Menú Buscar

El rector de la Universidad de Lleida, premiado por desmontar los falsos mitos del nacionalismo catalán

Roberto Fernández Díaz recibe el Premio Nacional de Historia de España por su "revisión" rigurosa del siglo XVIII "frente a la instrumentalización pública y política de los hechos históricos"

30.10.2015 00:00 h.
7 min
El historiador y rector de la Universidad de Lleida, Roberto Fernández Díaz, Premio Nacional de Historia de España 2015

El catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Lleida (UdL) y rector de esta institución, Roberto Fernández Díaz, ha sido galardonado este jueves con el Premio Nacional de Historia de España por su obra ‘Cataluña y el absolutismo borbónico’, editado por Crítica.

El jurado ha elegido esta obra “por su excelente revisión en torno a un importante debate historiográfico y por la aplicación rigurosa de la metodología crítica y profesional frente a la instrumentalización pública y política de los hechos históricos”.

Especializado en la Cataluña del siglo XVIII

Fernández (Hospitalet de Llobregat, 1954), que ocupa la cátedra en la UdL desde 1992, es doctor en Historia Moderna por la Universidad de Barcelona (UB) con una tesis sobre la formación de la burguesía catalana en el siglo XVIII, y desde entonces se ha dedicado a investigar sobre la Cataluña y la España de ese siglo, tema sobre el que ha publicado numerosos artículos científicos y diversos libros.

Entre ellos cabe destacar 'La España del siglo XVIII'; 'Manual de Historia de España: siglo XVIII' y 'Carlos III'. Asimismo, ha editado 'España en el siglo XVIII: homenaje a Pierre Vilar' (1985) e 'Historia social y ciencias sociales' (2001), y ha dirigido la 'Historia de los Borbones' (11 volúmenes), y codirigido 'Historia social y Literatura: familia y clases sociales en España' (siglos XVII-XIX) (cuatro volúmenes) y 'La Historia de Lleida' (nueve volúmenes).

Victimismo nacionalista

En el ensayo premiado, Fernández critica la “visión victimista en gran medida basada en el agravio y que valida la idea permanente de conflicto entre Cataluña y el Estado español, situando la carga de la culpa en un ente coloquialmente llamado Madrid”.

El historiador hace una defensa del método científico para tratar la historia frente a la interpretación romántica que ha difundido el nacionalismo.

Contaminación ideológica

En este sentido, Fernández analiza “cómo la historiografía catalana ha tratado el siglo XVIII y cómo esa lectura pone la historia al servicio de la política”.

Y denuncia que “la inmensa mayoría de los historiadores catalanes se dejaron influir por es ideología y se olvidaron de los matices”.

Cataluña se benefició de los Borbones

El rector de la UdL explica que “la Cataluña del XVIII perdió su régimen político tradicional en la Guerra de Sucesión, pero al mismo tiempo fue un siglo extraordinariamente bueno para ella”, entre otras cosas, porque “las clases dirigentes de esa sociedad dialogaron con el reformismo borbónico, que era absolutista, pero también reformista”, lo que permitió “un gran desarrollo económico, social y político”.

E insiste en que el sistema político tradicional que Cataluña mantenía desde la época medieval, aunque “permitía una mayor participación de las diversas clases sociales en el gobierno de la cosa pública”, “no suponía que no estuviera controlado por unas oligarquías que también utilizaban las instituciones para sus intereses económicos y sociales”.

"El Tricentenario no ha aportado nada"

Fernández carga especialmente contra la utilización propagandística del trescientos aniversario de 1714 realizada por la Generalitat: “El Tricentenario no ha aportado nada nuevo a la ciencia histórica respecto a la Cataluña del XVII. Ha sido un ejercicio de política llevado por periodistas, que yo no juzgo, pero desde el punto de vista de un historiador el Tricentenario no ha aportado nada”.

Señala que “en 1714 no todos los catalanes eran partidarios del archiduque, el Borbón también los tenía”. Y subraya que “no era una guerra de España contra Cataluña, sino una guerra internacional que empezaron y acabaron los ingleses por la hegemonía del comercio esclavista”.

Adoctrinamiento nacionalista

El flamante Premio Nacional de Historia de España advierte de que “el historiador no puede ser un elemento de adoctrinamiento de nadie, el historiador no juzga el pasado, se encarga de reflexionar para entender el pasado a partir de los hechos”.

Y alerta de que en Cataluña “se ha adoctrinado, pero como se hizo en otros sitios”, como por ejemplo “en las escuelas durante el franquismo se adoctrinó extraordinariamente”.

Un libro "oportuno", no "oportunista"

Tras conocer la noticia de que había resultado premiado, Fernández ha explicado que empezó a escribir el libro hace siete años, cuando "la coyuntura política era muy distinta a la de ahora". Por lo tanto no tiene nada de oportunista, aunque me gustaría pensar que puede ser un libro oportuno porque las sociedades y los países deben levantar su futuro sobre un conocimiento objetivo del pasado, sobre un conocimiento desapasionado, ecuánime", ha añadido.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, ha señalado que la obra de Fernádez "desbarata" los "falsos tópicos" de los independentistas.

Un jurado compuesto por expertos

El galardón --que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte-- tiene por objeto "reconocer y estimular la importante labor de estudio e investigación histórica que viene realizándose en los temas relacionados con la historia de nuestro país", y está dotado con 20.000 euros.

El jurado estaba presidido por Mónica Fernández, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Y tenía como vocales a Serafín Fanjul, propuesto por la Real Academia de la Historia; Antonio Bonet, por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Araceli Mangas, por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; José Manuel Tejerizo, por la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación; Inmaculada Arias, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Jesús Picatoste, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Francisco Villacorta, por el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); Carlos Forcadell, por la Asociación de Historia Contemporánea (AHC) de la Universidad Autónoma de Madrid; Ricardo Martín, por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC); Ángela Muñoz, por el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid; Isabel Pérez de Tudela, por el ministro de Educación, Cultura y Deporte; y la galardonada en 2014, Carmen Sanz Ayán.

Comentar
Antoni Ferret 01/11/2015 - 11:21h
Anem a pams: 1) És cert (i molt important) que Catalunya va perdre el seu règim polític (i la seva llengua com a oficial, que això és molt important i no ho diu). Això l'historiador ho diu com una cosa secundària. / 2) Sí, naturalment que les oligarquies (nobiliària, clerical i burgesa) s'aprofitaven de les institucions, com ara mateix passa. / 3) És cert que no tots els catalans eren austriacistes. De fet l'inici va ser una iniciativa d'una part de la noblesa. I dels anglesos, evidentment. Però aquest pecat original no justifica de cap manera acceptar el resultat, al contrari. / 4) És cert que es van fer reformes que van millorar l'activitat econòmica, però ni això és el tot, ni això nega la desgràcia política i lingüística.
Marino 01/11/2015 - 11:21h
Señor Ferret el que busca agravios los encuentra. El historiador ya ha dejado claro que su función es presentar el pasado y reflexionar sobre él. Si lo que queremos es que en el siglo XVIII la lengua catalana hubiera sido oficial tenemos que descontextualizar el hecho de lo que ocurría en todos los estados del mundo y que se consideraba moderno por útil: La lengua común en toda la administración. Lo hicieron todas las antiguas colonias americanas cuando se independizaron de España ¿O es que en ellas se hicieron oficiales las lenguas indígenas habladas mayoritariamente en muchos territorios? Cuando los irlandeses se independizan del Imperio Británico ¿hicieron oficial el gaélico en toda Irlanda? Y eso que se independizaron en el siglo XX. ¿Sabe para que sirve tergiversar la historia actualmente? Para someter a otros. Eso sí en nombre de democracias, libertades y reparaciones históricas.Por cierto, además, insultando a mas no poder al pobre que "no se ha integrado" ¿No ha claudicado?
RS 01/11/2015 - 11:21h
Los unionistas suelen premiarse entre sí para intentar dar legitimidad a sus teorías interesadas, tratar de impresionar al fulano, y convencer a aquellos que no son incautos de sus tonterías. Pero por muchos premios de pacotilla que se otorguen, el independentismo no recula, llegando a un récord histórico de 48 % de la población.
LARRA 01/11/2015 - 11:21h
Ostras esto no sale en TV 3
Marino 01/11/2015 - 11:21h
RS los independentistas con el 48% de los votos en unas autonómicas ya se creen legitimados para una DUI. Las distintas ideologías del Parlament no se conceden premios entre sí ¿seguro? se dan palmaditas y ánimos. Mas vale que aprendan historia que es una materia en la que los nacionalistas no reciben ningún premio y cuando organizan un Congreso no acude ninguna autoridad en la materia ni española ni extranjera y la única que hay, por organizar semejante mamarrachada los que no se premian entre sí, ha quedado, como científico, descalificado para siempre.
leborgne 01/11/2015 - 11:21h
Está claro, sr o sra RS: el premiado con este premio de pacotillas es un catalán-no-catalán, como aquellos vascos-no-vascos tan denostados por HB, PNV etc cuando algún paisano suyo no concordaba con sus planteamientos...Seguro que también habrá quebequeses-no-quebequeses...
¿Quiere hacer un comentario?