económica. La exacerbación identitaria, que no a otra cosa conduce el nacionalismo, deriva en la paranoia y la máxima expresión de esa actitud paranoica es la afirmación del “genocidio cultural” o la “desaparición de Cataluña” en términos de identidad –lengua y cultura- catalana. Todo buen nacionalista catalán vive en el convencimiento, no sé hasta qué punto real y hasta qué punto ficticio, de la existencia de poderes ocultos, focalizados sobre todo en Castilla,
EduardoPinzolas 16/09/2015 - 01:11h
(2)que no tienen otra meta que esa “desaparición de Cataluña” y que conspiran y trabajan incesantemente desde hace siglos para alcanzarla. Aparte de lo absurdo en sí mismo de la creencia, se da el caso de que jamás son capaces de identificar con nombres y apellidos a esos poderes y aportar públicamente pruebas de su existencia y su labor destructora de la catalanidad, pero parecen influir sobre gobiernos, ejército, iglesia, justicia, poderes empresariales, medios de comunicación, etc., etc. El propio Pujol es muy poco explícito cuando identifica esa “mano negra” omnipotente con “gente muy responsable de Madrid” (supongo que con “responsable” querrá decir “poderosa”). Otro absurdo es que esa creencia es inmune a la realidad: nadie mínimamente neutral y objetivo es capaz de ver esos continuos ataques a la lengua y a la identidad catalana, y esos retrocesos de las mismas tan evidentes para ellos.
EduardoPinzolas 16/09/2015 - 01:11h
En definitiva, son como esos malos policías que, en base a ciertos indicios o pruebas circinstanciales, construyen una historia plagada de presunciones, supuestos y juicios de intenciones y la dan por absolutamente cierta e irrefutable.
EduardoPinzolas 16/09/2015 - 01:11h
Y, por supuesto, y con esto acabo, el fracaso de esas formidables fuerzas tectónicas obsesionadas en borrar del mapa lenguas, culturas y diferencias, implica necesariamente la existencia frente a sus perversos fines de pueblos sin fisuras, numantinos, heroicamente resistentes, tales como el pueblo alemán frente al judaísmo internacional, el bolchevismo y las decadentes democracias occidentales o como el pueblo catalán frente a un Estado perpetuamente hostil.
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