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El catalán es también una lengua española

12 min

Es un placer para mí poder entablar un diálogo con Marita Rodríguez, una de las personas más conocidas dentro de los sectores críticos catalanes por su incansable trabajo en favor del bilingüismo en Cataluña. Su artículo '¿Es necesario oficializar las lenguas regionales?' es una prueba de ello. Ya que el artículo trata del proyecto de Ley de Lenguas Oficiales, en el cual estoy implicada, he decidido escribir este artículo para seguir con el diálogo. Los impulsores de esta ley pensamos que, como todo proyecto novedoso, éste debe ser objeto de debate y esperamos que haya más artículos contribuyendo a ello en CRÓNICA GLOBAL. Entre los impulsores del proyecto están el historiador Joaquim Coll, el jurista Ángel Puertas y el ensayista Juan Claudio de Ramón, además de yo misma, todos vinculados a Sociedad Civil Catalana.

Lo que buscamos es que los nacionalistas dejen de ser los únicos que hablan en nombre del catalán y sus hablantes

La Ley de Lenguas Oficiales propone hacer del catalán, el gallego y el vasco lenguas oficiales del Estado, junto con el español. Algunas de las medidas concretas que contiene son éstas: (i) la posibilidad de dirigirse oralmente y por escrito a los organismos estatales en catalán, gallego y vasco, (ii) la disponibilidad de todos los documentos e impresos importantes en estas lenguas, (iii) su presencia en actos y ceremonias de Estado (iv), la obligación de rotular el exterior de todos los edificios estatales en las otras lenguas españolas, (v) posibilidad de hablar en todas las lenguas españolas en el Congreso y en todas las actividades del Senado, (vi) catálogos permanentes en las cuatro lenguas en los todos los museos estatales.

En el artículo '¿Es necesario oficializar las lenguas regionales?', para indicar un problema de la ley, se señala que cualquier ciudadano podría ser atendido en la lengua de su elección en toda España, por ejemplo, uno podría exigir ser atendido en euskera en un hospital de Jerez de la Frontera. Quería indicar que esto no es así. La Ley de Lenguas Oficiales se circunscribe a las instituciones del Estado: los ministerios, el Congreso y el Senado, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, las embajadas, los museos e instituciones culturales estatales importantes, los medios de comunicación públicos estatales, etc. Son las instituciones del Estado las que deberían ser plurilingües, no las autonómicas. ¿Por qué? Porque las instituciones autonómicas sirven a la autonomía, y en las comunidades bilingües, el Estado ya es bilingüe. En las monolingües, obviamente, no. Pero las instituciones del Estado son de todos, el Estado es compartido por todos los ciudadanos, y por eso en ellas deberían tener cabida todas las lenguas, permitiendo que los ciudadanos escojan la lengua en la que se quieren relacionar con la Administración estatal.

Una segunda cuestión a matizar del artículo de Marita Rodríguez es que éste asume que la Ley de Lenguas Oficiales debe contar con la aprobación de los nacionalistas. Nada más lejos de nuestra intención. Marita afirma que los nacionalistas no están por la labor de aceptar la oficialidad real del español en Cataluña a cambio de que el catalán sea oficial en las instituciones y actos del Estado. Efectivamente, ellos no están por la labor de cambiar nada. De lo que se trata es que se vean obligados a cambiarlo no que estén de acuerdo en cambiarlo. ¿Cómo podría suceder esto? Sucedería porque lo queremos es ganarnos a la opinión pública catalana, dar razones a los miles de ciudadanos que desaprueban la política lingüística catalana pero saben que van a ser tildados de españolistas y fachas si se expresan. Poder dar argumentos como: ¿ataca el Estado el catalán cuando lo acaba de hacer oficial?; ¿España no nos quiere cuando el catalán tiene cabida en las instituciones de todos?; ¿por qué es posible la libertad de elección de lengua con la Administración central y esto no sucede en Cataluña?; ¿por qué se respetan y valoran más desde el Estado todas las lenguas de España de lo que se valora el español en Cataluña? Innegablemente, son todos ellos argumentos muy valiosos y que se referirían a hechos y prácticas que todos podríamos visualizar perfectamente.

El hecho de que esta propuesta sea independiente de la aprobación o desaprobación con los nacionalistas es una de las claves de nuestro proyecto. La razón está en que lo que buscamos es que los nacionalistas dejen de ser los únicos que hablan en nombre del catalán y sus hablantes. Ellos actúan ahora como los propietarios del catalán; se han convertido en los amos de la lengua. ¿Qué significa ser el amo de una lengua? Significa auto-erigirse en el único representante de esta lengua y en el único intérprete de los sentimientos de sus hablantes. Los nacionalistas se sienten cómodos siendo los exclusivos gestores del catalán, sus únicos representantes y defensores. Frente a esta exclusividad, que dura ya tres décadas, la Ley de Lenguas Oficiales propone la aparición de un nuevo actor, el Estado, con un discurso lingüístico diferente.

Se trata de elaborar un nuevo discurso en España y lo fundamental para que el Estado pueda inaugurar este nuevo discurso lingüístico es precisamente que sea capaz de autorizarse a sí mismo a hablar en nombre del catalán, sin tener que someterse a la aprobación de los propietarios. Para ser también gestor del catalán y representante de los catalanohablantes, dentro de sus competencias, el Estado no necesita pedir permiso a los nacionalistas. Puede y debe actuar de forma independiente de ellos en la elaboración de este nuevo modelo de política lingüística, respetuoso con los derechos lingüísticos de todos y capaz de garantizar la libre elección de lengua en todas las instituciones estatales.

Esto provocaría una gran inquietud en el nacionalismo porque si uno pierde la exclusividad sobre algo, si emerge un nuevo discurso, éste puede ganarse las preferencias de los ciudadanos. Mientras solo habla el nacionalismo y demoniza a todos los críticos, no hay peligro. El peligro viene cuando aparece un nuevo actor, otro que también se hace responsable de las lenguas y les arrebata la cómoda exclusividad de la que gozaban. Ello ha sido advertido por algunos colectivos independentistas. En el Directe.cat han cargado contra la Ley de Lenguas Oficiales en su intento de lograr que la Generalidad deje de ser la única gestora del catalán. También temen que el Estado pueda hacerse "simpático" en Cataluña. Vemos que van captando bien las ideas principales del proyecto.

El Estado debe intervenir pero intervenir de una determinada manera que no signifique hacerles el juego a los nacionalistas

Este desagrado por parte de algunos colectivos independentistas hacia la Ley de Lenguas Oficiales me gustaría señalarlo como un dato relevante para deshacer un equívoco en relación a nuestro proyecto: se piensa erróneamente que la Ley de Lenguas Oficiales busca apaciguar a los nacionalistas. No es así en absoluto. Sabemos que el apaciguamiento es, primero, imposible; en segundo lugar, una propuesta política debe buscar el bien común y no el complacer a ningún grupo sectario, ni siquiera como estrategia. De lo que se trata precisamente es de desactivar su discurso a partir de la elaboración e implementación de un nuevo modelo de política lingüística, radicalmente diferente del suyo, y con muchas probabilidades de ser apoyado por una mayoría de ciudadanos, sin lugar a dudas en las comunidades bilingües y también, muy probablemente, en las monolingües.

¿Cuál es este nuevo discurso? Un discurso y una práctica de integración de todas las lenguas españolas, el catalán, el vasco y el gallego, junto con el español; un reconocimiento simbólico de ellas; una actitud de cercanía y complicidad hacia ellas y sus hablantes. Este es el posicionamiento de un Estado moderno, abierto e inclusivo, que acepta y reconoce la realidad de la diversidad lingüística del país y es capaz de orientarla hacia la convivencia y el interés ciudadano.

Hemos ideado la Ley de Lenguas Oficiales para intentar encontrar una salida al callejón en el que nos encontramos en el campo de las lenguas. Considerando el catalán como una lengua española, pensamos que frente al conflicto lingüístico en Cataluña (y las demás comunidades bilingües) el Estado debe intervenir pero intervenir de una determinada manera que no signifique hacerles el juego a los nacionalistas. Debe intervenir de manera constructiva y no a partir de un enfrentamiento, que es lo que buscan ellos constantemente. Con el enfrentamiento -el español contra el catalán y el catalán contra el español- los nacionalistas se sienten como pez en el agua. Por ello, nuestro mensaje de contraposición a esta idea no debe ser el de perpetuar el enfrentamiento de una lengua contra la otra sino un mensaje de integración de las dos. Y ya que no podemos integrar el español junto con el catalán en Cataluña, empezaremos por integrar el catalán y las demás lenguas españolas junto con el español, creando con ello un nuevo discurso lingüístico en España. ¿Que los efectos en Cataluña tardarán en hacerse notar, que los nacionalistas intentarán boicotear y desprestigiar la ley porque les desenmascara claramente? Efectivamente; es un proyecto a largo plazo ya que los cambios que comportaría en la cultura lingüística del país serían enormes y esto requiere años.

Los impulsores del proyecto, al igual que Marita Rodríguez y tantas otras personas, estamos comprometidos con el avance del bilingüismo en Cataluña- y nosotros, además, hemos añadido a ello otro compromiso, el del avance del plurilingüismo en España. Esperamos que con el tiempo seamos muchos más los que tengamos este doble compromiso.

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¿Quién es... Mercè Vilarrubias?
Mercè Vilarrubias

Catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas Barcelona-Drassanes y autora del libro 'Sumar y no Restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña' (Editorial Montesinos). Es miembro del colectivo Puerta de Brandemburgo.

Comentar
sgimeno 25/08/2015 - 11:16h
Me parece muy interesante el debate, quizás tengáis razón, personalmente debo meditarlo más. En todo caso, tan cierto como que el catalán es una lengua española, es que el español (o castellano) es una lengua catalana, de hecho es la lengua más hablada por los catalanes. Si hubiera tal ley de lenguas oficiales, debería también recoger este último criterio, y los medios de comunicación del estado que se emitan para Cataluña deberían también utilizar ambas lenguas, no se si también debería regular algo respecto a los medios privados. Personalmente me gustaría mucho poder escuchar noticias de mi comunidad, que es la catalana, en mi lengua que es el castellano(o español).
jaumeprimer 25/08/2015 - 11:16h
Paradojas de la vida: envió una carta a mi ayuntamiento en castellano y la contestación la recibo en catalán. Creo que deberíamos solucionar primero estos problemas antes de crear de nuevos.
RS 25/08/2015 - 11:16h
Mercè, espero que la España plurinacional y su Estado plurilingüe se vuelva una realidad. Imagino que en vuestro proyecto, examináis situaciones como la de Canadá, un Estado monolingüe que se volvió bilingüe hace unos 45 años. Aplaudo el hecho de que pareno separáis catalán y valenciano, que como sabemos todos y lo aseguran todos los lingüistas, son dos apelaciones de la misma lengua. Suerte en vuestro proyecto.
RS 25/08/2015 - 11:16h
Coorijo: "de que no separáis"
quin-melic-mes-bonic-tenim 25/08/2015 - 11:16h
"Son las instituciones del Estado las que deberían ser plurilingües, no las autonómicas". Para empezar las instituciones autonómicas SON Estado. Para continuar ¿ las instituciones autonómicas no deberían ser plurilingües?. Pués o no lo entiendo o no estoy de acuerdo, ¿ quiere decir que la Generalitat NO debe utilizar el español ? Si es así NO estoy de acuerdo. Lo lamento Mercè.
leborgne 25/08/2015 - 11:16h
Se esté o no de acuerdo con todas las consideraciones del artículo, cabe señalar una vez más la ponderación de M. Vilarrubias y su admirable espíritu de diálogo y propuesta. Personalmente no tengo ideas claras al respecto pero bienvenida sea la discusión racional y civilizada, también en este ámbito. Me gustaría saber si alguien evaluó en su momento la experiencia de la exYugoslavia, que creo recordar que tuvo un sistema de cooficialidad plurilingüística...
RS 25/08/2015 - 11:16h
Algunos de vosotros han entendido mal el artículo. Mercè habla del Estado stricto sensu, no de las autonomías, de los ayuntamientos, y de los organismos que dependen de ellos. Escudero, nadie propone que el ayuntamiento de Cáceres, la junta de Extremadura, o tal hospital en Badajoz deba poder servir a los ciudadanos en otra lengua que el castellano. Se trata de que la administración estatal (el gobierno de España y sus organismos) pueda servir a los ciudadanos en cualquier de las cuatro lenguas. Ahora bien, si como algunos de vosotros lo deseáis, el Estado recentraliza la salud, pues entonces sí se tendría que atender en catalán, vasco, o gallego a quien lo pida en Jérez o Valladolid, así que ojo.
JDuck 25/08/2015 - 11:16h
Parece ser que hay quienes aún piensan que lo lingüístico es el padre de todo conocimiento humano y que la lingüística es la madre de la política correcta, y ni siquiera se preguntan qué es el lenguaje humano ni qué es la comunicación personal. Con tanto babelismo diluvial, prefiero el Arca de Joan Ferrán. Con tanta nube gris en el cielo catalán, prefiero el arco iris, análisis espectral visible de la luz blanca, síntesis de todos los colores, y símbolo de la pluralidad democrática, mientras que el gris nacionalismo dominante, con sus muchas tonalidades, ni siquiera es espectral, ni tampoco democrático. Con tanto parloteo psitácido, prefiero ser anátido mudo. Good by my friends. Restez avec Quebec; renoi, quin bec!. {http://blogdejoaquinrabassa.blogspot.com.es/2015/02/joan-ferran-serafini-esperando-noe.html}
rotador 25/08/2015 - 11:16h
Aquellos tiempos lejanos en los que las lenguas eran medios de comunicar y no puñeteras banderas. Supongo que todo esto de buscar argumentos es una especie de broma. Años ha, alguien decició prohibir el uso oficial de la toponimia en castellano. En toda España. La memez tuvo éxito y el topónimo "Lérida", más cercano del latino "Ilerda" que el palatalizado "Lleida, fue eliminado, prohibido y llego a cundir entre los más tontos del lugar la creencia de que eso de "Lérida" lo había inventado Franco, en persona. A la vista del éxito de aquella memez y de cómo sirvió para cargarse de argumentos, la actual propuesta se muestra como lo que es, como una cesión más al fanatismo que hace de las lenguas banderas y no instrumentos de comunicación.
rotador 25/08/2015 - 11:16h
Aquellos tiempos lejanos en los que las lenguas eran medios de comunicar y no puñeteras banderas. Supongo que todo esto de buscar argumentos es una especie de broma. Años ha, alguien decició prohibir el uso oficial de la toponimia en castellano. En toda España. La memez tuvo éxito y el topónimo "Lérida", más cercano del latino "Ilerda" que el palatalizado "Lleida, fue eliminado, prohibido y llego a cundir entre los más tontos del lugar la creencia de que eso de "Lérida" lo había inventado Franco, en persona. A la vista del éxito de aquella memez y de cómo sirvió para cargarse de argumentos, la actual propuesta se muestra como lo que es, como una cesión más al fanatismo que hace de las lenguas banderas y no instrumentos de comunicación.
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