Barcelona independiente

30.11.2013
6 min

Hace unos años, el Ayuntamiento lanzó una campaña para promover Barcelona como "la ciudad abierta". Durante unos meses esta apertura se proclamó en carteles que colgaban de farolas por toda la ciudad. Esto ocurría después del Foro Internacional de las Culturas y mientras la ciudad se jactaba de ser la capital del Mediterráneo. Incluso ganó la candidatura para albergar la sede mediterránea de la Unión Europea, aunque todo ello acabó en decepción. Inexplicablemente, nadie había previsto que los países árabes no querrían sentarse en la misma mesa que los israelíes y viceversa.

Todo esto parece un sueño ahora mismo. De ciudad abierta queremos pasar a cerrar las verjas y una vez más, retirarnos detrás de las murallas de la ciudad. Sin embargo, ¿de verdad quiere esto Barcelona, de verdad anhela este magnífico aislacionismo? ¿O es que ha sido invadida por una revuelta de campesinos, reducida y silenciada por una nueva oleada de segadors?

Los favorables a la independencia saben que si no pueden conquistar Barcelona y su periferia, su causa está perdida de antemano. Pero la ciudad se resiste a entregarse

Durante la pasada década, Barcelona ha pasado de ser una ciudad mediana y provinciana que había descubierto cómo venderse a sí misma, un lugar donde los inmigrantes era gente de Murcia y Andalucía y los únicos paquistaníes en las calles eran turistas británicos, a ser una ciudad europea moderna. Ha integrado una gama completa de colores de piel y una babel de lenguas, mientras continúa siendo sin complicaciones -y de hecho, de manera natural- bilingüe. La ciudad incluso puede presumir de una cocina internacional que se extiende desde los doner kebabs en un extremo, a los asadores argentinos y las exquisitas delicatessen japonesas en el otro.

Inevitablemente, no a todo el mundo le gustan estos cambios pero así es como es una ciudad moderna. Para su crédito, y dada la velocidad a la que han ocurrido los cambios, la ciudad se ha adaptado bien y ciertamente ha recibido con los brazos abiertos el vigoroso influjo de nuevas caras y nuevas culturas. Ha habido pocos conflictos y apenas casos de violencia, lo cual es algo que ni París ni Londres pueden decir de ellas mismas.

Dependiendo de dónde trazas la línea -los límites oficiales de la ciudad o lo que se conoce por la gran Barcelona- en la ciudad viven entre un tercio y dos tercios de la población de Cataluña. Los favorables a la independencia saben que si no pueden conquistar Barcelona y su periferia, su causa está perdida de antemano. Pero la ciudad se resiste a entregarse.

Por ello ha llegado la hora de que la ciudad realice una acción preventiva antes de que caiga, como Phnom Penh, frente a un ejército de payeses enfurecidos. Ha llegado la hora de que Barcelona haga una declaración unilateral de independencia de Cataluña. En lugar de ir atrás en el tiempo a los años de un sueño del siglo XVIII de un nuevo y resplandeciente Estado-nación, o peor, a un refugio medieval, ¿por qué no ir incluso más atrás, a la ciudad-Estado, y tomar a las antiguas Atenas y Roma como modelo? Después de todo, Barcelona es más antigua que Cataluña, igual que Roma antecede a Italia y Estambul, entonces Constantinopla, es mucho más antigua que Turquía.

Ha llegado la hora de que la ciudad realice una acción preventiva antes de que caiga, como Phnom Penh, frente a un ejército de payeses enfurecidos

En lugar de la antigua Atenas, Barcelona podría transformarse en un Berlín mediterráneo, aunque sin el muro y sin las tensiones de la guerra fría; un oasis urbano pujante e independiente, libre de las banales riñas y acusaciones que pasan por cultura política tanto en España como en Cataluña. Como sucedió en Berlín, los mejores y los más brillantes, los más creativos e iconoclastas irían en multitud a la ciudad, cuyos límites podrían extenderse para incluir a nuestros hermanos y hermanas multiétnicos de Hospitalet, Besós o Cornellà.

En un tiempo en el que el 78% de la gente en el mundo desarrollado vive en ciudades, el Estado-nación es un anacronismo. Declarar Barcelona independiente sería un paso adelante, un paso al futuro en lugar de quedar encadenados al pasado. El futuro es urbano y las ciudades están, de forma creciente, desarrollando identidades separadas, distintas de los estados de los que constitucionalmente forman parte. Hay un mundo de diferencia entre Nueva York y Estados Unidos, entre Londres e Inglaterra o entre Sydney y Australia. Lo mismo es cierto respecto a Barcelona y la Cataluña rural, y todo el mundo lo sabe.

Como Berlín, una Barcelona independiente podría mirar, a la manera de Jano, a ambos lados: hacia Cataluña y hacia España, haciendo y tomando lo mejor de ambos al mismo tiempo que se mantiene al margen de sus estériles e inacabables trifulcas. La ciudad podría devenir un faro en la península ibérica, donde a menudo el sol es la única cosa que resplandece. Podría ser una gran ciudad, una ciudad moderna. Una ciudad abierta.

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¿Quién es... Stephen Burgen?
Stephen Burgen
Periodista británico que lleva 12 años en Barcelona, adonde llegó en 2001 como corresponsal en España de The Times. Fue director fundador del diario Catalonia Today. Actualmente es colaborador de los diarios The Guardian y The Scotsman.
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m.a. 25/08/2015 - 11:34h
Entretanto nos venden la marca BCN a unos empresarios que van a montar garitos y burdeles en Tarragona bajo el nombre de "Barcelona World". El BARCELONA (Barça para los amigos) compromete la reputación de la Ciudad exhibiendo la marca Qatar, infame país que trata como esclavos a sus inmigrantes. La BBC internacional lleva días hablando de ello, y ¿qué hacemos los barceloneses?: ¡Nada! Soportar la payasada del 1714. Lo del Borne, por ejemplo,mira que tiene guasa, si fuéramos andaluces habría ya una enciclopedia de chistes al respecto. Y en definitiva, lo que nos echen. ¡Pobre BCN!
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:34h
I a sobre serà l'escenari, el decorat, de les noces de la filla del rei de l'acer, la qual cosa és tota la inversió que ha pogut captar el GH Mas a Índia, com si fos un cercador d'exteriors per pel·lícules de Bollywood... Barcelona -que inclou el Barelonés, és clar- ha de ser independent de la Catalunya rural i caciquil que nodreix el moviment secesionista, autèntic remake del carlisme trabucaire, i hauria de continuar vinculada a Espanya en qualitat de co-capital de l'estat. Jo crec que si inicièssim una campanya seriosa amb aquesta senyera, serien molts els que ens seguirien i aconseguiríem posar més nerviosos als de l'unanimisme aldeà. Projectem-nos cap a la universalitat! Barcelona pels barcelonins! Visca el cosmopolitisme!
Barcelonina 25/08/2015 - 11:34h
Hem de començar-nos a moure ja, abans de que sigui massa tard i ens treguin la nostre identitat els de la barretina i les espardenyes. No es broma, necessitem separar-nos d'aquesta Catalunya tancada per seguir sent el que som. I jo no m'ho prenc en broma, ja fa temps que penso això.
Tarragonaopina 25/08/2015 - 11:34h
Tarragona hauria de poder acompanyar Barcelona en el seu alliberament. Veure resultats a la ciutat de Tarragona de les candidatures nacionalistes (CiU ERC CUP SI, Catalanes 2012: 38,6%, Generals 2011: 29.2%). Vot nacinalista és minoritari, respecte el cens, molt més.
Juan Pérez 25/08/2015 - 11:34h
L'escissió hauria de ser entre la Catalunya contemporània i la Catalunya eterna, Vic com a capital potser, tot disputant-li el privilegi a Girona, que tant els agrada als neoruralistes, neocarlistes i neoestatistes. Hem de prendre exemple de Vitòria, que ha amenaçat mil i una vegades al govern basc que si es declara independent els vitorians es declararan independents dels independents, i no és broma, certament, com tampoc ho és la reivindicació de la Catalunya moderna i oberta cap a el món versus a la tradicionalista i tancada en si mateixa dels secessionistes.
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