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ERC da un margen -por obligación-

16.12.2014
Toni Bolaño
4 min

El guión se cumple. Ni ruptura, ni acuerdo. Las espadas siguen en alto. Mientras siguen las negociaciones para alcanzar el consenso para convocar las elecciones adelantadas, Mas y Junqueras se dan un respiro en los presupuestos de la Generalidad. Los grandes números no sirven para nada, excepto para una cosa: evitar la ruptura entre las dos formaciones soberanistas y seguir alimentando la posibilidad de un acuerdo secesionista.

Junqueras ha estado presionado sobremanera en los últimos días. Su reunión con Mas en el Palau no fue para tirar cohetes pero ni uno ni otro cerraron la puerta. Por eso, Junqueras no presentará una enmienda a la totalidad de los presupuestos y todo hace prever que, con su voto, evitará que prospere cualquier enmienda presentada por el resto de los grupos.

Junqueras se niega a aceptar esa suerte de vacaciones pagadas a los partidos políticos durante 18 meses que le ofrece el presidente de la Generalidad

La Assemblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y también desde el interior de su partido, el líder republicano ha tenido que oír cómo le pedían, e incluso exigían, que se aviniera a los pactos que le ofrece Mas. Sin embargo, Junqueras se niega a aceptar esa suerte de vacaciones pagadas a los partidos políticos durante 18 meses que le ofrece el presidente de la Generalidad. Se niega porque no quiere ceder el testigo de la hegemonía nacionalista que parece haberle birlado Mas en los últimos días. Con un fuerte síndrome Estocolmo, tampoco quiere ser acusado de ser el culpable de romper la unidad soberanista. Mientras duran las conversaciones calificadas de discretas, Junqueras se aviene a negociar enmiendas en los presupuestos. Son enmiendas de cara a la galería pero, sobre todo, son un mensaje claro a los votantes soberanistas de que "por ERC no será".

El vodevil, por tanto, continúa. Las farmacias no cobran, el tercer sector está en vilo, y las guarderías no reciben subvenciones. También queda por resolver en los grandes números el fiasco de la adjudicación de la ATLL a Acciona. Después de dos años de pleitos, el Gobierno autonómico ha tenido que aceptar el veredicto de su propia agencia de control y del Tribunal Supremo. En los grandes números habrá que cuantificar el desaguisado que sube al 1% del PIB. Se deberán pagar los 300 millones abonados por Acciona, asumir las posibles indemnizaciones y el retorno de las inversiones realizadas en este tiempo. Y también, alguien deberá explicar por qué se adjudicó a Acciona la principal privatización de la Generalidad y con tantos fallos. No quiero pensar que la retirada por parte de José Manuel Entrecanales de una resolución contraria a la independencia en el Instituto de la Empresa Familiar, un mes antes de la adjudicación, tenga algo que ver en la adjudicación del Gobierno autonómico. Mas-Colell y Santi Vila deberían dar explicaciones, cuando no, asumir sus propias responsabilidades.

ERC ha dado esta semana un margen. Solo queda por saber el sentido de su voto en el pleno ante las enmiendas a la totalidad del resto de los grupos. No se sorprendan si con su voto siguen evitando que caiga el castillo de naipes del Gobierno autonómico. Sobre todo, lo mantendrán para no ser acusados de que los funcionarios no puedan cobrar su paga doble. Ese es el chantaje de Mas para presionar a los republicanos para que acepten los presupuestos y acepten retirarse a sus cuarteles de invierno y le invistan de caudillo del movimiento nacional catalán.

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¿Quién es... Toni Bolaño?
Toni Bolaño

Periodista. Miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Ex director de Comunicación de la Presidencia de la Generalitat y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Tertuliano en Cadena Ser, Antena 3 y La Sexta.

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