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Balance una semana después del 9N

Francesc Moreno
8 min

Apenas una semana después del 9N sus consecuencias empiezan a ser visibles en la política catalana. Pasada la euforia de las primeras horas, los independentistas se enfrentan poco a poco a la dura realidad de sus propias cifras. Y, de momento, tenemos varias consecuencias:

Nuestro problema no es lo que no se hizo el día nueve, evitar la pseudo votación, sino lo que se dejó de hacer durante 35 años

1. El soberanismo ya no puede repetir que la independencia es un clamor de todo el pueblo catalán. El propio Mas ya ha dicho que hay que conseguir convertir a la causa independentista a los entorno 400.000 ciudadanos que se inclinaron por el SI-NO de acuerdo con las cifras de los convocantes. Pero ni así pasarían de un tercio del electorado potencial. No es de extrañar que Mas hable de seguir creando estructuras de estado y esperar a tiempos mejores. En una finta digna del mejor extremo Homs han pasado de reírse del Estado de derecho a ser enérgico defensor del mismo.

2. Junqueras también adopta el mismo discurso de fondo. La DUI ya no es inminente. El mismo discurso que Mas adornado con alguna palabra más rimbombante: proceso constituyente de la República catalana.

3. Mas ha recuperado aire frente a Junqueras pero continua lejos de ni tan siquiera alcanzar sus malos resultados de 2012. Según la última encuesta, un práctico empate técnico con ERC: El enfrentamiento entre ambos ha pasado de ser latente a condicionar los próximos pasos del soberanismo.

4. La ANC también se da cuenta de que la fruta no esta madura. De momento, mantiene un tono muy bajo a la espera de acontecimientos. Veremos como resiste internamente la confrontación Mas - Junqueras.

Y por primera vez en mucho tiempo la prensa catalana dedica más espacio a otros temas en sus ediciones de ayer. ¿Alguien duda de que algo ha cambiado y no precisamente en favor del independentismo?

Es verdad que Rajoy ha transigido. Muchos señalan que el Estado de derecho ha dejado de existir en Cataluña. Aunque esto sea cierto, ya pasaba hace tiempo. De lo contrario, las sentencias de los Tribunales se cumplirían en Cataluña y eso hace años que no pasa. Ahora por lo menos se ha frenado la euforia independentista al ver su imagen reflejada en el espejo. Y no les ha gustado. Ya dije aquello de la melancolía que genera el esfuerzo inútil, lo que no significa, ni mucho menos, que el problema se haya acabado, ni que los no independentistas hayamos ganado.

El día diez defendí la postura de Rajoy el día 9. Me ratifico en lo dicho. No porque fuera la mejor decisión sino porque era la menos mala. Nuestro problema no es lo que no se hizo el día nueve, evitar la pseudo votación, sino lo que se dejó de hacer durante 35 años.

Empezar a poner las bases para revertir la hegemonía nacionalista en la vida económica y social

Rajoy ha anunciado que vendrá a Cataluña el día 29. Supongo que a tranquilizar a los suyos que son los más reacios a su "prudencia" del día 9 y los más desmoralizados. Pero lo importante no es lo que haga el sábado o cualquier día posterior. Lo importante es que él, su partido y los demás partidos constitucionalistas entiendan lo que hay que hacer a partir de ahora. Y la actitud no es ahora buscar la confrontación ni el ajuste inmediato de cuentas como le piden los que hablan de la "muerte" del Estado de derecho. Lo que deben hacer es empezar a trabajar a medio y largo plazo. Empezar a poner las bases para revertir la hegemonía nacionalista en la vida económica y social. Por ejemplo, no deja de ser llamativo que, en contra de los intereses de sus accionistas, casi todas las grandes empresas españolas con sede en Barcelona -incluidas las catalanas con accionistas de todas partes y el negocio principal fuera de Cataluña- estén plagadas de nacionalistas en sus puestos de dirección. El enfrentamiento en la Fiscalía, de ser cierto, sería muy indicativo de a quien creen que se deben los altos cargos de todo tipo de instituciones y empresas. Por ejemplo, ayudar al tejido asociativo para que no dependa exclusivamente del dinero que les insufla la Generalidad y que les hace estar en sus manos. O algo tan evidente como hacer que se cumplan las sentencias. Cosas que haría cualquier gobierno "normal" pero que, en Cataluña, los diferentes gobiernos españoles han dejado de hacer hace muchos años.

Rajoy debería afrontar de forma radical las reformas que la ciudadanía demanda antes que el panorama político consista en un enfrentamiento entre el Podemos de izquierdas y el de derechas -que parece que esta a punto de concretarse-. En esta reforma del estado deben incluirse las mejoras territoriales que sean precisas, no para un imposible; contentar a los nacionalistas, sino para que funcione mejor en beneficio de todos los ciudadanos. Y para ello debe hacer todo lo necesario. Pero no colaborar en la estrategia nacionalistas de crear más estructuras de estado, especialmente una Hacienda propia. Tampoco aceptar que muchos niños catalanas sean prácticamente analfabetos en su lengua materna y en la oficial del estado.

El error del nacionalismo, otrora moderado, es que ha sacado la careta antes de tiempo. Alguien debería tomar nota y no facilitarle la tarea en un futuro

El error del nacionalismo, otrora moderado, es que ha sacado la careta antes de tiempo. Alguien debería tomar nota y no facilitarle la tarea en un futuro. Creer en su lealtad y buena fe ya no sería un error político, sería colaboración necesaria en sus objetivos. Ello no implica que no haya muchas cosas por hacer. Por ejemplo, una ley de lenguas que oficialice el catalán, euskera y gallego en el conjunto del estado y que incorpore la sentencia del TC sobre la inmersión lingüística y las sentencias del Tribunal Supremo. O descentralizar las instituciones del estado en todo el territorio español y en especial a Barcelona oficializando el rango de co-capital. O convertir el Senado en una cámara territorial de verdad; o mejorar el sistema de distribución de competencias para evitar conflictos permanentes, duplicidades etc.

Los catalanes no nacionalistas somos las principales víctimas de lo que ha pasado en Cataluña desde el 1980. Y debemos exigir que se nos considere ciudadanos con plenos derechos, tanto por los que gobiernan en Madrid como en Barcelona. Pero, permítanme que lo reitere, la principal responsabilidad es nuestra. Debemos alzar la voz y presionar a los partidos porque si no somos capaces de articular una alternativa política a los partidos nacionalistas, nos espera un futuro muy negro. El nacionalismo hace sus deberes. Los demás catalanes no los hemos hecho. A articular esta alternativa deberíamos dedicar nuestros principales esfuerzos.

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¿Quién es... Francesc Moreno?
Francesc Moreno

Presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.

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JuanPerez 25/08/2015 - 11:21h
Lo suscribo sin cambiar ni una coma.
Pepitox 25/08/2015 - 11:21h
Suscribo, otra vez más, las palabras del Sr. Moreno. Lo de Rajoy venir a Cataluña y anunciarlo a bombo y platillo solo es reflejo de la anormalidad de la situación. Rajoy debería estar en Cataluña siempre que quisiera, con toda naturalidad, porque también es el presidente de aquí. De hecho, hace tiempo que dije que lo inteligente sería una medida del tipo de hacer una vez al mes el consejo de ministros en Barcelona, en el palacio de la Generalitat (que recordemos que es un edificio del Estado, no patrimonio privado de Mas y los catalanistas) o en el de Pedralbes. Donde les fuera más cómodo, pero la Generalitat sería mucho más simbólico. Las tecnologías hacen que esa medida no sea un gasto especialmente gravoso y sería una medida de choque más que simbólica. Otra sería que el Tribunal Constitucional traslade su sede a Barcelona (en Alemania está en Karksruhe, apliquémonos el cuento), o incluso un Senado renovado podría fijar su sede aquí. Eso sí que sería medida de choque de verdad.
EduardoPinzolas 25/08/2015 - 11:21h
Bueno, bueno, no vayamos ahora a pasarnos de generosidad en una victoria que, como ud. mismo dice, sr. Moreno, está aún muy lejos de producirse. Suscribo su análisis al 100%, así como alguna de sus propuestas, pero hay otras cosas que no acabo de entender, a saber: 1. No discuto el valor simbólico de oficializar el catalán, euskera y gallego en el conjunto del Estado, no obstante ¿qué sentido práctico tiene oficializar el catalán en Andalucía, por ejemplo? Digo más, ¿significa eso que debe obligarse a los funcionarios estatales al conocimiento de las lenguas peninsulares para que un catalán, un gallego o un vasco sean atendidos en sus lenguas en cualquier ciudad o pueblo del estado? Y, si no es para eso, ¿para qué hacerlas oficiales en todo el Estado? No digo que no fuera bueno, pero desde luego no me parece, ni de lejos, algo prioritario.
EduardoPinzolas 25/08/2015 - 11:21h
(2) 2. El otro día, el sr. Ganduxer proponía ubicar un Senado reconvertido en cámara territorial en Barcelona y hoy usted propone la co-capitalidad de Barcelona. Pregunto: ¿en qué otro país occidental democrático se practica algo similar?, ¿tiene el Reino Unido, por ejemplo, la capitalidad compartida entre Londres y Edimburgo, la tiene Alemania entre Berlín y Múnich?, ¿por qué establecer el Senado en Barcelona y no en Vitoria, o Sevilla, o Valencia, o La Coruña?, ¿acaso está la Cámara de los Lores en Belfast, acaso el Senado francés en Perpignan? En suma, ¿a qué esa necesidad de ser “diferentes” al resto de estados homologables al nuestro?, ¿no es una forma también de intentar contentar a los eternos descontentos?
Ruetrousseau 25/08/2015 - 11:21h
Este mensaje va dirigido al Señor EduardoPinzolas. Tiene razón, no tendría demasiado sentido hacer el catalán obligatorio en Andalucía y no digamos el vasco. Pero me parece que, entre el todo y nada hay trecho. Por ejemplo, en el Senado, cámara de representación geográfica, los senadores podrían dirigirse en cualquiera de las cuatro lenguas y, todos los documentos oficiales generados por la administración central, deberían ser publicados en las cuatro lenguas, como sucede en Canadá con el inglés y el francés. Además, los funcionarios estatales, deberían por lo menos tener conocimientos de las cuatro lenguas. Respecto a la doble capitalidad, diría que en Italia, Roma y Milán, comparte esa calidad y, por ejemplo, la bolsa, está en Milán,
Curioso 25/08/2015 - 11:21h
Los estados que han derrotado democráticamente al secesionismo étnico como el
Curioso 25/08/2015 - 11:21h
Los estados que han derrotado democráticamente al secesionismo étnico como el que padecemos han recurrido algun tipo de reconocimiento de la diferencia. El caso más claro es Canadá donde, por ejemplo, en el anglófono Toronto toda la información que proviene de organismos públicos se encuentra en inglés y francés. Cierto que en España una solución a la canadiénse es de difícil implementación al tratarse de cuatro lenguas en lugar de dos y de ellas tres minoritarias en lugar de dos lenguas "globales". Pero algo así deberíamos hacer y sin mucha demora. El problema es que los partidos mayoritarios (PP, PSOE) es más fácil que accedan a dar a los nacionalistas el control de los tributos (lo que sería un gravísimo error) que implementar una ley de lenguas.Se echa en falta que desde "Madrid" se tenga una visión global y a largo plazo del problema de los secesionismos.
AngelPuertas 25/08/2015 - 11:21h
Sí que hay Estados con varias capitales. En Suiza el Gobierno y el Parlamento residen en Berna, pero el Tribunal Federal, en Lausana.En Alemania la capital se trasladó de Bonn a Berlín, pero el Banco Central se ubica en Frankfurt y el T.C. en Karlsruhe. En Holanda, la capitalidad oficial y la rela se distribuye entre La Haya y Amsterdam. ¿Qué inconveniente hay en que el Banco de España esté en Valencia, el Tribunal Supremo en Sevilla, el Constitucional en La Coruña, cinco ministerios en Barcelona...? La permuta de los edificios hipercéntricos de Madrid por otros en otras ciudades compensaría (creo) el coste económico. La capitalidad crea contactos con las élites locales, que facilita la comunicación y la comprensión, dificulta la demonización del poder estatal, otorga conocimientos precisos del lugar en que se vive a los ministros, les permite replicar a los bulos localistas sin demora (no como ahora, que ni se enteran ni replican). No hay secesionismo en ninguna capital del mundo,
EduardoPinzolas 25/08/2015 - 11:21h
Señor Ángel Puertas, insisto: no conozco ningún estado con doble capitalidad, lo que no quiere decir que en los que menciona alguna institución estatal no esté en otra ciudad distinta de la capital. Vuelvo a repetir, por mí pueden poner el Senado, el TC, el Banco Central y la Biblia en Verso donde les parezca, no me parece importante. Ahora bien, le digo que me parece un poco ridículo que, con la tecnología actual, se mantenga que la proximidad geográfica facilita el contacto, la comunicación, la comprensión, el conocimiento o la réplica a los bulos locales. ¿de verdad cree que la demonización del Estado español en Cataluña obedece a la úbicación en Madrid de sus instituciones, cree de verdad que no la habría si hubiera cinco ministerios en Barcelona? Yo le digo sinceramente lo que creo: ningún secesionismo conocido se fundamenta en la lejanía geográfica, sino en cuestiones identitarias. Por supuesto, es usted muy libre de creer otra cosa.
EduardoPinzolas 25/08/2015 - 11:21h
Srs. Ruetrousseau y Ángel Puertas, vuelvo a insistir en el concepto fundamental: ¿por qué es tan prioritario que el Estado español se aleje de las prácticas habituales de otros estados democráticos de su entorno, para satisfacer a quién o a qué necesidad funcional? Y sobretodo, ¿servirá para solucionar el desafío y los anhelos de los nacionalismos?
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