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Camino al 27s

Hay miedo en Cataluña

Carles Enric
5 min

Deberíamos preguntarnos si, con la 'presión independentista', cierta parte de la población en Cataluña tiene miedo. Vamos a escribir las cosas con meridiana claridad: miedo a expresarse; miedo a ser marcada; miedo a hablar de ciertos temas en ciertos ambientes. Empecé a escribir mi columna hace más de un mes. En este período no sólo familiares o amigos sino incluso ex parejas me han pedido que deje de hacerlo. No temen por lo que escriba sino por algunos que leen lo que escribo. Esa es la Cataluña actual.

Algunos pensamos que el Govern de Artur Mas no sólo ha dividido al país sino, peor aún, ha atemorizado a una parte de los ciudadanos

Estamos en una Cataluña donde se quiere el silencio. Donde cualquier opinión divergente, es decir, juntar unas letras, son insultadas o vilipendiadas por el simple hecho de no ser compartidas. Y, como hemos escrito en innumerables ocasiones, las opiniones divergentes son las que enriquecen un país. Ahora es tiempo de discursos únicos. Consignas, fe y dogma. No vale salirse de la línea. Algo propio de otros tiempos. Algunos pensamos que el Govern de Artur Mas no sólo ha dividido al país sino, peor aún, ha atemorizado a una parte de los ciudadanos. Aunque sea incómodo decirlo es así. Y, si una parte de la sociedad catalana tiene miedo a hablar en publico, es porque el procés se ha hecho mal, muy mal.

Y esto es más crudo aún en localidades pequeñas. Imaginen un pueblo cualquiera de Cataluña. Uno de esos con la bandera estelada en su rotonda de entrada. Más banderas en los balcones o hasta en el propio ayuntamiento. ¿Alguien cree que, si se 'invita' a alguien a ir a la Via Lliure, se negará? ¿Alguien cree que, si unos miembros, lista en mano, de la ANC visitan su tienda para colocar alguna publicidad, se negarán? ¿Alguien cree que un ciudadano opinará algo que se salga de la matriz creada? No duden de que la vida pública se ha prostituido en Cataluña de una forma infernal en favor de unos. Pocos o muchos, sólo de unos.

Una derrota del procés no sólo deberíamos interpretarla como una derrota del independentismo, como algunos creen, sino también como un reconocimiento del miedo real en Cataluña

Ahora nadie quiere ser marcado. Muchos prefieren callar. Algunos tenemos la libertad de opinar lo que nos dé la absoluta gana sin más miedos que ser fieles a nuestras reflexiones. Pero somos unos afortunados. Y no todos podemos disponer de esa opción. Pero, por suerte, esa dimensión pública se transformará en privada el próximo día 27. Allí, por primera vez en 4 años de procés, no hablará la calle sino los votos. Algunos pedíamos estas elecciones autonómicas hace años. Otros las han retrasado para seguir chupando dinero público. Una derrota del procés no sólo deberíamos interpretarla como una derrota del independentismo, como algunos creen, sino también como un reconocimiento del miedo real en Cataluña.

Y no nos engañemos, que un gobierno --el de Artur Mas o cualquier otro-- haya fomentado el miedo en una parte de sus ciudadanos no tiene cabida en Europa. Algunos maltratan la palabra miedo por decir que estaremos fuera de la Unión Europea o por indicar que la economía catalana se hundirá. Señores, eso no es miedo, eso es una realidad. Miedo es simplemente que mucha gente vaya a actos por el qué dirán o, peor aún, que mucha gente no pueda decir en público lo que dice en privado. El miedo es la peor política de un gobierno. Artur Mas no es un mal político por liderar un procés. Artur Mas sí es un mal político, el peor de la historia catalana, simplemente por instaurar el miedo en Cataluña.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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Ramonsalvat 15/09/2015 - 19:21h
Sinceramente, no me atrevo a afirmar que en algunos pueblos de la Catalunya Catalana profunda, no pase lo que en el artículo se narra. Pero, en mi criterio, y por fortuna, somos muchos los que aún nos atrevemos a decir lo que pensamos, lo escribimos, y lo firmamos. Y tengo la impresión que cada somos mas, y mejores, los hastiados con el "pruses" de las narices.
ViejoCaminante 15/09/2015 - 19:21h
Lo que expones Xavier es un hecho y los hechos no son discutibles. Se calla en familia, se calla entre amigos, en el bar del barrio, el de toda la vida, en la calle, en el trabajo etc. En muchas ocasiones se ha acabado por no hablar ni de futbol al final ya no se habla de nada. El silencio ha invadido y ocupado todos y cada uno de los rincones de nuestra querida Cataluña. El silencio ocupa el espacio del aire, se respira, se palpa. La tristeza, la soledad han venido a ocupar ese espacio. Que es mi experiencia, algo muy particular mío, hace tiempo dejé de considerarme un bicho raro. Respecto a que el 27 S se hablará sin coacciones no es el todo cierta. En los pueblos, en los que se conoce todo dios, los nacionalistas, esa parte de convecinos tuyos con los que también te tomas una cerveza, te los encuentras por la calle, les vas a pedir sal si te has quedado sin ella, estarán en los colegios electorales pendientes de que papeleta coge uno y que papeleta coge el otro. Eso se llama intimidación.
xanafont 15/09/2015 - 19:21h
No sé si la palabra miedo es la más adecuada, lo que está claro es que hay silencio, sino estás a favor de la independencia no puedes expresar ninguna idea, rápidamente se te cuestiona o insulta, en todos los ámbitos de la sociedad catalana está ocurriendo, siendo más acusado en pueblos y ciudades pequeñas.Nadie puede negarlo.
Marino 15/09/2015 - 19:21h
Desgraciadamente el miedo llega hasta el voto en ciertos contextos. Para saber si hay miedo o no en una sociedad solo hay que mirar a ver qué ideología tienen los que hablan alto, y preguntarse por qué los demás esconden su opinión o se limitan a asentir. Otro modo de hacerlo es comprobar si opinar de una determinada manera es ventajoso respecto a recibir prebendas de los que detentan el poder. Porque casi nadie es tan "valiente" como para salir perjudicado en el mejor de los casos, o insultado, cuando no agredido, en el peor.
Marino 15/09/2015 - 19:21h
Una pregunta. ¿Hay que ser igual de valiente y se corre el mismo riesgo de ser insultado si va uno solo por la calle con una estelada que si va con la bandera de España? El miedo habla por sí solo.
telamarinera 15/09/2015 - 19:21h
En mayor o menor medida ocurre como lo explica. La burguesia, promotora del independentismo, y la burguesia silente, callada van a correr cuando el nou govern sea ERC, la CUP, y el conglomerado Franco Ravell dicten normas chavistas. Creo lo pasaremos divertido. Y gracias al google, no habrá que ir a la hemerotecas.
m.a. 15/09/2015 - 19:21h
Un principio básico en las democracias es el del voto secreto. Y eso se hace imposible cuando una masa enfervorizada, me atrevería a decir fanatizada, está permanentemente haciendo una exhibición impúdica de sus signos identitarios. Si en Barcelona so pena que uno tenga la desgracia de residir en una comunidad de vecinos en la que una familia nazio haya colonizado varios pisos y tenga colgados en sus balcones tropecientos trapos estrellados no se percibe tanto, en el conjunto de C y a medida en que las poblaciones son más pequeñas la situación es más opresiva para los no infectados del virus identitario, hasta convertirse en insoportable. Conmigo o contra mí, y esta es mi bandera, te apuntas o quedas excluido, pero excluido de todo y, ojo, vete con cuidado. Ese es el mensaje y esa la situación.
m.a. 15/09/2015 - 19:21h
...o te cuelgas un trapo estrellado al cuello a modo capa súpertonto ¡Qué vergüenza! que posteriormente exhibirás en tu balcón, o es que eres de los otros con lo que tu voto "secreto" habrá dejado de serlo. Lo que separa el nacionalismo y el fascismo no es más que una fina membrana osmótica.
Antonio 15/09/2015 - 19:21h
Es difícil que se reconozca el miedo. Uno puede reconocer que es un despistado, pero no que es muy tonto. El mismo mecanismo explica que neguemos el miedo. Pero el miedo no es de hoy, el miedo viene de lejos, de muy lejos. Pero entonces muchos que ahora gritan, entonces colaboraban. En este infierno cada uno elige la hora de la descompresión. Pero esa hora siempre ha sido tarde, el mal lo sembró Pujol desde 1980.
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