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Fui y me fui

11.12.2013
Miquel Escudero
5 min

Hacía semanas que había decidido asistir a la manifestación de apoyo a la Constitución, organizada para el 6 de diciembre en Barcelona. No soy aficionado a concurrir a esta clase de actos por las calles, pero ahora deseaba y sentía necesidad de expresar de este modo mi firme convicción y salí de casa para sumarme a la fiesta convocada por Som Catalunya. Somos España. Un día espléndido y hermoso para pasear y mostrar mi adhesión a las reglas de juego que nos dimos, que permiten la convivencia y protegen las libertades.

No soy nada aficionado a la exhibición de banderas, diré que en verdad me repele cuanto más profusa es. Entiendo, querido lector, que a usted le pueda gustar -solo faltaría-, pero a mí me fatiga y me revienta, sean las enseñas que sean. Más aún cuando están fuera de lugar. Pienso, por ejemplo, en las manifestaciones de CCOO de Cataluña siempre acompañadas por centenares de senyeres con sus siglas. ¿Por qué suplantan las banderas rojas? En cambio, los antaño poderosos anarco-sindicalistas siguen fieles a sus banderas rojinegras. También por eso les guardo simpatía.

Cuando ya estaba repitiéndome qué hago yo aquí, una buena señora me ofreció lotería del PP. Me resultó irritante esa relación de dinero, suerte y ese partido

Pues bien, poco antes de las doce del mediodía llegué a la Plaza de Urquinaona y divisé un mar de banderas españolas y catalanas; ninguna republicana, que también es española. Seguí avanzando en la esperanza de que hubiera un sector considerable de manifestantes que fueran como yo, esto es, sin banderas. Pero todos los congregados parecían abanderados: si no llevaban la tela sobre los hombros, la llevaban en la mano. Mi desazón se disparó cuando vi por doquier montones de banderolas azules del PP, así como una bandera bicolor con un toro. ¿Dónde estoy?, pensé. Sentí consuelo al ver al lado a un joven con el corazón de C's, quienes en sus actos no llevan otro color que su distintivo naranja. Le pregunté por dónde andaban los Ciudadanos, me dijo que todos andaban mezclados con todos. Gracias, le dije. Deploré que fueran juntos y revueltos. A todo esto, entre los gritos que proliferaban -propios de la Españeta, de la que algún día, si es posible, les hablaré-, no oí en los minutos que estuve un solo "¡Viva la Constitución!". Cuando ya estaba repitiéndome qué hago yo aquí, una buena señora me ofreció lotería del PP. Me resultó irritante esa relación de dinero, suerte y ese partido, me contuve para no ser grosero. Imagino que los hombres de Cospedal y Sánchez-Camacho no han estado ausentes de esta puesta en escena azulada, sino todo lo contrario.

¿Qué hubiera deseado yo? Había salido de casa con la clara idea de participar en el acto, sin pasiones bajas, ciertamente, pero tampoco altas. ¿En qué condiciones me hubiera integrado a la manifestación que estaba a punto de arrancar? Ya lo he dicho: junto a proclamas no patrioteras que escoltaran a la principal que reclamaba estar juntos por un futuro democrático y plural; y en un espacio que no encontré, siempre el más numeroso socialmente, donde brillaran por su ausencia las insignias del PP y donde no hubiera alarde de banderas. Un espacio donde expresar con comodidad mi catalanidad y mi españolidad particular, junto a la de miles de personas siempre plurales e irreductibles. Y donde acaso hubiera conocido al agudo lector leído "Juan Pérez" o a cualquiera de los atentos comentaristas de este diario.

La dulce compañía con la que iba también era partidaria de dejarlo estar, y aún no habíamos comenzado. Una lástima, pero había que cambiar de plan. Así que nos movimos, apretamos el paso y nos escapamos hacia delante, Vía Layetana abajo. Llegamos a tiempo de subir a una golondrina que estaba a punto de zarpar en nuestro puerto; un relajante paseo marítimo de 40 minutos. En el almuerzo posterior brindamos sonrientes y animosos con vino tinto, por la Constitución de todos.

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¿Quién es... Miquel Escudero?
Miquel Escudero

Profesor de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Cataluña. Colaborador de 'Revista de Occidente', 'Cultura/s', 'Artes&Letras' y 'El Correo Español-El Pueblo Vasco'.

Comentar
mimartin 25/08/2015 - 11:33h
El acto, en efecto, fue pacífico y democrático.No se vieron banderas con el escudo de tiempos de Franco. Se vieron como siempre muchas "senyeras" junto a las españolas, sino de la integración y entendiemiento no excluyente de los asistentes, a diferencia de las concentraciones secesionistas. Esto no lo dice el Señor Escudero. ¿Qué pasa, que los republicanos no acuden a estas manifestaciones? Es cosa de ellos. ¿Qué pasa, que el PSC y el PSOE todavía dejan abandonada España a la derecha y no se apuntan nunca a un acto en favor de España? Es cosa de ellos. Siguen anclados en el franquismo.¿Piensa el señor Escudero que los demás no vamos a ir porque no nos dan el caramelito de nuestro partido o bandería? Ahí se defendía festivamente simplemente España, lo demás son las banderías y las partidas de siempre.
m.a. 25/08/2015 - 11:33h
Banderas ni la pirata, pero si nos ponemos en plan exquisito frente a una gentuza que se ha apoderado del espacio público, trozos de tela cuatribarradas con estrella colgando de balcones desde hace ya más de un año, estamos listos.
Pepitox 25/08/2015 - 11:33h
Por eso yo nunca voy a manifestaciones: uno no puede esperar que todos sean como uno mismo. En una manifestación siempre habrá gente dispar e intereses diversos.
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:33h
Gràcies, Miquel, pels teus desitjos, que m'honoren, tot i que potser la trobada amb mi, que sóc més ensopit que un brou d'hospital, t'hagués fet reflexionar sobre la sorprenent distància entre el subjecte i l'objecte (les seves paraules), i com, sovint, la unió entre tots dos sembla inversemblant. El que ens va igualar, però, va ser la mateixa incomoditat. Fidel, però, a l'esperit d'observació que anima el meu blog, jo sí que vaig resistir fins a l'antiga Plaça de la Constitució i després, vaig tornar cap a casa a complir amb les meves obligacions de cuiner familiar. Moreno va dir un dia que ens reuniria als "paganos" per donar-nos la benvinguda al diari. A veure si aleshores ens veiem.
quin melic mes bonic tenim 25/08/2015 - 11:33h
Coincido en parte con usted, no todos los presentes en la manifestación me hacían sentir cómodo. También eché de menos el grupo "naranja". Pero me quedé. Tampoco soy muy aficionado a las banderas, me compré las primeras (catalana y española) para el 12 de octubre. El "tempo" no lo marcamos los constitucionalistas, lo marcan los nacionalistas, y desgraciadamente ellos utilizan profusamente banderas si no sacamos la bandera española (para mi representa la Constitución), no existen, los nacionalistas dirán que el 100% opina como ellos. A estas alturas de la fractura social, lo que no me gustó de la manifestación es algo ridículo comparado con la fractura social que se está creando en Cataluña y con "la atracción del abismo" hacia la secesión que algunos ven como la panacea. Seguiré asistiendo a cualquier acto constitucionalista mientras sea pacífico y democrático. Gracias por su posición valiente en el mundo universitario donde no debe ser fácil.
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