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Can Colau y sus efectos sobre el turismo, el comercio y el empleo

La economía "informal" es el concepto de moda en el Ayuntamiento de Barcelona. Se trata de la solidaridad de boquilla con el mantero y de su redención a través de la chatarra

16.08.2015 11:44 h.
3 min
Los turistas no son bienvenidos. La alcaldesa Colau y su equipo de gobierno no muestran el menor recato en sus decisiones y declaraciones sobre el sector. La moratoria hotelera, las expropiaciones de uso de los apartamentos sin licencia, la ocurrencia de limitar el número de cruceros y la deambulación del pasaje por la ciudad son, por el momento, las iniciativas de los podemitas barceloneses. La pérdida de empleos, proyectos e inversiones es el primer eco de unas medidas encaminadas a eliminar el turismo de la capital de Cataluña como si fuera una industria contaminante y peligrosa. No se le puede reprochar a la alcaldesa falta de determinación en ese objetivo ni que no haya utilizado todos los medios a su alcance para que se enteren los touroperadores de Tokio, Berlín y Río de que Barcelona ya no es friendly y su dinero no vale un peso en Guayaquil city.

En materia de comercio, la alcaldesa se maneja con el par de obviedades progres de la proximidad y la sostenibilidad. Ahí no hay un plan premeditado, como en el caso del turismo, sino pura ineptitud. A Ada Colau no le gustan las grandes superficies. Prefiere las tiendas pequeñas y cerradas al mediodía. Y le encantan las gangas del top manta. Un lío. Su colega Gala Pin, concejal de Ciutat Vella, lo llama "economía informal". El rollo de los lateros, manteros, prostitutas y cocteleros ambulantes. Ese es el modelo revolucionario, la solidaridad de boquilla con el mantero y su conversión en trapero.

El empleo sí que es un asunto prioritario para Ada Colau. Lo tiene claro. No puede ir por ahí apiadándose de la gente que le pide trabajo, por lo que ha resuelto advertir a los ciudadanos de que no le cuenten su vida, que se siente impotente, que no puede hacer nada, que le dan mucha pena las viejitas viudas y desamparadas pero que ya no se dedica al activismo. El siguiente paso es implantar las condiciones ambientales y sociales necesarias para provocar la creación de empleo de calidad, digno, con contratos indefinidos, salarios solventes y excepcionales condiciones. O sea, blablablá. Nada de nada. La nada más absoluta, apabullante y desoladora. ¿Ocupación? Sí, de Can Vies a Can Colau, que es como se llama ahora el Ayuntamiento.

En lo que sí ha demostrado la primera edil una gran ortodoxia y mesura es en el maltrato a la Guardia Urbana, despojada de toda autoridad, maniatada, vejada y vilipendiada. Pero ahí no hay novedad. La Generalitat es pionera y todo lo que se les está haciendo a los agentes de la Urbana ya ha sido experimentado con los mossos d'esquadra. La autoridad es del pueblo y el pueblo es ella, sostiene la alcaldesa, que maneja el concepto "empoderamiento" con tanta soltura como la vara de mando. Llueve sobre mojado. La administración de Mas ha devastado lo poco que quedaba de estabilidad política, garantías jurídicas y oportunidades económicas. Colau es la puntilla.
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libertad 25/08/2015 - 11:09h
Pobre Barcelona, en que manos has caido. Para los cruceros que no se preocupe, la niña Colau, Marsella en Francia ya se frota las manos, todo está listo para recibirlos. Los catalanes se creen solos, pero no, están rodeados de gente que piensa antes de hablar y decir sandeces.
Mateos 25/08/2015 - 11:09h
"En épocas turbias, de incertidumbre y transición, aparecen siempre y por doquier gente de medio pelo. No hablo de los llamados “progresistas”, de los que siempre se dan más prisa que los demás (tal es su afán cardinal), cuyos propósitos, aunque a menudo descabellados, están más o menos definidos. No. Hablo solo de la canalla. En todo periodo de transición surge esa canalla de la que ninguna sociedad está libre, y surge no solo sin propósito alguno, sino sin ningún asomo de idea, solo para sembrar con ahínco la inquietud y la impaciencia. Y sin embargo, esa canalla, sin advertirlo siquiera, cae siempre bajo el caudillaje de un puñado de “progresistas”, que ya sí obran con propósito definido, y son los que llevan a ese hato de truhanes a donde les da la gana, si es que ese puñado de “progresistas” no es también un puñado de necios, lo que, por otra parte, sucede más de una vez". Dostoievski en su obra: "Los Demonios"
Antoni Ferret 25/08/2015 - 11:09h
1) Com a bon diari adscrit al partit Ciutadans, CG es destapa en un atac fulminant contra el nostre Ajuntament. / 2) Els turistes són benvinguts, només faltari, però el turisme s'ha desenvolupat en forma anàrquica i hi ha barris (com la Barceloneta i altres) que estan sobrepassats de turisme amb grans molèsties per als ciutadans que hi han de viure. / 3) Llegint això, qualsevol diria que l'economia oficial és "formal". De fet és pitjor que informal, és malvada. S'han de provar noves formes d'economia (sense garanties que a la primera s'encerti). / 4) L'ocupació, és clar que és una preocupació fonamental, però és un problema dels governs de Catalunya i d'Espanya. L'Ajuntament hi farà lo que podrà. / 5) Us molesta el nou Ajuntament i le seves preocupacions socials, però hi ha la "possibilitat" (possibilitat!) que, si no voleu caldo, tingueu tres tasses.
Antoni Ferret 25/08/2015 - 11:09h
De tota manera, tenint en compte qui firma l'article, no em preocupa gaire: no és representatiu.
gelabert 25/08/2015 - 11:09h
Sr. Planas, leo con agrado su artículo diario sobre la opinión publicada y considero que está Ud. en su derecho a sostener la postura ideológica que le parezca más conveniente pero la que sustenta esta pieza queda lejos de lo que esperaba de su talento. Cargar ad hominem contra la señora Colau, alcaldesa electa de todos los barceloneses (incluidos quienes no la hemos votado) negándose, por una parte, a ver que el exceso de turistas nos aboca ya a serios problemas de convivencia con vecinos (esa es, desde hace años, mi situación personal -hostal en mi escalera, piso de mochileros-hoy desaparecido, compro en la Boquería ¿todavía?, etc.) y, por otra parte, fundamentando sus críticas en la mera desconfianza generada desde los clichés ideológicos de la derecha tradicional se perjudica Ud. más a si mismo que a quienes pretende desenmascarar. Y desgraciadamente eso afecta, es imposible que no sea así, a la credibilidad que conviene otorgarle a su trabajo profesional de los días labora
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