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Hacia el movimiento nacional

6 min

Según todos los indicios, esta noche [o sea, la noche del día en que escribo, ayer martes para el lector] Artur Mas va a proponer, ante una selecta representación del catalanismo, un plan cuyo eje es la superación del tradicional sistema de partidos mediante su conversión en una suerte de movimiento nacional encabezado por el propio presidente de la Generalidad. Como es natural, esa propuesta tendría carácter transitorio, sólo hasta que el movimiento en cuestión alcance el paraíso de la independencia, y debería encarnarse en una lista unitaria —una «lista de país», como les gusta llamarla a los herederos del padre creador— con vistas a unas próximas y anticipadas elecciones autonómicas. O así se anunciaría, como mínimo.

La fantochada consultiva ha modificado el panorama. Mas ha salido de ella como claro vencedor, no sólo ante el Gobierno central, también en lo tocante al equilibrio de fuerzas en la propia Comunidad Autónoma

Si esos indicios terminan concretándose, Mas estará en camino de salirse con la suya. (Y digo que estará en camino, porque el éxito de su propuesta, sobra añadirlo, depende en parte, pero sólo en parte, de la respuesta de las demás fuerzas políticas.) La operación es, sin duda, habilidosa. Tan habilidosa como inevitable, al menos desde la perspectiva de Artur Mas y de quienes, dentro de su partido, le siguen con los ojos cerrados. Desde los últimos comicios regionales, los de noviembre de 2012, las encuestas han venido mostrando una tendencia a la baja de CiU y, a un tiempo, un crecimiento sostenido de ERC. Meses antes del 9N, y tal como revelaron los resultados de las europeas, el partido republicano había tomado la cabeza y no parecía que fuera ya a soltarla. Pero la fantochada consultiva ha modificado el panorama. Mas ha salido de ella como claro vencedor, no sólo ante el Gobierno central, también en lo tocante al equilibrio de fuerzas en la propia Comunidad Autónoma. Así lo confirman los últimos sondeos, en los que CIU vuelve a sacar ventaja, aunque mínima, con respecto a ERC. Y todo indica que no ha sido el peso de las siglas, ni la memoria del presidente fundador, ni la ayuda del incombustible Duran y su socialcristianismo lo que ha devuelto a CIU a esa primera posición, sino la figura de su actual presidente y presidente asimismo de la Generalitat.

Por lo demás, el independentismo, a pesar del cebamiento intensivo a que ha sido sometido por los medios de comunicación y la administración educativa, apenas ha crecido en dos años. Pero si al principio el líder futuro de la causa soberanista parecía que iba a ser el republicano Junqueras, ahora los vientos vuelven a soplar a favor de Mas. Con una diferencia sustancial respecto a dos años atrás: ahora Mas ya no encabeza un partido constituido, o una federación de partidos; encabeza un movimiento. La osmosis con la ANC y Òmnium, y en particular con sus dirigentes, ha dado sus frutos. Decididamente, en Cataluña no hay como aunar «sentiments i centimets».

El independentismo, a pesar del cebamiento intensivo a que ha sido sometido por los medios de comunicación y la administración educativa, apenas ha crecido en dos años

Ante ese paisaje político, está por ver qué harán los republicanos. La estrategia de Mas no ofrece ya muchas dudas: olvidarse de CiU —lo que también es una forma de olvidarse de su propio mentor y sus pecados y de quitarse de encima a su socio—, crear un nuevo partido o movimiento a su imagen y semejanza y, sobre todo, no dejar de pedalear, como si de un ciclista se tratara. ERC, en cambio, se halla descolocada. Su ensanchamiento a costa de los socialistas nacionalmente agradecidos no parece que vaya a bastarles para alcanzar la anhelada centralidad del catalanismo y la consiguiente mayoría. Por si ello no fuera suficiente, el radicalismo de la CUP y quién sabe si de Podemos les está laminando parte del voto. Aun así, el problema que tienen planteado es cómo hacer frente a un movimiento que, por otro lado, no deja de ser el suyo aunque encabezado por otro. Mal asunto, ciertamente.

Y si está por ver qué harán los republicanos, tampoco se antoja muy nítida la respuesta de la verdadera oposición. No parece que aquí pueda hablarse de frentes, sino en todo caso de colaboración entre Ciudadanos y PP —porque lo del PSC, qué le vamos a hacer, es ya puro desecho, cuando no algo peor—. En ellos va a descansar, en el futuro, la esperanza y la dignidad de cientos de miles de catalanes y de millones de españoles. Porque lo que ocurra en adelante en Cataluña —y ustedes perdonen la insistencia— a todos importa.

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¿Quién es... Xavier Pericay?
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Escritor y filólogo. Ha impartido clases en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad Ramon Llull. Está considerado uno de los mejores especialistas en la vida y la obra de Josep Pla. Trabajó en el Diari de Barcelona y colabora en Abc.
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Ramonsalvat 25/08/2015 - 11:21h
Pues si, el numerito del gran guía Mas de ayer y su "propuesta política" podemos y debemos definirlo con un nuevo Movimiento Nacional de corte puramente facistoide para la creación en
Ramonsalvat 25/08/2015 - 11:21h
Nada menos que DIECIOCHO MESES (que cruz¡¡¡) de la una grande y libre nueva patria catalana. Después un tal RS se queja de que siempre salimos con comparaciones, pero es que nos lo ponen tan fácil......
m.a. 25/08/2015 - 11:21h
Este fascistoide conglomerado de siglas me retrotrae a los "gloriosos" tiempos de la Dictadura de Franco en que se estudiaba FEN, Formación de Espíritu Nacional. Mediante diagramas se nos intentaba hacer entender lo que significaba "El Movimiento" y la relación entre las diversas Organizaciones que formaban el montaje fascista. FET, JONS, Carlistas, Sección femenina, Sindicatos, Tercios familiares y Empresariales, Ejército...y por encima de todos, el,Caudillo. Hoy Cataluña apesta a lo mismo, FASCISMO.
Dalmau 25/08/2015 - 11:21h
Coincido con Xavier en casi todo lo que dice en este articulo. A m.a. decirle y con el al resto de lectores, que con Franco el montaje "fascista" era todos los que dice, en sus versiones catalanas ( Catalanes falangistas, Carlistas catalanes, Sección Femenina catalana (la tía de Lluis Llach responsable provincial en Tarragona), militares catalanes, etc. que son los padres y antecesores de los que hoy son separatistas. Lo del Movimiento Nacional les viene de "mena" y lo de totalitarios también. Cataluña es muy diversa desde siempre. A cada uno lo suyo.
rmunozclaver 25/08/2015 - 11:21h
A mi, lo que me preocupa de todo esto es que lo que propone el Sr. Mas, y la lista de país otra vez, es marear la perdiz del desgobierno durante por lo menos otros do años, para iniciar un proceso de confrontación con el resto de España que no puede acabar bien. En suma, esto podría significar que en Cataluña no se haga nada más durante la siguiente decada. Imagínense, el empobrecimiento de la región, el hartazgo de la gente (al menos de los no favorables al proces), de los inversores extranjeros y nacionales, la podredumbre que genera un escenario de unos contra otros....y todo ¿para que? España sin Cataluña no se entiende, y viceversa.
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