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El nacionalismo catalán convierte en un 'show-mediático' el 'proceso político' a los protagonistas del 9N

Los magistrados del TSJC que decidirán sobre el futuro de Mas, Rigau y Ortega empiezan a sentir una presión que, probablemente, irá en aumento en las próximas semanas

13.10.2015 21:48 h.
3 min
Rigau, acompañada del resto de consejeros y de diputados de Junts pel Sí y de la CUP, llegando al TSJC
Redacción

Como estaba previsto, el nacionalismo catalán ha rentabilizado mediáticamente las comparecencias de este martes de la ex vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, y de la consejera de Enseñanza en funciones, Irene Rigau, ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

Convocados por las principales entidades independentistas --la ANC, Òmnium Cultural, la AMI y la ACM--, miles de personas se han movilizado durante toda la jornada --primero, ante la sede del TSJC y, después, ante innumerables ayuntamientos-- para protestar contra la imputación de Rigau y Ortega por haber organizado la consulta independentista del 9N (“proceso de participación ciudadana”, según la denominación oficial), pese a que esta había sido prohibida por el Tribunal Constitucional. Las imputadas han estado acompañadas por el Govern casi al pleno y por un buen número de diputados autonómicos.

Y este solo ha sido el primer acto. El jueves, día en el que está citado a declarar el presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, las movilizaciones se repetirán. Pero la cosa podría ir a mayor en los próximos meses.

Mas, Rigau y Ortega, a un paso del procesamiento

En este momento, la Sala de lo Civil y Penal del TSJC solo está tramitando las diligencias previas generadas por las querellas interpuestas contra Mas, Rigau y Ortega. Unas querellas que fueron admitidas a trámite en diciembre de 2014.

En las próximas semanas, los magistrados que llevan el caso (Joan Manuel Abril, Miguel Ángel Gimeno, Carlos Ramos, Enric Anglada y María Eugenia Alegret) deberán decidir si archivan la causa o se si abre juicio oral.

Según diversos juristas, hay muchas posibilidades de que, finalmente, los tres imputados acaben siendo acusados formalmente y se enfrenten a un juicio por los delitos de desobediencia, prevaricación, malversación y usurpación de funciones --que podrían conllevar penas de inhabilitación o, incluso, de prisión--.

Máxima presión sobre el TSJC

Si eso ocurriese, se entraría en un nuevo escenario que el nacionalismo catalán, probablemente, utilizaría para intensificar su discurso victimista y sacar aún más rédito político. De hecho, el mensaje que más se ha repetido en las últimas semanas desde el Govern y desde los principales partidos independentistas es que el proceso abierto es un “juicio político”.

La situación preocupa sobremanera en determinados sectores de poder de la capital, que consideran que la única salida a este callejón sin salida pasa por reducir la tensión y buscar algún tipo de acuerdo que acabe derivando en una reforma constitucional.

De momento, la presión recae sobre los magistrados del TSJC que deben decidir el futuro próximo de Mas, Rigau y Ortega, hasta el punto de que la Comisión Permanente de la Sala de Gobierno del alto tribunal --con el posterior aval del CGPJ-- se ha visto obligada a denunciar las intimidaciones sufridas. Sin embargo, es previsible que esta presión vaya en aumento.

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Pablito 16/10/2015 - 19:35h
A nuevo siglo nuevo título; “Los golpistas catalanes, somos gente demócrata y honrada” Nos saltamos la ley cuando nos viene en gana. Obviamos las normas de convivencia siempre. Sabemos que no somos gente horado pero lucimos palmito como si lo fuéramos, etc. etc. Hay más cosas contra estas mafias. El espectáculo grotesco, dantesco y gratuito, de ayer ante el TSJC por el nacionalismo catalán, personajes similares al de los films de Ford Coppola, obstaculizando la ley y faltando una vez más al orden, demuestra claramente los privilegios que disfrutan sobre el resto de ciudadanos catalanes al no ser detenidos ayer en situ quitándoles las actas de consejeros dadas en las últimas elecciones al estar e ir contra la ley y el orden.
Pablito 16/10/2015 - 19:35h
Que defiendan a la Rigau ni se entiende ni se puede admitir. Sus argumentos no son verdad. Ella obligó, coaccionó y hasta amenazo a los directores que con timidez ponían objeciones a ceder sus centros docentes. Ella, es la responsable principal de gulag creado en Cataluña de miles de profesores deportados si no comulgaban con el nacionalismo. Ella es responsable de la sustitución y despido de miles de profesionales en la dirección en Cataluña de empresas, cargos públicos o banca, si no eran abiertamente nacionalistas, ocupando el cargo, incompetentes y semi analfabetos nacionalistas radicales. Ella, en fin es todo lo que no tiene que ser una mujer si quiere ser decente. Pues esta mujer ayer fue defendida por todos los golpistas catalanes.
Antoni Ferret 16/10/2015 - 19:35h
És una situació difícil, perquè, per una banda, la votació del 9-N és un afer secundari; per una altra banda, són gent que han delinquit per altres conceptes; no els podem defensar.
Antoni Ferret 16/10/2015 - 19:35h
Ahir, un comentarista posava el cas de França com a rèplica davant el fet de l'Espanya de les 4 nacions. Home, França (és a dir, l'Estat francès) és un cas similar a l'espanyol. L'Estat francès comprèn 3 nacions: la francesa, l'occitana i la bretona. Però, a més, comprèn 4 territoris (Alsàcia, Lorena, Rosselló i Euskadi nord) que tenen característiques nacionals, però formen part de nacions "externes" a l'Estat francès (la nació alemanya, la catalana i la basca). És, doncs, un cas característic de barreja nacional. Però, desgraciadament, les nacions de l'Estat francès estan fortament desnacionalitzades, i són més un record del passat que altra cosa.
RS 16/10/2015 - 19:35h
No hay independencia judicial en un país como España. Los tribunales y la Fiscalía están controlados indirectamente por el partido que gobierna, en este caso el PP. Los juicios son políticos y las fechas son, como todos hemos podido constatar, escogidas estratégicamente (y reveladas de antemano a los medios afines). Hace solamente 40 años, España era una dictadura y parece que ciertas cosas se dejaron atadas y demasiado bien atadas para que cambien de verdad en tan poco tiempo.
LARRA 16/10/2015 - 19:35h
Los más viejos se aacordarán de las demostraciones sindicales de Franco
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