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Cataluña traducida

04.04.2014
8 min
Desde que Orwell inventó el concepto de neolengua, y una concreta, para la sociedad descrita en su novela 1984, una clásica distopía -voz esta, por cierto, que ni el IEC ni la RALE se aprecian de incluirla en sus diccionarios de referencia, por el talante conservador y poco amigo de innovaciones que comparten ambas entidades-, heredera indiscutible del Mundo feliz de Huxley, no son pocos los gobiernos de todo el mundo, sin distinciones de sistemas de gobierno, a pesar de que es más empleada en sociedades sometidas al totalitarismo, que han recurrido a la neolengua para tratar de establecer una lectura de la realidad que sea, en verdad, una creación de la misma. Lo que sucede, sin embargo, es que estos intentos de creación son llevados a cabo por gente poco creativa, nada sutil, muy incompetente y torpe, y su intento se acaba convirtiendo en un ridículo espantoso que causa vergüenza ajena, e indignación.

Conviene pasar de la teoría a los hechos y advertir cómo en la Cataluña de nuestros días se ha instaurado una neolengua cuya traducción es justo y necesario que sea conocida por todo el mundo, para advertir del sutil intento de dominación política que esconde detrás

Tener una neolengua como herramienta de acción política, aunque sea construida a partir de una lengua minoritaria con ínfulas de mayoritaria y con delirios de grandeza de algunos de sus hablantes -afección común de los pobres de espíritu- quiere decir que todos los mensajes se tienen que traducir para poder entenderlos como es debido y no caer en el error inmenso de tomar algo por lo que en realidad no es. Necesitamos, pues, un truchimán o trujamán de bolsillo que nos permita traducir de la neolengua a la lengua empleada por todos. No es un juego, sino algo bastante serio como para denunciarlo -la creación de este neolenguatge perverso- como intento de subversión de la realidad con la finalidad evidente de llegar a una dominación política al margen de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos libremente expresada de acuerdo con la legalidad vigente, porque, una vez creada la neolengua, quienes no la comparten quedan excluidos del grupo que la toma como señera de identidad deriática, valga el neologismo. El trabajo traductor, a menudo, no es fácil, a tenor del proceso de enmascaramiento del referente real que se lleva a cabo con el objeto de hacer aparecer el nuevo concepto casi como surgido de forma espontánea y natural, como corolario de unos hechos deseados, queridos, más que propiamente reales.

Lo que conviene, por lo tanto, es pasar de la teoría a los hechos y advertir cómo en la Cataluña de nuestros días se ha instaurado una neolengua cuya traducción es justo y necesario que sea conocida por todo el mundo, para advertir del sutil intento -¡ay, aquella Invassió subtil tan preclara de Calders!- de dominación política que esconde detrás, sobre todo hacia los ciudadanos que tienen como lengua materna la otra lengua oficial de la comunidad, inexistente, despreciable y anomalía histórica -anomalía que los xenófobos de entre ellos extienden a sus hablantes- para la totalidad de usuarios de la neolengua del poder regional. Así pues, conviene tener muy claro qué quieren decir ciertos usos lingüísticos que lo tienen todo de máscara y fachada detrás de las cuales se esconde el fruto del huevo de la serpiente:

Generalidad, es decir, Particularidad, el gobierno de un puñado por un mandato, los suyos.

Medios de comunicación públicos, esto es, Medios de alienación y agitprop de uso privado del gobierno.

Prensa libre, es decir, prensa sometida a satisfacer la complacencia de quienes otorgan las subvenciones con dinero público.

Sociedad civil, es decir, pesebrismo y fondo de reptiles.

Derecho a decidir, aberración conceptual con que se quiere esquivar un derecho inexistente en nuestro ordenamiento jurídico: el derecho de autodeterminación.

Elecciones plebiscitarias, fatua pamplina que incluye la clásica contradicto in adiecto que conocen incluso nuestros poco preparados bachilleres del fracasado modelo educativo de éxito...

DUI (Declaración unilateral, tartamuda, de la in, inde, independencia), que quiere decir exactamente CdE, es decir, Golpe de estado.

Consulta sí o sí, que es tanto como mesas petitoria del voto caritativo por el amor de la madre patria, este andrógino platónico; mesas que serán colocadas en la calle bajo el amparo de una ley autonómica que de ningún modo garantiza una vinculación legal de la consulta con una toma de decisión posterior orientada a la creación de una nueva legalidad que, además, sólo llegaría a constituirse como tal mediante el hecho -altísimamente improbable- del reconocimiento ajeno.

Legalidad democrática, es decir, por encima de constituciones, de elecciones y de la soberanía popular, el dividido partido gobernante decide qué es y qué no es democrático en el ámbito del territorio donde ejerce sus competencias autonómicas actuales, definidas por la Constitución española, única instancia política que justifica su presencia al frente de la autonomía.

Consejo asesor para la transición nacional, o sea, una pandilla de amigos nacionales que con ademán de momento histórico, muy del gusto del transcendentísimo presidente de la Particularidad, le dicen aquello que quiere escuchar, con total solemnidad nacional.

País vecino, es decir, el resto de España, antes el Estado español, expresión esta última caída en desuso por la ambición secesionista que busca la creación del Estado catalán.

Cataluña, nuevo estado de Europa, quiere decir exactamente... ¡nada!, ¡no quiere decir nada!, son las palabras encarnadoras del vacío más evidente. Porque, muy a menudo, la neolengua se especializa en darle el cuerpo de las palabras a la inexistencia de realidad, a su ausencia, al agujero, a la nada.

Proceso, alusión paradójicamente dinámica a una voluntad estática, y valga la anfibología neológica.

Hacienda propia, único de los casos en que el sentido literal se impone al sentido figurado de la expresión común: propia quiere decir que se quedan el dinero público para autogestionarlo, palabra que descompuesta preceptivamente significa: auto: yo mismo; y gestionar: apropiarse.

Et sic de caeteris.

Orwell, de hecho, no inventó nada, porque desde los tiempos de los escribanos del antiguo Egipto, sabemos, como nos lo recordó Lewis Carroll, que aquello importante, en cuanto al lenguaje, no es tanto qué significan las palabras, sino quién manda.

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¿Quién es... Juan Pérez?
Juan Pérez

Catedrático de Instituto jubilado y crítico de cine en CRÓNICA GLOBAL. Es autor del blog 'Provincia mayor que el mundo eres...'.

Comentar
Kasfel 25/08/2015 - 11:29h
Jajaja, boníssim J.P. Felicitats! La correspondència DUI = Cd’E antològica!! Inclús, si em permets la broma, doncs millor riure que plorar, podríem fer un desenvolupament matemàtic: ANC DUI f(X) = Cd’E => X = CiU-U CUP ERC = ERC3UP => ERC3CUP = f(TV3 LAV ARA ETC) = CSd’A-PS (Conglomerat Subvencionat d’Agit-Prop Secessionista) Nota 1: el 3 de ERC3UP vol dir al “cub” que no al CUP, que ja es troba integrat al resultat. Nota 2: la variable ICV no se com ficar-la. Nota 3. La variable PSC es una incògnita invisible que pot sortir o no sortir a la equació ).
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:29h
Kasfel o Kafkel...?
Kasfel 25/08/2015 - 11:29h
“La primera de les grans forces que mouen al mon es la mentida” El conocimiento inútil -Jean François Revel (1993) “Amb la in-inde-independència tot seran avantages perquè viurem millor i a mes a mes tindrem 16.000 milions” Un secessionista qualsevol (a qualsevol hora del dia). “¿Qué hacer ante tanta sinrazón? Tal vez solo reírnos de los nacionalismos”. Jesús Cacho (en un article de fa uns dies)
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:29h
Els teus supòsits matemàtics demostraven fefaentment que el procés és una processò d'aspirants a pròcers proclius a robar al proïsme... absolutament kafkià, Kasfel.
Barcelonina 25/08/2015 - 11:29h
Genial Juan Perez!! El que passa es que dubto molt que els encegats amb el "procés" ditxos entenguin res del que escriu i si l'entenen, el negaran , calificant-lo d'unionista, espanyolista no-català com a únic argument. No van més enllà dels eslògans, acceptats com si d'un credo es tractés, i un credo no es qüestiona ni es raona, simplement s'accepta i s'hi creu. Portem masses anys a Catalunya amb el mateix discurs nacionalista, per tant, la capacitat de raonament de molts convençuts l'han perdut i només son capaços de percebre a la seva ment, el paradís imaginari del mon feliç de la "abeja Maya" i l'estelada.
MiquelEscudero 25/08/2015 - 11:29h
En efecte, Juan: "que aquello importante, en cuanto al lenguaje, no es tanto qué significan las palabras, sino quién manda". Ens cal consciència de 'veritat' i amb ella de la nostra dignitat com a persones. La greu ofensa de l'actitud dels manipuladors i mentiders.
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