Cercas ficha por la 'caverna mediática' por cuestionar el derecho a decidir

(Revista de prensa)

16.09.2013 08:52 h.
6 min

"Me levanto por la mañana, miro el periódico y si no está mi nombre en la sección de necrológicas, me afeito". Sobre esta frase atribuida al comediante George Burns erige María Jesús Cañizares su artículo Artur Mas busca su necrológica política en el Abc. La pincelada ilustra circunstancias como el notorio grado de improvisación de ese mártir vocacional en que se ha convertido Mas. Sobre todo desde que cobrara fuerza la teoría de que su estela será fugaz. Como dice Rajoy en su carta, es el presidente de la Generalidad "hoy", en una nada velada alusión a la galopante pérdida de votos de CiU desde que abrazara el soberanismo. Y es que nada ni nadie es para siempre, tampoco Rajoy.

El viejo diario madrileño se ha convertido en los últimos días en el objetivo a abatir por parte de la prensa editada en Barcelona. Destacadísimos articulistas del catalanismo moderado, dialogante, etcétera, etcétera, distinguen a Abc con sus invectivas. Enric Juliana, en La Vanguardia, lleva en ello varios días, con la insistencia metódica de un consumado y desengañado lector del objeto de sus cuitas. Este domingo, un editorial del periódico capitalino le sugería a Juliana el calificativo de "delirante". Hoy, aprovecha una par de su diario para lanzar una perdigonada sobre Girauta: "Un mozalbete del Abc le califica (a Margallo) de traidor", comenta el habitualmente sosegado Juliana.

En La Vanguardia y en El Periódico se detecta, por cierto, una singular coincidencia de mensajes por parte de sus columnistas. Si a Antoni Puigverd se le antoja que "La Vanguardia es la única ágora, lo demás son trincheras", al catódico Jordi Évole en El Periódico le parece que "pocas cosas son tan eficaces para el independentismo como un buen editorial del Abc". Quien movido por la curiosidad de tantas alusiones se eche hoy a la cara el denostado Abc se encontrará con una entrevista a Alicia Sánchez-Camacho en la que la líder del PP catalán muestra hasta qué punto ha convulsionado el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación el gesto con el que el PP pretende afrontar el desafío independentista. "La opinión de Margallo -sostiene- no es ni oficial ni oficiosa". A mayor abundamiento, la dirigente popular matiza que no es lo mismo dialogar que negociar, sutileza que la prensa condal tiende a pasar por alto en las portadas con la que se replica, aún hoy, a la carta de Rajoy. El Gobierno, según la versión acordada por los diarios catalanes (lo que ya no es una coincidencia puntual entre articulistas sino un rasgo de estilo del sistema mediático catalán) tiene que sentarse a negociar sobre la pregunta de la consulta y la fecha de celebración. Todo lo demás son conspiraciones de la caverna mediática, que presiona a Rajoy para que permanezca inmóvil y tiene la culpa de todo.

Más sugerente, por variada, es la interpretación de la realidad en los principales diarios de Madrid. El País (y La Vanguardia, todo hay que decirlo) subraya por ejemplo el éxito de convocatoria de Rubalcaba en la Fiesta de la Rosa de Gavà. Veinte mil personas asistieron a un acto que había languidecido en los últimos años. La consagración del "problema catalán" es el criterio editorial del diario de Prisa, en el que luce un artículo de Enrique Gil Calvo, quien utiliza conceptos como "cismogénesis explosiva" y "performance palingenésica" para definir, o algo así, la situación en Cataluña. Menos turbio resulta sin duda Lluís Bassets en el mismo diario, quien da en concluir, probablemente con toda la razón, que si la Assemblea Nacional Catalana hubiera organizado la presentación de la candidatura de Madrid 2020 a estas alturas estaríamos celebrando la concesión de los Juegos. Pese a su postura a favor de una negociación sobre el encaje de Cataluña, El País también es objeto de críticas en la contraparte catalanista. O, mejor dicho, el artículo en el suplemento semanal del domingo de Javier Cercas, sobre quien se abalanzan Fonalleras en El Periódico y Alzamora en el Ara por haber escrito que el derecho a decidir es poco menos que un cuento chino. Ni en sus peores sueños se habría visto el escritor gerundense tan asimilado a la caverna. Claro que, a quién se le ocurre...

En cuanto a El Mundo, prosigue con sus entregas sobre los chanchullos de la familia Pujol y aporta una serie de correos electrónicos entre el "cagador consuetudinario" (o sea, J. Pujol, jr. según su contacto argentino) y el locuaz Shanahan, el susodicho contacto y ex mandarín del puerto de Rosario (Argentina). Los detalles confirmarían la existencia de las cuentas suizas negadas por Pujol y Mas.

¿Quiere hacer un comentario?