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De cartas y fiestas

Jordi Garcia-Petit
2 min

¿Obtendrá Cataluña la independencia saliendo de fiesta un millón de personas? Que no se engañen los participantes

Ante la insistencia monotemática del eurodiputado de ERC, Jean-Claude Juncker le contestó que la independencia no se obtiene por carta, refiriéndose indirectamente a la afición epistolar de Artur Mas. Tampoco se obtiene con fiestas en la calle por muy multitudinarias que sean. ¿Obtendrá Cataluña la independencia saliendo de fiesta un millón de personas? Que no se engañen los participantes honestamente convencidos que su gesto ferviente tendrá el efecto de las trompetas de los sacerdotes y de los gritos a voz en cuello del pueblo, que derribaron las murallas de Jericó, según la Biblia.

El argumento de la cantidad y el carácter pacífico de los participantes en la fiesta no puede oponerse seriamente a los muchos argumentos de fondo que hacen que la independencia, además de no ser posible, no conviene a los catalanes, ni al conjunto de los españoles, ni a los europeos. Justo es decir en descargo de los participantes que a la fiesta no se va para pensar.

Si la multitud en la calle se convierte en masas en acción, entonces deberíamos hablar de insurrección revolucionaria. En la historia europea tenemos ejemplos clásicos del poder de ruptura de las masas: la toma de la Bastilla, el asalto al Palacio de Invierno… No es nuestro caso y hemos de alegrarnos.

Ni Obama, ni Putin, ni Merkel, ni Hollande, ni Juncker se habrán conmovido

Interpretemos los hechos correctamente: la fiesta de la “V” en Barcelona ha sido extraordinaria, brillantemente organizada, una demostración palmaria de la libertad de que gozamos –fiesta animada y propalada por una TV3 cada vez más cerca de un medio propagandístico de régimen totalitario-, pero nada más. Ni Obama, ni Putin, ni Merkel, ni Hollande, ni Juncker se habrán conmovido. Y Rajoy de su inconmovible actitud hace una estrategia defensiva a ultranza. Los problemas que tenemos como sociedad y como comunidad no se resolverán ni por carta ni con fiestas en la calle.

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¿Quién es... Jordi Garcia-Petit?
Jordi Garcia-Petit

Doctor en derecho.

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Olegario 25/08/2015 - 11:23h
"Justo es decir en descargo de los participantes que a la fiesta no se va para pensar." Obviamente no, pero, a sensu contrario, si hay descargo en la fiesta, hay cargo en lo que la antecede. Si se va, es porque se ha decidido, de ha valorado, se ha concluido que hay que asistir. Un análisis contrario, basado en las razones que explica el autor, implicaría la no asistencia, comprender que la democracia no se ejerce a golpe de presión masiva. Tampoco la inteligencia se templa a golpe de pito ni exhibiendo arrobas de testosterona. Concluyo: hay cargo, ¡vaya si lo hay!. Salvo que los consideremos irresponsables de su conducta, en cuyo caso, iniciemos el proceso de incapacitación.
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