Menú Buscar

El ministerio de los catalanes casi aborta por Twitter una redada contra ETA

Interior anunció un "golpe" a ETA antes de que llegara la Guardia Civil. El Mundo y la Fiscalía están que trinan. Fernández Díaz estaba con Margallo, "parlant" en La Vanguardia con Muriel Casals.

09.01.2014 09:25 h.
9 min

El debate catalán afloja, cae de las portadas y se evacua en el interior de los diarios con aliños de trámite y circunstancias, sin la envergadura y el brío de días atrás. El plan hace aguas, el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, responde a la carta de Artur Mas con cierto menosprecio y todo remite a los trapos sucios y a las interioridades de España, donde la administración catalana pende del Fondo de Liquidez Autonómica y el "proceso" registra más deserciones que adhesiones. En el meollo del soberanismo cuaja la idea de que Mas no es el hombre. Tampoco llegan noticias de Junqueras -¿dónde está el líder de ERC?- y la punta de lanza es la infatigable e incombustible Muriel Casals, la presidenta de Omnium Cultural, el brazo letrado, por decirlo de alguna manera, del irredentismo "chirucaire".

Casals dio la nota en la comida con que La Vanguardia agasajó al ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, el encargado del Gobierno de Rajoy para los asuntos catalanes. Raro, pero evidente desde el pasado 11 de septiembre, cuando Rajoy confió al negociador de Gibraltar la negociación catalana. En el diario de Godó se han desembarazado de los complejos y encabezan la marcha atlética de la rectificación de rumbo, un peculiar concurso de méritos en pos de la normalidad, del tiempo pausado en política y en la vida social. Mas ha sido sólo un agitador, un hombre que confundió el orto con las témporas, la gimnasia con la magnesia y ahí anda, pedaleando en una bicicleta estática en el centro de fitness más cercano a su domicilio. No habla con nadie (en el gimnasio), pero tampoco pide un trato especial. Sólo pedalea. Sin moverse, con el desprendimiento de quien toma una bicicleta con las ruedas bloqueadas, sólo por el gusto de ejercitar las rodillas, sin que eso le conduzca a ninguna parte.

Mas es así y tal vez un día el artefacto gimmástico se mueva. Tal vez también un día haya consulta. En La Vanguardia, Iñaki Ellakuría firma la crónica del evento con el plenipotenciario de Rajoy, a quien Casals preguntó sobre la consulta."Margallo apela al diálogo para resolver la cuestión catalana", titula en portada el diario barcelonés. En la información se explica que

"Esa forma de expresarse, en ocasiones polémica, y la plena confianza de que goza de Mariano Rajoy provocaron que su presencia ayer en el foro Barcelona Tribuna estuviera rodeada de una gran expectación. Margallo no defraudó a los numerosos asistentes al acto: habló de Cataluña, hizo un llamamiento para que 'los puentes del diálogo sigan abiertos' y aseguró que 'la cuestión catalana se solucionará 'parlant' y aparcando órdagos y posiciones de fuerza'".

A la pregunta de Muriel (Casals), respondió que todo es posible dentro de la legalidad. Lluís Foix intenta recuperar el grano de la paja y admite:

"Me cuesta entender los escenarios que dibuja el president que nos reta a 'casi un milagro'. No habla con claridad en el sentido de que ya sabemos todos que Rajoy impedirá la consulta y, por lo tanto, será muy difícil que pueda celebrarse legalmente. Pero la convicción de Mas es de tal contundencia que su promesa de votar el 9 de noviembre puede convertirse en unas elecciones anticipadas, plebiscitarias o no, para pedir al pueblo de Cataluña el respaldo para legitimar una futura declaración de independencia que sería presentada como legítima al margen de la legalidad constitucional. Las elecciones europeas de mayo serán un indicador de la unidad del independentismo en las urnas".

Esto es casi todo lo catalán, puesto que ni el Ara (que asegura en su primera que la cuestión del aborto "fractura" al PP) ni El Punt Avui (que le da bola a la respuesta de Durao a Mas) muestran novedades o mayor interés que el del trámite en la cuestión. En el viejo Avui, la realidad es lo de menos. Se cumple el axioma periodístico y se cuenta, nunca mejor dicho, que Rajoy "se aferra" a la réplica de Barroso, como si entre los asideros del presidente del Gobierno se contara con la solidaridad de los mandatarios ante el único tema que preocupa en Europa, nuestro ombligo y sus alrededores.

Ante la situación estacionaria del "conflicto" (el director de La Vanguardia, Màrius Carol, insiste en no desterrar el palabro de sus textos), en la acera de al lado, en El Periódico, se desmarcan del guión compartido con una exclusiva inquietante. Iolanda Mármol, desde Madrid, signa una información sobre los preparativos de la cumbre entre Obama y Rajoy. "Tarragona, posible destino de armas químicas sirias". El presidente de los EEUU se lo habría pedido al presidente español, que, según El Periódico, habría dicho que nones. Aún así, ni los Estados Unidos ni El Periódico descartan que el amigo americano vuelva a insistir en depositarnos quince toneladas de mierda (gas sarín, etcétera) en las playas de Tarragona. No se habla, en cambio, de Marc Marginedas, ni tampoco de Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, periodistas secuestrados en ese país. Más por discreción (en favor de las negociaciones) que por olvido, por supuesto.

La esencia del día está en Twitter, la plaza del pueblo o lo que antes se conocía como "los mentideros", que por algo sería. El Gobierno de España tiene momentos comunicativos enormes, sensacionales, a la altura de unos tiempos en los que hasta los jueces con pelazo, como Pedraz, se valen de los trinos (los tuits) para dictar fallos telegráficos. Así que estaba la Guardia Civil a punto de detener a unos abogados de ETA cuando el Ministerio del Interior -el de los catalanes, lo han bautizado en Madrid por Jorge Fernández y su jefe de Prensa- emitió un comunicado en la red dando por hecha la detención de "varios presuntos miembros de almohadilla ETA". Cuando llegó la pasma, los antedichos ya habían apagado los ordenadores y escondido el material: lo propio si te avisan, por Twitter o por un faisán mensajero, de que Avon llama a tu puerta y es un tricornio.

En El Mundo se ceban, en Abc y El País lo explican y en La Razón hablan de un "Golpe del Estado" contra los organizadores de la foto del matadero de Durango, la de los expresos para la orla de la universidad del crimen. Sí, un golpe del estado y el Rey que no para de trabajar y ayer recibió al ministro de Exteriores del Japón. Todo en La Razón, que también es una forma, a veces peculiar, de entender el oficio.

En el diario de Pedro J., el titular sobre el caso no deja lugar a dudas: "Los etarras destruyeron pruebas gracias al anuncio de Interior". Lo explican en dos subtítulos: "Cuando llegó la Guardia Civil a las 15.30, los abogados habían eliminado documentos y faltaban ordenadores / A las 15.06, el Ministerio había distribuido ya una nota de prensa y un tuit dando por realizada la redada". Lo cuenta la periodista Ángeles Escrivá y en el editorial se exigen explicaciones al ministro. Lo raro es que no pidan su cabeza y practiquen un editorialismo blandito:

"Las dudas y las preguntas deben ser respondidas por el ministerio de Interior, Jorge Fernández, que debe comparecer cuanto antes en el Congreso para dar cuenta de la investigación interna que requieren los hechos. Y esa investigación debe acabar en la asunción de responsabilidades políticas de quien corresponda por el error cometido si es que se trata de un fallo de coordinación y no de algo más grave".

Por mucho menos han exigido el doble. Y además, ¿qué sabrá el ministro? A esas horas estaba con Margallo, en lo de La Vanguardia. Lo del país y el paisanaje, que nos pierde. O la vida en tuit.

¿Quiere hacer un comentario?