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Decadencia

por Isidrio Carpio

27.03.2014
4 min

Todas las mañanas al levantarnos, tenemos como hábito leer la prensa, escuchar alguna emisora de radio, mientras nos afeitamos, o incluso conectarnos a internet y echarle un vistazo a los digitales, ya con una taza de café en la mano, según nuestras preferencias, todas ellas respetables desde la pluralidad democrática.

De todas formas, este hábito también se va perdiendo en términos generales, desde el hastío que se padece de un tiempo a esta parte, por las constantes noticias de corrupción, paro, hambruna, a las que no se pone solución.

Por si fuera poco, ahora se convierten en correa de transmisión, como en Cataluña, de la Asamblea Nacional Catalana, organización pagada por el gobierno del presidente de la Generalidad para dirigir los fastos del independentismo catalán

También incide, y posiblemente tengan razón, la ciudadanía, que la información se desvanece ante el partidismo de los llamados medios sociales de comunicación, o lo que es lo mismo, la imparcialidad desaparece ante la subvención, excepto raras excepciones de profesionalidad, que las hay.

Al igual que sucede con medios, también pasa en otras esferas de la sociedad, un ejemplo claro son los sindicatos, que no han tardado mucho en acogerse a una reforma laboral, criticada hasta la saciedad por perversa y retrógrada entre los trabajadores de nuestro país y en organizaciones europeas. Dentro de poco hasta la defenderán, sino tiempo al tiempo.

Estos son los mudéjares del sindicalismo, que han abrazado, en este caso, la religión del neoliberalismo, e incluso algunas de sus organizaciones, como pasa en Cataluña con el nacionalismo.

Han dejado a un lado la lucha por los puestos de trabajo, han bajado las manos ante la batería cavernícola de legislación del Gobierno en materia laboral y de políticas sociales como las relacionadas con las pensiones, han preferido pactar ERES, no salir a la calle, mantener en silencio las protestas, no huelgas generales.

El Gobierno les impone una falsa "paz social", no vaya a ser que suba nuevamente la prima de riesgo; la lucha contra la desigualdad, revindicar políticas productivas, inversiones públicas, no va con ellos, ellos ya llevan veinte años en sus poltronas sindicales, han montado sus negocios y han concertado su estabilidad económica, eso sí, a la americana, todos sabemos cómo se negocia esto, tanto me das, tanto pacto. Eso sí, la banca no la toquemos, no sea que nos salpique, como así ha sido.

Desgraciadamente habría que plantearse, si ese papel que les concede la Constitución de interés Público, sigue siendo vigente, pues más bien parece de interés privado, y permanecer a la sombra de gobiernos, fundamentalmente esto sucede cuando estos son de derechas, y por si fuera poco, ahora se convierten en correa de transmisión, como en Cataluña, de la Asamblea Nacional Catalana, organización pagada por el gobierno del presidente de la Generalidad, Sr. Mas, para dirigir los faustos del independentismo catalán, como diría algún presidente del Congreso, "hay que echarle güevos".

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JG 25/08/2015 - 11:30h
Los dos principales sindicatos (UGT y CCOO) hace mucho que están vendidos. Con el zapaterismo, recibiron montones de subvenciones, comisiones por los cursos (igual que la CEOE, para que engañarnos) y grandes sumas por los ERES en la crisis, me refiero a comisiones por "defensa de trabajadores" que iban a ser despedidos y se quedaron un pico de su finiquito (no a lo de Andalucía), sin que muchos de estos solicitaran sus servicios. Ahora con el cambio de gobierno, las subvenciones han bajado y los cursos y lo de los ERES va a quien decida cada trabajador, por lo que los ingresos que recibían bía estado han mermado bastante. Como en Cataluña Mas da dinero a los que le secundan, pues a sacar la estelada.
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