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El calcetín de Pujol

5 min

Conste que no le deseo ningún mal, sólo lo que la aplicación de la justicia le tenga reservado. Pero no deja de sorprenderme que en las escasas apariciones del Muy Honorable Evasor por la que fuera la capital de su reino particular, ya frente a su domicilio, ya frente al que ha sido hasta la fecha su despacho de expresidente, nadie le haya afeado públicamente su conducta con un «¡sinvergüenza!», o un «¡chorizo!», o un «¡truhán!», o incluso con un «¡Pujol, trilero, devuélveme el dinero!». Y no lo digo, claro, por esos periodistas que le asaltan sonrientes, cámara o micro en ristre, en busca de unas palabras y a los que él responde que qué tal el fin de semana. Me refiero a la reacción espontánea de un ciudadano cualquiera que acertara a pasar por allí y se apercibiera de su presencia. Ha habido, ciertamente, un escrache frente a su casa barcelonesa, pero, como comprenderán, lo que hagan los Vestrynge catalanes, yayoflautas o no, no guarda ninguna relación con la espontaneidad. (A propósito: no tengo nada en contra de que Pujol conserve sus escoltas. Sí me parece, en cambio, fuera de lugar que esa seguridad, pudiéndosela pagar de su bolsillo, con los millones defraudados, la sigamos pagando los contribuyentes, esto es, las principales víctimas del fraude del defraudador. A eso se le llama «cornudos y apaleados».)

No tengo nada en contra de que Pujol conserve sus escoltas. Sí me parece, en cambio, fuera de lugar que esa seguridad, pudiéndosela pagar de su bolsillo, con los millones defraudados, la sigamos pagando los contribuyentes

Otra cosa que me tiene sorprendido, por no decir intrigado, son las caídas del Muy Honorable Evasor. La de Queralbs, lo admito, entra hasta cierto punto dentro de la normalidad; al fin y al cabo, a partir de una cierta edad sobre todo, ¿quién no ha tropezado alguna vez con un peldaño por no haber levantado suficientemente un pie? Pero lo del calcetín es distinto. Primero, porque no existen imágenes de la caída. Es verdad que se trata de un accidente doméstico. Pero hay caídas y caídas. Y una que conlleve un vendaje tan aparatoso que impida calzarse el zapato y obligue a cubrirse la extremidad con un calcetín, tiene que ser, por fuerza, una señora caída. O sea, una de esas en las que uno luego no puede apoyar el pie en el suelo durante un montón de días y que precisan el auxilio de una muleta. Pero Pujol en las fotos aparece sin muleta y apoyando el pie en el suelo. En fin, como si en vez de un esguince lo que tuviera es un antojo. O, si lo prefieren, como si ese calcetín grisáceo fuera una suerte de remedo del calcetín de Tàpies, pero sin alambre.

Y, la verdad, no creo que el Muy Honorable Evasor esté a estas alturas para muchas performances. Y en lo que respecta a Tàpies, debió de bastarle, me temo, con la contemplación semanal de Las cuatro crónicas, el cuadro que preside e invade la Sala Tarradellas del Palacio de la Generalidad, donde se celebran las reuniones del Consell Executiu. No, a mí lo del calcetín me suena a otra cosa. Descartados el esguince y el homenaje al pintor —y descartada incluso la hipótesis, siempre verosímil en el caso de un evasor, de que la calceta escondiera en su interior un buen fajo de billetes—, lo único que se me ocurre es que se trata de un ardid. En otras palabras: que el expresidente, ante el sinfín de citaciones que se avecinan y, en concreto, ante el insistente requerimiento por parte de su propio expartido y de la formación republicana que lo respalda para que acuda al Parlamento autonómico a dar explicaciones de sus tropelías, haya optado por lo que podríamos denominar la vía Millet, pero sin necesidad de caerse ni de romperse el fémur. O sea, haya optado por la dilación. Por el «qui dia passa, any empeny». Y aunque los días transcurridos no sumen un año, llegado el momento de comparecer, nuestro Muy Honorable Evasor siempre podrá proclamar a manera de excusa, como su gran amigo en las artes del saqueo, aquello tan trascendente de «no soy yo, voy muy medicado».

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¿Quién es... Xavier Pericay?
Títol de la imatge
Escritor y filólogo. Ha impartido clases en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad Ramon Llull. Está considerado uno de los mejores especialistas en la vida y la obra de Josep Pla. Trabajó en el Diari de Barcelona y colabora en Abc.
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Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:24h
Es evidente que el caso Pujol ha descolocado al nacionalismo. Frente a ese caso, comienzan a distinguirse dos posturas más o menos claras: aquella que, sin justificar el fraude, reivindica la obra política de Pujol y pretende presentarle como víctima propiciatoria del "procés" y personalizando una vez más en él a Cataluña frente a la "guerra sucia" del Estado contra el secesionismo. Es aquello de que la presunta maldad de Pujol se queda en pecadillo venial comparada a la infinita maldad de España cuando se trata de atacar a los catalanes. Por otro lado está la postura de aquellos que, echando pestes de Pujol, reniegan de él pretendiendo endosarle al "sistema corrupto" español y presentándole casi como compinche vocacional de la clase política y la oligarquía española. Patético un caso y otro, por cuanto aquí se trata de no admitir la propias culpas...
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:24h
(2)...no admitir que el pujolismo ha sido un sistema corrupto de factura genuinamente catalana que ha contaminado a la administración autonómica, a la clase política y a parte del empresariado y esconder la inoperancia general a la hora de destaparlo y el silencio vergonzoso de unos medios de comunicación que, generosamente subvencionados e incondicionalmente obedientes, han sido incapaces de ejercer con honestidad su profesión, investigar y denunciar. ¿Para cuándo un editorial conjunto rechazando el gigantesco embuste de décadas y entonando un mea culpa por la injustificable dejación de su función de informar y contar la verdad?
Eduardo Pinzolas 25/08/2015 - 11:24h
(3) Para nunca, por descontado. Mientras tanto, siguen los ejercicios de victimismo y militancia y el inefable Joan Barril se permite hoy un artículo titulado "It's so hard to be a catalan" en el que despacha sin tapujos muestras de vagancia moral como la siguiente: " Merkel prefiere tener una Costa Brava llena de propietarios alemanes que poner en riesgo la seguridad jurídica por una eventual Cataluña independiente. A Merkel no le interesan las importaciones catalanas sino las exportaciones alemanas a España. Y éstas se las garantiza este iletrado Rajoy que, a diferencia de Pujol, no habla alemán." O esta otra: "Durante unos tres años hemos jugado con la delantera y ahora nos toca jugar en la defensa y con el portero lesionado. It's so hard to be a catalan."
Pablo 25/08/2015 - 11:24h
Dentro de poco en silla de ruedas y manta sobre las piernas para dar pena. Estilo Pinochet
m.a. 25/08/2015 - 11:24h
La lista de "inefables" tiende al infinito. No es por nada lo del oasis. Se da de comer y beber a las bestias para que que estén bien alimentadas y no rechisten. Y hay un montón en el abrevadero. Otro ejemplo, Toni Batllori y su viñetas: 1ª pujol que se pone a disposición de la justicia; 2ª pujol mirando a su mujer e hijos; 3ª pujol decidiendo mantenerse en silencio sacrificándose por ellos ¡Cualquier cosa vale para exculparle! Hay mucho en juego y la partida aún no está perdida, piensan esos indecentes lameculos.Ahora bien toda esa basura, periodistas, humoristas, políticos etc. quedarán ya marcados para siempre... No me lo creo ni yo.
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