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El federalismo integrador de Stéphane Dion

Jordi Garcia-Petit
4 min

Considerado un referente mundial sobre la teoría y la práctica del federalismo, Stéphane Dion, canadiense y quebequés, académico y político, fue invitado por la asociación Federalistas y de Izquierdas para impartir sendas conferencias en Barcelona, Tarragona y Madrid. En Barcelona la sala estaba repleta hasta los topes. La densidad de la exposición de Dion da para completar la reseña que hizo la redacción de CRÓNICA GLOBAL y para glosar algunas de las tesis del conferenciante.

Por grandes que sean o que se pretenda que son las diferencias, ningún caso actual de reivindicación llega ni por asomo a la complejidad de la India o de Sudáfrica

Dion establece una relación de interdependencia entre federalismo y democracia. No puede existir el uno sin el otro. El federalismo es la realización de la democracia en Estados compuestos, y la democracia la garantía del federalismo; hasta el punto de que no hay procesos de independencia, de desintegración del Estado compuesto, en países con una democracia bien establecida.

La URSS y Yugoslavia eran constitucionalmente federaciones, pero no eran democracias y se desintegraron al no tener un sistema democrático que pudiera reabsorber las diferencias. Checoslovaquia se dividió en enero de 1993 cuando acababa de salir del régimen comunista y su democracia no estaba consolidada. Diez años más tarde, Checoslovaquia, miembro de la UE, no se habría desintegrado.

Por el contrario, la India, el Estado compuesto que reúne más diversidad étnica, religiosa, lingüística y cultural del mundo, es una federación que emana de una democracia que funciona. Sudáfrica es otro de los ejemplos de federalismo integrador citados por Dion. Por grandes que sean o que se pretenda que son las diferencias, ningún caso actual de reivindicación llega ni por asomo a la complejidad de la India o de Sudáfrica.

El federalismo como fórmula de organización política territorial no es complicado y solo los que quieren ignorarlo dicen no saber lo que es.  Con honestidad intelectual y ética no cuesta mucho comparar, y aplicar a nuestra circunstancia las tesis de Dion

El federalismo como fórmula de organización política territorial no es complicado y solo los que quieren ignorarlo dicen no saber lo que es. Se basa esencialmente en una clara delimitación de las competencias entre federación y entes federados, una cámara de representación territorial, un reconocimiento constitucional de las diferencias con la garantía de su respeto, una distribución pactada de los recursos, una participación equilibrada y responsable en la gobernación del Estado federal, un tribunal constitucional independiente... y lealtad; una lealtad rigurosa de la federación hacia los entes federados, de estos hacia la federación y de los entes federados entre ellos, lo que se conoce como "Bundestreue", "lealtad federal" en el exitoso sistema federal alemán.

Dion presenta el caso de Quebec como una muestra de las virtudes del federalismo integrador. El independentismo quebequés ha perdido fuerza por una sensata política de reconocimiento de la singularidad de Quebec y una aceptación general y mayoritaria del principio que la unidad de Canadá es un patrimonio común y una potencialidad que beneficia a todos los canadienses. Dion lo resume con una sentencia estimulante: ser quebequés y canadiense es mejor que ser solo quebequés. Con honestidad intelectual y ética no cuesta mucho comparar, y aplicar a nuestra circunstancia las tesis de Dion.

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Jordi Garcia-Petit

Doctor en derecho.

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Olegario 25/08/2015 - 11:30h
(1) "Con honestidad intelectual y ética no cuesta mucho comparar, y aplicar a nuestra circunstancia las tesis de Dion". Creo que la insistencia de insistir en el federalismo como solución a nuestra situación política, en el mejor de los casos, es ceguera voluntaria. España ha constituido un sistema casi federalista para "dar encaje a los nacionalismos irredentos". Sucede que ese quasi-federalismo, en lugar de ir facilitando la solución, ha comportado magnificar el problema de manera exponencial. Conviene recordar que dicho problema era de dimensión social y política modesta, a pesar de la existencia de una actividad asesina primitiva y cruel, limitada al País vasco, que los medios policiales y la coordinación democrática con Francia han neutralizado, precisamente a pesar de la "ayuda" de los llamados "nacionalismos democráticos". ¿Contentaría una solución federal a los nacionalistas?, Ni la experiencia de su "lealtad" ni la "concreción" de sus demandas apuntan en esa dirección.
Olegario 25/08/2015 - 11:30h
(2) La naturaleza demostrada por los nacionalismos es ajena a la HONESTIDAD INTELECTUAL Y ÉTICA, necesarias, en todo caso, para que funcione un estado federal o un estado centralista, opciones ambas, de similar eficacia, si la democracia es asumida con todas sus exigencias. Es inútil y baldío esperar un efecto talismán a lo que es una mera cuestión organizativa. La inspiración de los nacionalismos para elaborar sus aspiraciones políticas no arranca de la ilustración ni de los valores de democracia y ciudadanía. Sus bases son de naturaleza étnica; explícitamente en el caso vasco, e implícitamente en el catalán, mediante la finta dialéctica del "fet diferencial". No busquen soluciones donde no las hay. Sí las encontrarán en aplicación de los valores y las doctrinas del pensamiento moderno, machaconamente impedidos por los Pirineos, excelentes guardianes de la mentalidad feudal y caciquil que pesa sobre nuestro destino.
Pepitox 25/08/2015 - 11:30h
Don Olegario, sus dos comentarios darían para un artículo completo. No puedo estar más de acuerdo con usted en el diagnóstico.
MiquelEscudero 25/08/2015 - 11:30h
Por supuesto que no se trata de hacer modificaciones mirando de reojo o para contentar a quien con nada se contentará. Se trata de hacerlas con claras razones, desde la convicción y sin confundirlas con un talismán o una pócima mágica. No se trata de vender humo, sino de mejorar el modo de hacer y de relacionarse. Y sobre todo es imprescindible 'el factor humano', el de cada uno.
Alquife 25/08/2015 - 11:30h
La democrácia, en tanto que forma de organización socio-política no se puede construir sin democracia y otro tanto sucede con el federalismo sin federalistas leales. Suscribo lo expuesto -brillántemente-por Olegario. Yo era federalista pero..... http://alquife-porlaizquierda.blogspot.com.es/2014/01/el-14-de-abril-de-2011-escribi-una.html
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