Camino al 27s

Forcadell, la dos de la lista, pero no la lista...

Carles Enric
4 min

Admito haber leído la mayoría de tuits escritos al dictado por Carme Forcadell desde hace meses. Y reconozco que hoy mi columna dará poco de sí. Con el personaje no hay para mucho. Ya saben Carme, la de la lista de “Junts pel sí”, callada como nunca estos días bajo la manta del cuatro y cinco de su candidatura, Mr. Mas and Mr. Junqueras.

Les hablo de aquella mujer que en abril de este 2015 comentó: “No tengo previsto hacer política”. Unos meses después entendió, supongo, que realmente nunca ha dejado de hacerla. Desde sus tiempos de concejala de ERC en Sabadell (algo que olvidó cuando decía que no era política) se subió al carro del dinero público. En fin, ya sabemos que a veces hay gente que no tiene otro oficio.

Es de suponer que leyendo sus tuits algún asesor presidencial habrá confirmado que lo mejor es orillarla al máximo. No por tener un perfecto desconocimiento de la geografía del mundo. Cito un tuit de hace unas semanas: “En el mundo hay más de 200 países”. Supongo que confunde los Juegos Olímpicos con un país independiente, que no llegan a 200 a día de hoy. En todo caso, lo soluciona recomendándonos viajar. A esta gente le encanta dar órdenes y recomendaciones. En fin, con el flamante pasaporte catalán tocará hacer muchos visados si seguimos sus consejos.

No es lo mismo estar en la ANC, donde votan menos de 5.000 personas, que en unas elecciones donde votaremos casi 5,5 millones

Está claro que la geografía, ya no decimos la historia, nunca ha sido el fuerte de esta mujer. Analizarla desde esa perspectiva sólo podría ofrecernos un chascarrillo de diversión sinceramente muy monótono. Como dice la cita “on no hi ha no raja”. Vamos, por ello, a temas más conceptuales. De esos, sorprende un tuit de los últimos días, que pasó bastante desapercibido: “No permitamos que los que impidieron un referéndum nos digan cuántos escaños o cuántos votos necesitamos para ganar”.

Leído así queda muy feo. Según ella, “para ganar” (entre líneas, para ser independientes) da igual los votos o los escaños. Es decir “querrán ganar” saquen lo que saquen. Un poco fascista el tono, cero democrático. Vamos, una visión del tipo hacerse trampas al solitario, o jugar a una mano mientras con la otra ves a saber qué haces. Entiendo que la chica no controle las formas. Obviamente no es lo mismo estar en la ANC, donde votan menos de 5.000 personas, que en unas elecciones donde vamos a votar cerca de 5,5 millones. Pero de ahí a que se llene la boca con frases grandilocuentes hay una gran diferencia.

Supongo que se lo dirán sus asesores (que le hacen falta): Carme debe recordar que para ganar estas elecciones el voto independentista debe alejarse del radicalismo tipo Forcadell y Casals, ciertamente más propio de los años 30. Verán como curiosamente la número 2 y la número 3 irán cerrando la boca dejando paso a los números 4 y 5. El cabeza de lista, el 1, como sabemos va a su rollo. Todo eso no será fruto de la casualidad, sino simplemente de la lógica electoral. El equipo de la lista sabe que sus votantes son fieles, pero que endureciendo el mensaje no sumarán. El trabajo sucio de Forcadell y Casals ya está hecho. Ahora les tocará volver a poner la mano simplemente para cobrar. Creo que es una vida bien triste. En fin, quizás a la señora le den una embajada. Así finalmente podrá viajar un poco y entender el mundo. 

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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tocawebs 25/08/2015 - 11:09h
Enric, que grande eres. Te has convertido en mi ídolo. Un día de estos tienes que hablar de Isidro Fainé, el de La Caixa.
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