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Del café para todos al federalismo

11.02.2015
6 min

Asistí el pasado veintiséis de enero a la presentación de la declaración “Una España federal en una Europa federal”. Hubo interesantes ponencias que, con matizaciones y contradicciones, confluían en la necesidad de avanzar en la transformación de España en un estado federal. Una de las controversias más llamativa fueron la divergencia o coincidencia del actual sistema autonómico respecto del federal.

Su despiste entre los conceptos nación, nacionalidad e identidad deja entrever un error clásico de la izquierda española

La crítica del exministro de justicia Caamaño hacia el sistema autonómico se centraba en la forma en que este se origina al realizarse desde arriba. ¡Como si en el 78 hubiera podido hacerse desde abajo! Incapaces como fuimos de conseguir la ruptura. Lo malo es que no queda claro como construirlo desde abajo sin definir quien es el sujeto político, es decir que o quien configura ese “abajo”. Su despiste entre los conceptos nación, nacionalidad e identidad es palpable y deja entrever un error clásico de izquierda española al aceptar la homogeneidad “identitaria” de las actuales comunidades autónomas.

Error o complejo de culpa impropia en el que también cayó el profesor Gregorio Cámara de Granada en un discurso interesante pero excesivamente largo y con los peajes incluidos. No hubo peajes en el lucido discurso de Ángel Gabilondo. Desmonto sin nombrarlo el argumento/oxímoron de la izquierda soberanista: “derecho a separarse para seguir juntos disjuntos”. Estamos constituidos pero es necesario reconstituirnos, esa fue su apuesta.

Reconstituirnos en su doble acepción, modificar la constitución en un sentido federal y alimentar los valores de esa unión.

Hubo en la noche dos intervenciones remarcables que no pagaron peaje y hablaron “clar i català”. Jordi Llovet que levanto el humor de la sala cual si de un club de la comedia política se tratase, con sus alusiones al “magnifico sigo XXVIII que vivió Cataluña tras el mitificado 1714” y su critica a la movilización folclórica de las masas por el nacionalismo. Advirtiéndonos (ahí nos pusimos serios) de que el verdadero peligro es el nacionalismo ya que el independentismo esta condenado al fracaso.

Jordi Gracia en reflexivo discurso se autodefinió como no necesariamente federalista, argumentando, sin embargo, que por racionalidad es el federalismo la solución para España.

Comentando la conferencia con Miguel Riera (El Viejo Topo) me dice que “el problema es que nadie esta dispuesto a aceptar públicamente que con dos o tres pasitos para adelante estaríamos en un sistema federal” y añado yo “y con alguno para atrás”. Y es aquí donde llegamos al meollo del titulo de este artículo.

Múltiples políticos y articulistas ha afirmado a derecha e izquierda, arriba y abajo, nacionalista o centralista, que el “café para todos” fue un error y con tal afirmación y sin necesidad de argumentación quedanse tan panchos, cual si de una verdad indiscutible se tratase. Y es que lo que en realidad quieren decir es que con dar la autonomía a Cataluña y País Vasco era suficiente. Afirmación que en realidad trasluce un planteamiento derrotista ante el nacionalismo, una aceptación de la diferencia y por tanto del privilegio para unos y la discriminación para otros.

Los que creemos que el federalismo es una solución para la organización y cohesión de España entendemos la idea del “café para todos” como una forma de garantizar la igualdad tanto de los ciudadanos como de los territorios, no hay una sin otra. Como bien afirmó Gabilondo “derecho a la diferencia, sin diferencia de derechos”.

Lo nuestro es un federalismo imperfecto y desigual. Es el resultado de un uso indebido del “café para todos”

Hoy, España, no da café para todos. ¿Es el estado de las autonomías un sistema federal? Podemos decir que en puridad no y en intenciones lo contrario. Es decir que ya es federal pero asimétrico y malparido. Lo nuestro es un federalismo imperfecto y desigual. Es el resultado de un uso indebido del “café para todos”, es la huida hacia delante de un soberanismo/egoísmo galopante, donde ensalzar las esencias de la aldea frente a la universalidad de la ciudadanía, donde alimentar/engordar la “casta” propia a base de empobrecer cada vez más a las clases trabajadoras intubadas con el suero de la diferencia.

Volvamos al “café para todos”, volvamos a la ruta federal con lealtad, con equidad, con las intenciones limpias y el camino fijado (por todos, debatido, acordado), definiendo los pasos para adelante y los que hay que dar para atrás. Una ruta que pasa por la fraternidad entre ciudadanos y prioriza la justicia social.

Si la diversidad es un hecho, la igualdad es un derecho y ese es el camino, el único camino. Si el federalismo es el camino a la igualdad este necesita de un buen trazado, de un buen sustrato, de una buena base: La Tercera República Española.

Tal día como hoy se proclamo la Primera Republica Española. Aunque la vida republicana fue corta es innegable que, el que fuera uno de sus presidentes, Francisco Pi y Maragall, “uno de los mitos más potentes de la izquierda española hasta el franquismo”, dejo un importante “legado teórico que se lo disputaban anarquistas, catalanistas y republicano-socialistas” (A. Santamaría).

Es hora de reflexionar sobre lo actual de esa propuesta.

¡Camarero! ¡Café para todos!

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¿Quién es... Vicente Serrano?
Vicente Serrano

Fue presidente de Foro Babel Barcelona. Delegado de CCOO, primero, y del sindicato CoBas, posteriormente. Formó parte del primer Consejo Nacional de EUiA y de su primera ejecutiva representando a la Corriente Federal. Cofundador de Ciudadanos y miembro de su primer Consejo General. Pasó por Podemos como por un calvario y desistió en junio 2015 con su nota 'Goodbye Podemos'. Desde febrero 2016 es presidente de Alternativa Ciudadana Progresista, asociación fundada en 2007.

 

Comentar
Moret13 25/08/2015 - 11:18h
A veces me da la impresión de que cuando se quiere decir igualdad se está presuponiendo unidad e incluso uniformidad. Y sin embargo, la realidad no es uniforme, ni mucho menos. Por ejemplo, hay territorios con dos lenguas nativas habituales y otros con solamente una. Hay territorios insulares y otros continentales. Hay territorios con costas y otros completamente interiores. El problema es cómo articular federalmente esas diferencias. Mi opinión es que el federalismo en España debe ser asimétrico pero de forma que las asimetrías se definan y regulen de forma general, como legislación básica, en la propia Constitución federal. O sea, que café para todos, pero regular la diversidad en el sentido de tener en cuenta la posible enfermedad diabética de los consumidores, su tensión arterial y cosas parecidas.
VicenteSerrano 25/08/2015 - 11:18h
Sensación errónea Moret, la igualdad es una cosa y la uniformidad otra. La igualdad es un derecho a conquistar, ni siquiera es un estadio final, es un camino. En todo caso ha de ser un principio, la igualdad entre ciudadanos, los mismos derechos y las mismas obligaciones, la renuncia a cualquier privilegio. La diversidad es un hecho no solo entre territorios sino también entre ciudadanos y dentro de cada territorio. Teniendo en cuenta que la definición de un territorio es una cuestión política y por tanto temporal y por ende no genera homogeneidad en si, ni en el ámbito español, ni en el catalán o el andaluz. Repito la diversidad un hecho, promocionable o no, pero lo que no cabe duda es que desde una visión ciudadanista, no identitaria, la reivindicación ha de ser el derecho a la igualdad.
m.a. 25/08/2015 - 11:18h
Con la tecnología actual y no digamos la futura, España resulta muy pequeña. Federalismo sí, pero de Europa y limitado, pues política exterior, ejército, y fiscalidad deben ser comunes. Y a nivel nacional se debe aligerar el peso de la burocracia, eliminar dupli o triplicidades. Funcionarios sí, pero al servicio de los ciudadanos. Si queremos avanzar, como mínimo y a título enunciativo carreteras, ferrocarriles, grandes infraestructuras deben ser coordinadas, Sanidad, Educación, Dependencia, tienen que ser iguales para todos los españoles.. Recentralización ya. Y el que quiera mandar que se presente a las generales. Basta ya de tanto tribalismo.
RS 25/08/2015 - 11:18h
Vicente, yo soy ciudadano de un país federal (Canadá) y te diré dos cosas: primero, que España no es un país federal ni en intenciones (las intromisiones, intervenciones, descentralizaciones o recentralizaciones constantes del Gobierno, y su capacidad de suspender autonomías, simplemente no son posibles para un Gobierno federal sin cambiar la Constitución. Lo que Madrid hace sería impensable en Ottawa); segundo, que federalismo no impide asimetría (Quebec es el perfecto ejemplo), y que asimetría no significa desigualdad sino que voluntades diferentes entre las regiones (algunas quieren más, otras menos poderes, y esto se puede satisfacer simultáneamente).
Olegario 25/08/2015 - 11:18h
Si la diversidad es un hecho, la igualdad es un derecho y ese es el camino, el único camino. Si el federalismo es el camino a la igualdad en Europa, aunque el proceso sea largo y complicado, apliquémonos de veras y dejemos de mirarnos a nuestros ombligos, por mucho fet deferencial con que los queramos ver.
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