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Buchanan: "Votar en Cataluña para decidir si se es parte de España no es democracia"

El profesor de Filosofía y Derecho de la Universidad de Duke (EEUU) y especialista en procesos de secesión rechaza el planteamiento de "una nación, un Estado". Buchanan apunta que los independentistas "tendrán que demostrar" que el Gobierno "no es razonable, que es inflexible, que no les ha tratado bien, y que está rechazando algo que es razonable"; y considera que eso todavía no lo han hecho.

16.05.2014 08:32 h.
6 min
Allen Buchanan, durante la entrevista

"No se puede hacer un planteamiento del tipo: 'estamos a favor de la democracia, hagamos una votación en Cataluña y decidamos si queremos ser parte del Estado'. Eso no funciona así. El nacionalismo de 'una nación, un Estado' no funciona. Eso no es democracia".

Así se ha posicionado el profesor de Filosofía y Derecho de la Univeridad de Duke (EEUU), Allen Buchanan, en una entrevista realizada por CRÓNICA GLOBAL, aprovechando su estancia en Barcelona para participar en una conferencia sobre el debate independentista organizada por la Fundación Internacional Olof Palme.

Buchanan, autor de diversos libros sobre los procesos secesionistas, advierte de que "la idea de 'una nación, un Estado' es una pesadilla; es una receta para interminables guerras civiles y violencia étnica, y no tiene nada que ver con la democracia". "La democracia no es que las naciones tengan sus propios Estados, sino que las personas de cada Estado tengan control sobre él", insiste.

"Un territorio parte de un Estado pertenece al pueblo del Estado como un todo"

El profesor no duda en rebatir los fundamentos sobre los que se basa el independentismo catalán. "Pero, somos una nación y, por tanto, tenemos derecho a decidir, ¿no?", le planteamos. "No estoy de acuerdo", responde. Y añade:

"Sé que hay personas que consideran que se puede llegar a una conclusión simple desde el compromiso con la democracia al plantear que los catalanes tienen un derecho a la secesión. Creo que eso no es verdad. El hecho de que Cataluña sea una unidad administrativa en España, y que podamos hablar de ciudadanos de Cataluña, y de que haya procesos democráticos en esa parte de España, no implica que simplemente se pueda apelar a la democracia y decir: 'Bien, consigamos una mayoría para votar y decidir a qué país pertenecemos'. No creo que eso sea democracia".

Buchanan apela a los principios constitucionales de las democracias occidentales. "En las democracias que funcionan razonablemente bien, hay ciertas cuestiones que se resuelven por la regla de la mayoría y otras cuestiones que requieren algo más que una simple mayoría. Es por eso que tenemos Constituciones, que son muy difíciles de cambiar, y la decisión de una parte de un país para convertirse en un país independiente es un cambio constitucional importante", explica.

Y subraya: "No creo que los cambios constitucionales importantes puedan ser decididos por mayorías simples en una región, porque eso no solo le afecta a ellos, sino que afecta a todos los demás. En un planteamiento democrático, un territorio que es parte de un Estado pertenece al pueblo del Estado como un todo, no solo a la gente que ocupa ese territorio particular. No es una propiedad privada de los que viven allí. La soberanía popular es la soberanía de todo el pueblo sobre todo el territorio del Estado".

Es necesario demostrar que hay profundos "agravios" de autogobierno

Buchanan indica que para poder acogerse al "derecho a la secesión" en la actualidad -que en todo caso sería como "último recurso"- es necesario que exista una "injusticia" fundada. Estas injusticias las divide en cuatro tipos: una anexión forzosa de un Estado soberano; violaciones sistemáticas de derechos humanos fundamentales; una redistribución de los recursos de forma discriminatoria, continuada y grave; o una vulneración por parte del Estado de un régimen autonómico adecuado para el territorio en cuestión.

Buchanan concluye que ninguna de las dos primeras opciones serían aplicables al caso de Cataluña. También considera que es "difícil" demostrar que Cataluña está fiscalmente "discriminada", ya que en todo Estado del bienestar hay una "redistribución" desde "las zonas ricas a las más pobres", y también influyen otras cuestiones como las crisis o, simplemente, "una gestión no eficiente".

En cambio, se muestra más abierto a discutir el cuarto de los posibles "agravios". "Si es verdad que los catalanes han hecho todo esfuerzo razonable para negociar de buena fe un nuevo acuerdo autonómico, y si es verdad que el Gobierno español ha sido inflexible de forma no razonable, creo que eso fortalece la posición de que Cataluña tiene un derecho a la independencia", señala.

Propone una "negociación" con una "tercera parte" como mediadora

En cualquier caso, Buchanan reconoce que es complicado determinar si el grado de autonomía alcanzado por Cataluña es "mucho" o es insuficiente, y si tanto el Gobierno como la Generalidad han hecho todos los "esfuerzos razonables" para llegar a un acuerdo. En todo caso, apuesta por la "negociación" y propone introducir una "tercera parte" que ejerza de "mediadora" entre ambos, una suerte de "comité" internacional. Esa negociación pública permitiría aclarar este punto ante el mundo.

Pero Buchanan advierte de que los "acuerdos" para una mayor "autonomía" deben ir "en las dos direcciones", y también deben incluir cuestiones como, por ejemplo, el respeto de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en las escuelas. Esta es una cuestión que considera que los partidarios de la independencia deberían corregir incluso desde un "punto de vista estratégico", de cara a conseguir "apoyos" para lograr su objetivo. "No creo que la negociación sea una cuestión de cuánta autonomía dé [el Gobierno de] España sin conseguir nada a cambio", subraya.

El profesor concluye apuntando que los partidarios de la independencia "tendrán que demostrar" que el Gobierno "no es razonable, que es inflexible, que no les ha tratado bien, que están pidiendo algo que es razonable y que está siendo rechazado; y no estoy seguro de que esto ya lo hayan hecho".

Comentar
albertfonxe 25/08/2015 - 11:28h
Yo creo que ya está bien de actuar siempre como acomplejados, pensando que todo aquello que dice o piensa un vikingo o un sajón tiene un plus sobre todo lo que pueda pensar o decir cualquier español. Este Mr. Buchanan tiene mucho trabajo en casa: pena de muerte, torturas, guerras ilegales e inmorales, asesinatos selectivos, etc y sale sin rubor por el mundo predicando y sentando cátedra, dictando sentencias de quién es bueno y quién es malo.
RS 25/08/2015 - 11:28h
Estoy en desacuerdo con este profesor. Primero, un americano no es la persona más indicada para criticar a una nación que quiere independizarse. Los propios EEUU, cuando decidieron independizarse del Reino Unido, ni siquiera eran una nación (es decir un pueblo con historia, cultura, y lengua propias). Segundo, habría justamente menos guerras, violencia, y violaciones de derechos humanos en el mundo si se reconociese de una vez que cada nación (y no sólo las colonizadas) tiene derecho legítimo a tener su propio Estado si así lo desea. Muchos Estados actuales son formados de naciones distintas que el azar de la historia ha forzado a vivir juntas, por resultado de guerras, de anexiones, de bodas reales, u otras situaciones en que el pueblo no fue consultado. España, por ejemplo, existe porque los reyes de Castilla y Aragón, dos Estados soberanos, decidieron casarse. ¿Acaso eso es más legítimo que haberles preguntado su opinión a los dos pueblos?
Antoni Ferret 25/08/2015 - 11:28h
Estic completament d'acord amb els dos comentaris anteriors. I aquest senyor és un especialista? La llufa!!
RS 25/08/2015 - 11:28h
Tercero, independizarse es (y casi siempre ha sido en la historia humana) una decisión de la nación en cuestión y no de todo el Estado al que pertenece. Intenten ustedes encontrar, en la actualidad o en la historia, casos de independencia en los que todo el Estado es consultado para ver si está de acuerdo con la separación de una de sus partes. Suerte. En Escocia y Quebec (como en todos los otros procesos de la historia), sólo los escoceses y quebequeses deciden si se van o no. Estar en contra de esto es como oponerse a que una mujer pueda divorciarse de su marido sin el consentimiento del segundo, o sólo si tiene razones "aceptables" como que él es inflexible o la violenta.
Olegario 25/08/2015 - 11:28h
El planteamiento que hace este hombre es razonable, es equilibrado, considera todos los intereses implicados y sistematiza las bases argumentales y los procedimientos. Además ofrece escenarios que garanticen distancia, temple y seguridad. ¿Hay algo parecido en el proceso independentista catalán? NO. Mentiras, emotividad, desprecio a las partes implicadas y apriorismos de "ni un paso atrás", de la posesión de la totalidad de la legitimidad social, un desarrollo de la democracia ciudadana impresentable... ¿Cuándo recuperarán algo de prestigio intelectual y ético, interno y externo, los promotores y los acólitos del catalanismo-nacionalismo-independentismo-secesionismo?
Rafael_01 25/08/2015 - 11:28h
A RS Y Antoni Ferret: Léanse la redacción del Derecho de Autodeterminación de los Pueblos. La cuestión es qué hace que un territorio tenga ese derecho, y tener una lengua o una historia no es el criterio.
leborgne 25/08/2015 - 11:28h
Buchanan ha reflexionado largamente sobre los problemas de la secesión, como muestran sus detallados libros al respecto, y además tiene perfecto derecho a decir lo que piensa sobre el particular, al margen de lo que hagan o hayan hecho en su país. Por otra parte, el caso de Escocia es menos unilateral de lo que, simplistamente, RS piensa: entre otras muchas cosas, el Acuerdo de Edimburgo entre los gobiernos británico y escocés supone la aceptación de este último de la falta de competencia propia de Escocia para convocar el referéndum, así como que el gobierno británico tiene capacidad para imponer todas aquellas condiciones en su realización que le parezcan ineludibles desde un punto de vista democrático (ver Alberto López Basaguren, revista Cuadernos de Alzate, núm 46-47).
Jotaeme 25/08/2015 - 11:28h
Que n'és de bonica la Constitució de Càdis, La Pepa, quan diu que la sobirania resideix en la nació, que està formada pels espanyols d'ambdòs hemisferis!
fereyes 25/08/2015 - 11:28h
El nacionalismo ha existido siempre y siempre existirá y es ni más ni menos que un narcisismo agregado. En la condición humana existe una clase de narcisismo de las pequeñas diferencias que nos hace vernos diferentes ( y superiores ) a otros seres humanos de nuestro alrededor. Esto ocurre con pequeñas cosas sin importancia pero cuando se agrega este sentimiento narcisista, orquestado por un líder y convenciendo a la población de que son diferentes ( eufemismo de mejores o superiores ) al resto, entonces este es el germen del nacionalismo. Ocurre con Villariba y Villabajo, Cataluña y España, Padania e Italia, etc.. y su propio germen lo autodestruye puesto que en una nación escindida por superioridad, también se puede fragmentar a su vez por ese mismo efecto ( Barcelona con respecto a otras provincias ) siempre y cuando haya un sector del poder interesado en esta escisión. Imaginemos que ahora a TV3 le da por repetir durante 30 años que Lérida, Tarragona y Gerona nos roban, etc..
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