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El nacionalismo omnívoro

Joan Ferran
5 min

La voracidad de los nacionalistas es inconmensurable. La reinterpretación sesgada que practican de la historia –con el objetivo de justificar su discurso del presente- roza el escándalo. A esta ceremonia del engaño y la confusión se han prestado un buen número de escribas a sueldo y un puñado de aficionados a la agit-prop independentista. Entre estos últimos prima lo emocional sobre el rigor científico, el sentimiento sobre el razonamiento. Ya lo advirtió en su día el catedrático de Historia Moderna, Ucelay Da Cal, cuando dijo: 'Aquí parece que lo único que interesa es que se confirme lo que se tenía en la cabeza…Es necesaria una desideologización de la historia'.

A ojos de los hooligans nacionalistas aquellos próceres de la divina acracia fueron, en su época, soberanistas declarados

Pues bien, hace pocos días un buen amigo me hizo llegar el programa de unas jornadas de debate en las que se trazaba un paralelismo entre el movimiento libertario y el nacionalismo secesionista. Mi colega incluía en su nota una fotografía del evento en la que se mostraba una bandera estelada, supuestamente anarquista, en la que el triángulo azul era sustituido por otro en negro con una estrella roja de doce puntas en su interior. No me causó sorpresa. A veces he llegado a pensar que la espiral de silencio que impera en algunos ámbitos de este país nos ha hecho insensibles ante los dislates del nacionalismo. Aquí un hooligan organiza, con dinero público, un seminario que lleva por título 'España contra Cataluña' y no pasa nada. Aquí se convierte una guerra de sucesión en una de secesión y tan tranquilos… El colmo del oportunismo histórico lo hemos observado recientemente en la interpretación, descontextualizada, de las ideas y palabras de diferentes líderes libertarios. A ojos de los hooligans nacionalistas aquellos próceres de la divina acracia fueron, en su época, soberanistas declarados. Nada más lejos de la realidad. Permítame, al respecto, que de la mano de la hemeroteca recupere un texto firmado por Joan Peiró. El escrito fue publicado en Solidaridad Obrera, el 5 de mayo de 1931 Considero que nos permitirá salir de dudas y desmontar el intento de instrumentalizar el movimiento libertario por parte de algún nacionalista sin escrúpulos. Bajo el título: 'El Nacionalismo y la libertad de los pueblos' la 'Soli' publicó: "La línea divisoria que separa el nacionalismo del federalismo y de la libertad basada en la solidaridad universal entre los pueblos, es el fundamento de los principios de la CNT frente el balbuceante separatismo catalán".

Más adelante añadía: "La lengua, la cultura, las tradiciones y ni aun la diferencia de razas no son para nosotros motivo para dividir a los hombres con el artificio de las fronteras… y este delirio de grandezas y este egoísmo, sazonado con el fanatismo por las fronteras podrían un día poner en peligro el mínimo de libertades individuales y colectivas conquistado con el esfuerzo de todos".

Por si fuera poco Joan Peiró completaba sus ideas con unas palabras que permiten un cierto paralelismo con el momento político actual: "Yo declaro serenamente que en el ciudadano Francesc Macià veo a la ecuanimidad y el espíritu liberal personificados… pero al lado de Macià veo la tétrica sombra del nacionalismo que jamás ha dejado de conjugar con el sentido reaccionario de la vida política de los pueblos, y veo a grandes legiones de burgueses que giran alrededor del separatismo y semejan enormes buitres en espera de hincar el pico en el proletariado catalán. Así acaban todos los nacionalismos".

A la vista de lo expuesto recomendaría a los escribas soberanistas un poco de rigor. Sé que el nacionalismo es omnívoro y desea devorarlo todo. Lo sé, pero ándense con cuidado. No todo es digerible. La bandera rojinegra se les puede indigestar. Es internacionalista, no entiende de patrias, ni de dioses, ni tribunos.

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¿Quién es... Joan Ferran?
Joan Ferran

Licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Historia contemporánea. Ex diputado autonómico del PSC. Autor de diversos libros, tertuliano y colaborador en diferentes medios de comunicación.

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MiquelEscudero 25/08/2015 - 11:15h
Extraordinari article: irrefutable i ben oportú. "Ándense con cuidado. No todo es digerible. La bandera rojinegra se les puede indigestar. Es internacionalista, no entiende de patrias, ni de dioses, ni tribunos". Gràcies i felicitats, Joan.
AARON 25/08/2015 - 11:15h
Hasta que grado de estupidez puede llegar el discurso nacionalista. El problema es la gente que se lo cree. Ahora resulta que “mi patria es el mundo, mi familia la humanidad” es soberanismo, “el esperanto” soberanista. Pues eso viva la estupidez, por no utilizar otros adjetivos.
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